¿Qué ha confesado Jackie Chan en sus memorias?

Las memorias de Jackie Chan ya están publicadas en inglés y sirven para profundizar en el lado oculto del actor.

Jackie Chan

Hasta un icono del mundo del cine como Jackie Chan, de imagen afable y personalidad abierta con todo el mundo, tiene su lado oscuro. El actor publicó en 2015 un libro relatando sus memorias escrito en colaboración con la autora Zhu Mo y ahora acaba de ser publicado en inglés con el título de Never Grow Up traducido literalmente, palabra por palabra (y esto es algo que se ha remarcado mucho a la hora de presentar las memorias), por Jeremy Tiang.

El libro fue muy bien valorado en China por la honradez de Chan a la hora de abrirse respecto a todo lo que había quedado oculto a lo largo de los años, desvelando un lado de sí mismo que muchos de sus fans ni siquiera imaginaban que existía. Se aplaudió que el intérprete pudiera reconocer en vida y no con unas memorias póstumas ciertos sucesos y problemas que ha llegado a tener a lo largo de su carrera y que le podrían marcar de aquí al futuro. Pero el actor quería sincerarse y utilizar este trabajo como terapia para seguir avanzando y dejando atrás problemas que aparentemente ya ha superado.

Las confesiones del intérprete son numerosas y en algunos casos han provocado tal molestia por parte de sus fans que se han leído auténticas barbaridades en los perfiles sociales que tiene Jackie Chan en redes como Instagram. Por ejemplo, el actor hace especial hincapié a una parte de su vida, en la plenitud de su juventud, en la que se dejó embriagar por el éxito que estaba teniendo su carrera.

Gastó dinero en cantidades exageradas en alcohol, mujeres, compras sin control como coches de última tecnología y en vivir la vida de fiesta constante. El actor comenta que en ese momento su círculo profesional vivía con el pensamiento de que la buena suerte que estaban teniendo era fugaz y que debían aprovechar mientras pudieran para no arrepentirse después. Conducir con demasiado alcohol es otro de los pecados de los que habla Chan, que comenta que podía estrellar un coche por la noche y unas horas después por la mañana comprarse otro vehículo igual de caro para seguir conduciendo sin sentirse mal por ello.

Libro de Jackie Chan

También hace autocrítica de lo mal padre y marido que se ha considerado mirando atrás. El relato de cómo en una disputa lanzó a su hijo de corta edad de manera violenta por la habitación, golpeándole en el proceso. También le fue infiel a su esposa e incluso tuvo una hija fuera del matrimonio con la que ha tenido numerosos problemas. Se podría decir que sus dos hijos han sufrido consecuencias de una educación errática y de una sensación de abandono plena por parte de su padre, cada uno a su manera. Jackie es consciente de todo ello, aunque no habla en profundidad de lo relacionado con su hija, que sigue siendo un tema candente en la prensa a la vista de cómo ella, ahora modelo, ha vivido en la calle y mantenido un nivel de vida muy por debajo de lo que se esperaría de la hija de una estrella internacional como él.

Jackie Chan reconoce siempre haber tenido complejo, no haber superado esa sensación de ser el niño pobre al que todos los chicos ricos de su edad miran con desdén. Ese tipo de problema le llevó a despilfarrar, a buscar la recompensa a su trabajo en quienes solo buscaban su dinero y en quienes no le valoraban como él debería haber merecido. Gastó mucho dinero en juego y se excedió gastando en mujeres, especialmente con una a la que denomina número 9, lo que hace una idea del tren de vida romántico que tuvo en tiempos jóvenes.

El actor nació en el seno de una familia pobre y desde corta edad comenzó a entrenar en la academia de arte dramático de China. Como muchos otros jóvenes, desde la adolescencia intentó entrar en el mundo del cine y no tardó en conseguir trabajo de especialista debido a las cosas que estaba dispuesto a hacer sin ningún tipo de protección ni seguridad. Eso le llevó a compartir pantalla con el mismísimo Bruce Lee, de quien cuenta que recibió consejos y que incluso un día antes de su muerte estuvieron jugando juntos a los bolos. Tras el fallecimiento de Lee se abrió una ventana de oportunidades a jóvenes actores y tras varios fracasos Jackie Chan comenzó a triunfar. No fue hasta que los productores vieron que con él no se podía replicar la personalidad y el talante de Bruce Lee, sino que había que crear otro tipo de perfil, uno que acabó triunfando.

Actualmente Jackie Chan tiene 64 años y se podría decir que es el chino vivo más conocido del mundo, así como uno de los más respetados por sus obras de caridad y aportaciones al mundo. Esa personalidad afable, simpática y cercana, no está exenta de una oscuridad que le rodea y le persigue por mucho que el mundo crea que es la persona más feliz que existe. Su libro ya está disponible en inglés tanto físicamente como en formato digital y dicen algunos periodistas chinos que lo que relata no está muy lejos de la vida que han tenido muchos ciudadanos chinos de su generación (al margen de todo lo relacionado con el cine, claro está).

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