¿Cómo son los cuervos en Japón?

Hablamos de cómo son los cuervos en Japón y en qué se diferencian respecto a los que encontramos en otros países.

En España tenemos miles de palomas volando por la ciudades y nos solemos quejar por su presencia mientras las denominamos como “ratas voladoras”. Pero en Japón el ave que abunda más en las ciudades es el cuervo. Y no es precisamente un cuerpo parecido al cuervo occidental, sino que se trata de una variante todavía más grande, inteligente y sagaz.

Si en nuestro país estamos habituados a escuchar el canto de los pájaros por la mañana, en muchas ocasiones despertándonos de una manera suave, agradable y satisfactoria, en Japón lo que escuchas a partir de las cinco de la madrugada son los graznidos de los cuervos. Y no podemos decir que sea algo satisfactorio precisamente. Porque aún sin entender lo que se están diciendo entre ellos, es fácil apreciar que existe una comunicación entre los cuervos y que sus ideas no se encuentran relacionadas con hacerte despertar de forma agradable. Lo más probable es que estén comunicándose acerca de posibles víctimas o de la localización de zonas en las que tengan basura a su disposición a la que puedan atacar para alimentarse. Los cuervos en Japón son imparables e incluso las personas tienen que estar alerta por su presencia, aunque normalmente no se suelen dar situaciones en las que haya que temer mayores incidentes que algún que otro susto o robo de comida.

La llegada del cuervo a Japón

Se dice que los cuervos llegaron a Japón en uno de los barcos del almirante Perry en la época en la cual Japón abrió las puertas al mundo exterior. Podría haber sido la muestra más severa de cómo el país entró en un periodo de globalización en el que cualquier persona y cualquier animal podrían acabar entrando en el país. No queda claro el origen de la presencia del cuervo, puesto que no parece que haya estudios acerca de ello, pero hay que ver que el término en japonés, karasu, se escribe con el alfabeto katakana, que es el utilizado para términos de origen extranjero. Por ello se refuerza la teoría de que el cuervo llegó desde el exterior.

Lo que ocurrió con el cuervo en Japón es que se encontró un país sin depredadores a diferencia de lo que ocurría en otros países. Para el ave resultó el paraíso. Se replicó y en la actualidad ha terminado siendo el pájaro que más se puede ver en las ciudades junto a las palomas, aunque estas en menor medida. En los barrios es frecuente que haya cuervos y que los veamos volando entre las casas, graznando y no preocupándose en ningún aspecto por la presencia de las personas.

Inteligentes y letales

Los cuervos tienen una gran inteligencia y una independencia que los hace imperturbables. No se dejan alterar prácticamente por nada y en todo momento le muestran a los humanos una personalidad de superioridad. Ellos están ocupando las ciudades y hacen lo que quieren dentro de la medida en la que las personas se lo permiten. Vuelan entre los tejados, se posan en las ventanas, bajan a ras de suelo cuando quieren y dan algún que otro susto a quienes caminan por la calle. En ocasiones vuelan bajo para robar comida cuando ven una oportunidad, especialmente si la comida está en manos de un niño, al que eso sí, no dañan. Son animales a los que claramente les importa bien poco que nosotros estemos compartiendo el mundo y las calles con ellos.

Buscan bolsas de basura y lugares en los que puedan alimentarse. En los barrios japoneses, en el exterior de los edificios, hay zonas donde se deposita la basura. Estas áreas son pequeños espacios que están cerrados por una red que se puede mover con facilidad por parte de las personas, pero que a los cuervos les impide entrar. Si en algún caso la red no está puesta o algún cuervo consigue superarla, pueden llegar a conseguir meter el pico en bolsas de basura para conseguir alimentos. Eso lleva normalmente a que se comuniquen entre sí y que diversos grupos acaben atacando el mismo foco de posibles alimentos. Por este motivo las bolsas de basura japonesas tienen dos cierres con dos tiras en cada uno: uno en posición horizontal y otro vertical. De esta manera se produce el cerrado de la bolsa de basura a la perfección sin dejar ningún tipo de hueco por el cual el cuervo pueda meter el pico.

Sus adversarios

Los cuervos han sido la solución que ha desarrollado Japón para no tener ni ratones ni ratas en las calles, incluso en las grandes ciudades en las que a veces es posible que ocurra. Para estos roedores la presencia de los cuervos sobrevolando las calles se transforma en un peligro constante al que no se pueden enfrentar de ninguna manera. En cuanto uno de estos animales sale al exterior, los cuervos lo detectan con sus graznidos y movimientos de cola y cabeza y se ponen en camino a su eliminación.

Otro rival frecuente son los gatos. No son pocos los enfrentamientos que se han visto entre cuervos y gatos en los que es frecuente que se midan sus habilidades y niveles de agresividad hasta que uno de los dos individuos se retira. Los gatos protegen a sus crías, que son sensibles al ataque de los cuervos, pero los gatos adultos no tienen ningún problema en combatirlos.

Muestras de inteligencia

Lo más sorprendente de los cuervos en Japón es su inteligencia. No solo por lo que hemos comentado con anterioridad, sino por las distintas acciones que suelen llevar a cabo a fin de salirse con la suya en distintas ocasiones. Por ejemplo, es frecuente que los cuervos utilicen todos los medios posibles para abrir alimentos que se encuentran en su recipiente original y que quieren comerse sea como sea. Es el caso de ostras o de nueces. Cuando necesitan abrirlas las lanzan desde grandes alturas o, en tiempos recientes, han aprendido a beneficiarse de los humanos para ello. Lo que hacen es dejar las nueces en medio de la carretera y esperar a que un coche pase por encima de ellas, abriéndolas al instante debido al impacto.

También lo hacen en vías de tren y se cuenta que en ocasiones tienen tan mala intención que lo que colocan son piedras para intentar producir accidentes. No obstante, esto puede pensarse que es un método de intentar abrir la piedra pensando que es un alimento o de intentar volcar el tren de forma que puedan acceder al alimento que hay dentro de él. A estas alturas es complicado concretar qué es lo que piensan los cuervos que históricamente han actuado de esta manera.

Su manera de comunicarse

El estudio del comportamiento de los cuervos ha ayudado a llegar a entender la forma en la que se comunican entre ellos, lo que nos ayuda a saber qué están diciendo cuando les escuchamos desde nuestros hogares. Por ejemplo, si oímos el sonido “ka-ka-ka” es que un cuervo ha encontrado comida y está informando de ello a los demás de su grupo. En el caso de que lo que oigamos es “kakka-kakka-kakka” significa que se ha encontrado algún tipo de amenaza que puede ser peligrosa y para la cual se requiere adoptar maniobras evasivas.

Uno de los peligros a los que se pueden estar refiriendo son los halcones, aunque en algunas ocasiones dependiendo del cuervo pueden ser demasiado prudentes y avisar también por animales que no suponen una amenaza real contra ellos al no ser agresivos contra su presencia. Y por último se puede dar el caso de que escuchemos “kua-kua”, lo que implica que la situación ha dejado de ser peligrosa y que todo está tranquilo y a salvo.

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