Quién fue Pedro I el Cruel

Pedro I de Castilla, más conocido como Pedro El Cruel, fue un rey español del siglo XIV, cuyo caracte frio y manipulador y los múltiples asesinatos cometidos por él o en su nombre, le granjearon este sobrenombre.

Pedro I de Castilla, más conocido como Pedro El Cruel, fue un rey español del siglo XIV.

Pedro_I_of_CastillaHijo de Alfonso XI y de María de Portugal, Pedro I reinó en Castilla entre 1350 y 1369. Su carácter frío y manipulador y sus ansías de poder le granjearon gran cantidad de enemigos e hicieron que su reinado contase desde el principio con la oposición de la nobleza, que veía con malos ojos sus intereses expansionistas por el Mediterráneo. Sin embargo, fueron los múltiples asesinatos que se cometieron a sus órdenes o con su total connivencia, los que le valieron el sobrenombre de “El cruel”.

Solo tres años después de ser coronado rey, Pedro I de Castilla se enfrentó a la primera rebelión seria por parte de los nobles. Antes de que eso sucediese y para comprender lo que llevo a la nobleza a sublevarse contra el recién coronado, es imprescndible, no obstante, profundizar un poco más en la que había sido su vida sentimental hasta el momento.

Como era común entonces, y más aún siendo el heredero al trono de Castilla, el matrimonio de Pedro fue concertado mucho antes de que este tuviese uso de razón. Pese a que la intención inicial de sus padres fue que Pedro contrajese matrimonio con doña Blanca de Navarra, la negativa de esta (que se había quedado viuda recientemente), llevó a que el plan inicial se sustituyese por una boda con otra Blanca, esta vez de la familia de los Borbones (dinastía reinante en Francia), con lo que se forjaría una alianza con el país vecino.

Las cosas, sin embargo, no sucedieron según lo previsto. El acuerdo firmado por el rey francés estipulaba que Pedro recibiría una suma de 300.000 florines como dote por su boda con doña Blanca. Esta cifra la recibiría el rey en pagos fraccionados, a saber, 25.000 florines le serían entregados cuando doña Blanca saliese de Francia, otros 25.000 florines los recibiría en Navidad y el resto de la suma se completaría en distintos pagos.

Sin embargo, el rey francés quiso tender una trampa a Pedro y retrasó intencionadamente la salida de doña Blanca de suelo francés. El motivo no era otro que el que la joven novia no pudiese llegar a Valladolid hasta pasada la Navidad con lo que se retrasaría el segundo pago establecido.

La jugada, no obstante, se volvió en contra del rey de Francia. Su bravuconada fue motivo suficiente para que Pedro, que había iniciado una relación con doña María de Padilla, repudiase a Doña Blanca y, aunque consintió en casarse con ella, la recién estrenada esposa del monarca castellano fue abandonada tres días después de la boda.

La actitud de rechazo adoptada por Pedro será el desencadenante de la primera de las revueltas en su contra por parte de los nobles, que consideran “indecorosa” la actitud del monarca y el encierro forzoso de Doña Blanca.

Rechazo entre la nobleza

Así las cosas, con las altas capas de la sociedad dividididas entre si se debía o no apoyar a Pedro, se produce una Junta de Caballeros en Valladolid. Aunados los Trastamara (hijos bastardos de Alfonso XI y por lo tanto, pretnedientes del trono), Fernando de Aragón y Juan Alfonso de Alburquerque (principales valedores de la causa de la reina), deciden Alburqueque comunique al rey el rechazo que les genera su proceder con Doña Blanca.

Amenazado con un cese del apoyo de los nobles, Pedro actúa con celeridad y, algo que le haría famoso, sin ningún tipo de clemencia con aquellos que siente que le han traicionado. Juan Alfonso de Alburquerque no tarda en ser destituído y Pedro I se deshace de todos sus colaboradores a los que reemplaza por miembros de la familia de su amante , María de Padilla, con la que ya tiene una hija (llegó a tener tres niñas y un hijo varón como fruto de su relación adultera con María de Padilla).

No obstante, la situación está cambiando y pese a seguir manteniendo relaciones con María de Padilla, Pedro I corteja a Juana de Castro, viuda del noble Diego de Haro, a la que convence para que se case con él, alegando que nunca ha consumado su matrimonio con Blanca de Borbón y que, por lo tanto, este no es legal a ojos de Dios. De nuevo su matrimonio quedará n poco más que una farsa. Tan solo un día después de la boda, Pedro abandona a la nueva reina de Castilla, y tras conocer el nacimiento de su segunda hija con María de Padilla. Una vez más, sus decisiones en lo personal le granjearan la enemistad de los nobles.

La defensa del honor de una dama

503px-Escudo_Corona_de_Castilla

Escudo de la Corona de Castilla. Wikimedia

Impelido por el desaire del monarca hacia su hermana, don Fernando de Castro, se suma a los rebeldes, que apoyan la candidatura de Enrique de Trastamara, hermanastro de Pedro I , como rey de Castilla.

Mientras, en Medina del Campo fallece don Juan Alfonso de Alburquerque, cabeza visible de la rebelión contra Pedro. Pronto surgen rumores de que ha sido envenenado y, cuando el hijo de Alburqueque muere por la misma causa, todas las sospechas recaen sobre el rey de Castilla, al qie se acusa de haver ordenado su asesinato.

Guerra y paz

Al verse acorralado y en inferioridad de fuerzas, Pedro se rinde ante sus detractores. Al poco tiempo, nacerá su primer hijo varón, fruto de su breve matrimonio con Juana de Castro y heredero legítimo al trono a la muerte de su padre.

Sin embargo, la paz dura poco en Castilla. En 1357 Pedro I recibe el apoyo del rey de Inglaterra a su causa, mediante la firma del Tratado de Londres, mientras que el rey francés prestaba ayuda a la nobleza, deseoso de establecer un monarca más propicio a sus interese en el trono de Castilla. De esta manera, el conflicto acabó convirtiéndose en un apéndice de la guerra de los Cien Años.

En 1358, El Cruel recibe la noticia de que Enrique ha entrado en la provincia de Soria en son de guerra y que el infante Fernando, marqués de Tortosa, había invadido el Reino de Murcia e intentaba apoderarse de Cartagena tras hacer un taro con el pretendiente al trono, una osadía que Fernando pagaría cara..

El período de guerra se fue alternando con intentos de paz sin que ninguno de los bandos resultase gnador definitivo.

Pero por el camino, Pedro I el Cruel se gana a pulso su sobrenombre. Manda asesinar tanto a sus detractores como a los hijos y esposas de estos, incluso las madres de algunos de sus enemigos fueron decapitadas como castigo por su traición. Así, por ejemplo, seducirá a Aldonza María Coronel, la mujer de uno de los caballeros que participaron en la rebelión, bajo la promesa de un indulto que nunca llegó a producirse. Cuando la joven descubrió que su marido había sido ejecutado pese a acceder a las peticiones del rey, decidió desfigurarse quemando su cuerpo con aceite hirviendo y meterse a monja. Fue solo uno de los muchos daños que causó el rey a su paso por la vida de quienes osaron desafiarlo.

Pedro_Castile_beheading

Ejecución de Pedro El Cruel. Wikimedia

La ejecución a golpe de maza del hijo de Pedro IV el Ceremonioso ( que se había mostrado en contra de Pedro y a favor de que fuese Enrique de Trastamara quien ocupara el trono) es otro de los ejemplos de la crueldad que le valió su apodo. Tampoco vaciló en vengarse del comportamiento del marqués de Tortosa. Como castigo por su rebelión, Pedro quitó la vida a su madre, la reina viuda doña Leonor; por odio a Tello (un caballero enemigo) hizo matar en Sevilla a la esposa de éste y del mismo modo, años después de haberla repudiado mando ejecutar a Doña Blanca de Borbón, confinada desde su boda en diversos castillos españoles.

Aunque Enrique de Trastamara se proclamó a sí mismo rey en Calahorra en 1366, las tropas reales, apoyadas por el ejército inglés del Príncipe Negro, derrotaron a las de la nobleza en Nájera en 1367.

Sin embargo, un año más tarde el resultado fue el contrario. Pedro I, esta vez sin apoyo inglés, fue derrotado en Montiel en una lucha cuerpo a cuerpo con su hermanastro y rival que finalmente se hizo con el trono a la muerte de Pedro. Había acabado así la vida de un monarca que no dudo en asesinar para intentar cumplir sus objetivos.

Descendencia

Aunque permaneció oculto hasta la muerte de Juan de Castro, Pedro el Cruel legó a casarse en secreto con María de Padilla, su amante más duradera y madre de 4 de los hijos de Pedro. Con ella concibió a su primogénita Beatriz, que fue jurada para sucederle en el trono, puesto que nunca llegó a desempeñar ya que se convirtió en novicia y decidió retirarse a un convento.

María de Padilla no fue, sin embargo, la única mujer que dio hijos al Cruel. Con su segunda esposa, Juana de Castro, concibió al infante Don Juan, iniciador de una de las familias que se disputaron la sucesión al trono.

También tuvo hijos con María González de Hinestrosa, prima de su amante María de Padilla que le dio un varón, con Teresa de Ayala, sobrina del famoso cronista del rey don Pedro; con quien tuvo una hija y con el aya de sus hijos, Isabel de Sandoval con quien tuvo dos hijos varones.

Valora esta noticia: 1 estrella2 estrellas3 estrellas4 estrellas5 estrellas (0 votos, media: 0,00 de 5)
Loading ... Loading ...