Troya, la guerra que no ocurrió…como se relato

La guerra relatada por Homero, no refleja una campaña militar concreta, sino como explica el análisis de Fernándo Quesada, un conjunto de hechos en los que se entremezclan armas, materiales y tácticas de combate que pertenecen a épocas 500 años más tarde, a la fecha en que esta fijada la contienda de la Iliada.

Troya, también denominada Ilión, en griego, Wilusa en hitita y Truva en turco, existió como ya se sabe gracias a las excavaciones realizadas a lo largo de los dos últimos siglos. El conocimiento casi exclusivo que se tenía de esta ciudad y de su historia estaba basado en la literatura de Homero. Los descubrimientos arqueológicos de las últimas décadas han venido ha dejar claro que la guerra de Troya, sólo ocurrió en la mente de Homero.

La guerra relatada por Homero, no refleja una campaña militar concreta, sino como explica el análisis de Fernándo Quesada, un conjunto de hechos en los que se mezclan armas, materiales y tácticas de combate que pertenecen a épocas 500 años más tarde a la fecha en que esta fijada la contienda de la Iliada.

La mitología griega establece que, la dinastía real troyana se inició a través de Electra y Zeus, padres de Dárdano. Dárdano llegó a Asia Menor partiendo de la isla de Samotracia. Allí conoció a Teucro, que lo trató con respeto y posteriormente Dárdano se casó con Batiea, hija de Teucro fundando así Dardania, que mas tarde sería gobernada por Eneas. Al morir Dárdano, el gobierno del reino pasó a manos de su nieto, Tros y Zeus entonces secuestró a Ganimedes, para utilizarlo como un destacado sirviente de la corte. Ilo, otro de los hijos de Tros, fundaría la ciudad de Ilión, Troya para nosotros.

En el reinado de Príamo y como consecuencia del rapto de Helena de Esparta por Paris, un príncipe troyano, los griegos toman, tras diez años de asedio la ciudad de Troya. Hasta aquí una breve introducción a la fundación mitología de Troya. Pero, ¿Qué se puede dejar en claro de todos los datos literarios y arqueológicos de que se dispone? El gran científico griego Eratóstenes fecho la Guerra de Troya entre 1194 a. C.-1184 a. C. mientras que Heródoto la sitúa en 1250 a. C.



No muchos escenarios arqueológicos han suscitan tanto debate e interés como el de Troya. Así queda demostrado a través de las campañas arqueológicas que han ido sucediendo de forma casi interrumpida desde que Heinrich Schliemann, iniciara una nueva época de estudio hace ya más de 130 años. Hoy el interés no ha decaído y nuevas revelaciones arqueológicas han dejado a un lado las interpretaciones míticas que y heroicas que con tanta frecuencia el ser humano busca encontrar, para olvidar sus miserias diarias o para imaginar un mundo que refleje una imagen mitificada de la Historia, tantas veces repetida y tantas veces corregida.

La fé de Schliemann en la existencia real del conflicto troyano tal y como lo relato Homero, quedaba confirmada por la profunda reverencia que sentía sobre la obra de este. Schliemann conocía los poemas de Homero de memoria y tenia una fe ciega en que trasmitían una visión cercana a lo que debió de ocurrir. Ello iba quedando confirmado a medida que la nueva época de la ciencia avanzaba a grandes pasos, de lo cual se esperaba que este avance hicieran resurgir una conciencia filosófica e histórica. Tenía que ser como lo contó Homero.

En la década de 1870, Schliemann se traslada a la zona donde recibió permiso sin complicaciones de las autoridades griegas para realizar sus excavaciones. Sus excavaciones dejaron patente que, este, únicamente se interesaba por los objetos más antiguos, despreciando todo lo más reciente. Anteriormente, Frank Calvert llevó un intento de excavación a la zona en 1863 pero que no continuo y fue abandonada.

Los trabajos de Schliemann llevaron a identificar siete ciudades o zonas de ocupación del lugar. Se asignaron diversas zonas a fases temporales. Así, la fase de Troya II, se refiere a la Troya de Homero, entre cuyos hallazgos más destacados, figura el conocido como Tesoro de Príamo. Una nueva excavación realizada desde 1882, junto con Wilhelm Dörpfeld, reveló a Schliemann que el estrato de Troya II era mucho más antiguo de lo que se había fechado y desde entonces fue Troya VI la que pasó a identificarse como la ciudad de Homero. Fallecido Schliemann, Dörpfeld inició nuevas excavaciones entre 1893 y 1894, resultando de las mismas en la revelación de nueve ciudades construidas sucesivamente las unas encima de las otras.

La complejidad y las contradicciones encontradas hasta el momento hacen imposible confirmar como histórico el relato de Homero. Así, tomando como histórico un asedio y saqueo a Troya, no resulta fácil identificar cual de las sucesivas `Troyas’ excavadas desde época de Schliemann habría sido la que realmente es relatada en la Iliada. Aunque existiría una candidata, el nivel en el que se encontró cerámica micénica así como rastros de destrucción y de incendios, se presentan contradicciones y hechos que no facilitan relacionar estos descubrimientos con el relato de Homero.

Por otro lado se sigue discutiendo la existencia de uno o varios poetas compiladores de los relatos de la Odisea y la Iliada. Existe un gran acuerdo respecto al periodo en que se realizaron los escritos de Homero. Se piensa que la estructura final de los poemas quedó fijada, mediante la figura de Homero, hacia la mitad del s. VIII a.C y que se añadieron más posteriormente, en el siglo VI a.C..

Respecto a la guerra de Troya, esta narra sucesos ocurridos mucho antes, hacia el 1300-1200 a.C. Estos sucesos se transmitieron oralmente durante siglos, introduciéndose nuevas fragmentos de la historia para las sucesivas generaciones de oyentes, perdiéndose al mismo tiempo otros pasajes que quedarían obsoletos para la época.

Otra de los graves peros a esta historia, es el examen que han recibido las armas y las tácticas de combate que se describen en la obra. Los escritos mezclan una gran variedad de armas y tácticas, las cuales parecen concordar con los diferentes estratos del tiempo, que van desde el s. XV a.C. y hasta el s. VIII a.C. Asimismo los valores humanos y morales de los que se guían los personajes de la obra son más propios, de los existentes en el siglo VIII que de fechas anteriores.

Y más recientemente, la guerra de Troya llegó hasta nuestros días en forma de confrontación física entre los miembros del equipo de arqueólogos de Manfred Korfmann y los profesores Frank Kolb y Dieter Hartel. La disputa llegó a tal punto, durante un simposio que se celebró en la ciudad de Tubinga, que la violencia saltó en la misma reunión, creándose una gran polémica que llegaría a reflejarse en algunos de los diarios más importantes, como The Times.

Por lo tanto, la guerra de Troya ofrece hasta el momento, mas evidencias que conducen al desarrollo de una guerra real que tuvo lugar a finales de la Edad del Bronce que a una guerra mítica acaecida en tiempo tan tardío como el siglo XIII a.C

FUENTES GRAFICAS: WikiCommons

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