Zeuxis y Parrasio

Hay algunos cuentos de la antigüedad que no podemos perdérnoslos, y uno de ellos es la competencia que llevaron adelante los dos pintores más famosos del siglo V en Grecia, Zeurix y Parrasio.

Las uvas que pintó Zeurix eran tan reales, que los pájaros intentaban comerlas

En la Grecia Clásica, más precisamente en el siglo V a.C., dos pintores eran laureados y conocidos como los mejores de su época, Zeuxis de Heraclea y Parrasio de Éfeso. Nos han llegado sus nombres y sus virtudes gracias a Plinio el Viejo, quien hace alusión y una breve descripción de ellos en su libro Historia Natural, donde también nos comenta algo curioso.

Los dos eran destacados en la época e incluso llevaban una muy sana rivalidad, con lo que un día se decidió hacer una competencia para determinar cuál de los dos era mejor, una tarea nada sencilla, pero se conocería en ese momento.

De ese modo, Zeuxis pinta unas uvas perfectas, tan perfectas que los pájaros al verlas, bajaban y comenzaban a picotear el cuadro, creyendo que eran reales. Tras un breve tiempo de espera y en vista que Parrasio había cubierto la pintura con una cortina, Zeuxis toma la iniciativa e intenta correrla para ver cuál era la obra de su oponente.

Gran sorpresa se llevó Zeurix cuando descubrió que la cortina, era la pintura de Parrasio

Grande fue su sorpresa cuando descubrió que la propia cortina era la obra, con lo que automáticamente, Zeuxis admite su derrota exclamando, como nos lo cuenta Plinio el Viejo: “yo he engañado a los pájaros, pero tú, Parrasio, me has engañado a mi”.

Esta expresión es literal, pues uno era capaz de engañar animales al tiempo que Parrasio lograba engañar un artista, algo no muy fácil de conseguir. Debemos tomarla también como una metáfora de la belleza y la calidad de un pintor y es por ese motivo que muchos Historiadores del Arte y Críticos citan esta competencia en sus textos, principalmente cuando hablan de maestros del arte del Alto Renacimiento.

Muchas teorías se han tomado partiendo de esta rivalidad, aunque la más conocida ha de ser la del psicoanalista Lacan que deduce desde aquí la poderosa atracción que siente el hombre por lo oculto, puesto que Zeuxis no esperó a que Parrasio descubriera su pintura, sino que éste último, conociendo ese punto del sentir humano, esperó pacientemente a que su oponente decidiese hacerlo por sí mismo, llevándose la sorpresa mencionada.

Imagen Uvas: Benalish en Wikimedia
Imagen Cortina: grandexandi en Picasa

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