Vlad Draculea, el “Drácula” de Stoker

Haciendo una revisión de nuestra Historia, nos encontramos con decenas de personajes siniestros, pero pocos igualan a Vlad III Draculea, Príncipe de Valaquia aunque más conocido como “Vlad El Empalador”.

Vlad Draculea, única pintura que fue realizada en vida del Príncipe de Valaquia

A lo largo de la Historia nos encontramos con decenas de personajes siniestros, integrados por tiranos, traidores, genocidas y mafiosos de un calibre inimaginable. Pero también tenemos los sádicos, donde siempre se hace hincapié en Calígula, pero hay uno que le supera y pocos conocen. Es más, me atrevería a decir que es uno de los personajes más sádicos de todos los tiempos. Me refiero a Vlad Draculea (Sighişoara 1431 – Bucarest 1476), el verdadero Drácula de Bram Stoker.

Calma, no bebía la sangre de sus víctimas como se puede suponer, pero sí poseía una maldad tal que le llevó a ser temido y respetado en todo el mundo, tanto oriental como occidental y, principalmente, por los turcos. No es nuestra intención hacer la biografía de Vlad Draculea, pero sí resaltar por qué es uno de los personajes más siniestros todos.

Se lo conoce como Vlad III, El Empalador, y este apodo ya nos dice todo sobre él. Príncipe de Valaquia, lo que hoy sería el sur de Rumania, fue conocido por tener en sus espaldas alrededor de 100.000 muertes, la inmensa mayoría por empalamiento, que realizaba atravesando el abdomen de su víctima, levantándole para que lentamente fuese atravesado. Lo sádico es que lo hacía con palos cuya punta era redondeada, con lo que se demoraba bastante más en atravesar el cuerpo y con ello, aumentaba el sufrimiento.


¿Queréis más sadismo? Tenía un bosque de empalados (o jardín, como prefiráis llamarle) en el que muchas veces tomaba su desayuno, el que integraban más de 20.000 empalados. Nadie se salvaba de su ira, ni católicos, ni musulmanes, ni ortodoxos.

Famoso "Bosque de Empalados" de Vlad III

Odiaba a los ladrones, mentirosos, usureros y sobre todo, el adulterio, y casi todas sus víctimas habían cometido algún delito. Aunque también ha muerto algún emisario (principalmente turco) que quería cobrarle impuestos…

Claro que también abusó de su poder, empalando a pobres y gitanos, como tampoco se libraron los ciudadanos de ciudades que se rebelaban contra él. Eso le sucedió por ejemplo a los sajones de Brasov, cuando arrasó por completo la ciudad, primero decapitando a los cabecillas de la rebelión y, posteriormente, incendiando la ciudad. Los que se salvaban del fuego, eran capturados y torturados o empalados. Más de 30.000 personas murieron en esta masacre.

Más historias rodean a Vlad Draculea, pero no todas son ciertas y hay mucho de leyenda en su vida.

Imágenes: Alex:D en Wikimedia

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