¿Quién fue Matthew Webb?

Aunque Matthew Webb se hizo muy famoso por cruzar el Canal de la Mancha por primera vez, después falleció en las cataratas del Niágara.

Historia de Matthew Webb

¿Conocéis las cataratas del Niágara? A lo largo de la historia es un lugar que se ha cobrado muchas vidas, y no porque tristemente haya personas que lo han utilizado como vía para el suicidio, sino debido a los intentos de dominarlas. Son muchas las personas que se han desafiado así mismas intentando cruzar y sobrevivir a las cataratas y no todas ellas han sobrevivido a este terrible momento. Una de las personas que falleció en ellas fue el capitán Matthew Webb, un ilustre nadador que no pasó a la historia por esto, sino por anteriormente haber sido la primera persona en nadar el canal de la Mancha sin el uso de ningún tipo de ayuda artificial.

En una hazaña sin precedentes que será recordada durante toda la historia, Webb nadó de Dover a Calais en un periodo que estuvo por debajo de las 22 horas. Lo logró el día 25 de agosto de 1875 y marcó un antes y un después para quienes tenían similares objetivos.

Webb era originario de Telford y se trataba de uno de los hijos del conocido doctor Coalbrookdale. En su juventud estuvo en el sector militar, pero la mayor parte del tiempo la dedicó al ejército del mar, un ambiente en el que siempre se encontraba a gusto.

Un incidente ocurrido con un hombre que estaba a punto de ahogarse y al cual Matthew Webb intentó rescatar (aunque por desgracia el cuerpo nunca fue localizado), fue lo que le hizo ver un destello de luz en cuanto a lo que quería hacer durante el resto de su vida. Webb obtuvo una medalla, se convirtió en un héroe para los británicos y afianzó así su relación con el agua. El rescate de su hermano de 12 años, que estuvo a punto de ahogarse, también le marcó el camino a seguir a lo largo del futuro.

Desde el rescate de su hermano hasta que logró su objetivo de cruzar el canal pasaron algo más de diez años. En 1873 sintió interés por el logro debido a que descubrió cómo J.B. Johnson lo había intentado sin éxito. Él pensaba que podía aprender mucho de su experiencia e intentar llevar a cabo la hazaña, así que comenzó a entrenar día y noche para lograrlo. Hizo un primer intento a inicios de agosto, pero las condiciones del clima le impidieron llevarlo a cabo. Unas semanas después lo volvió a intentar y en ese momento sí que se salió con la suya: había hecho historia. En su camino hacia el éxito tuvo que soportar picaduras de muchísimas medusas, problemas en el agua y en las corrientes, así como otros obstáculos.

La fama que obtuvo le permitió hacer carrera en el mundo de la natación profesional. Fue el símbolo de la época en este mundo y escribió un libro que todavía hoy día se sigue utilizando. Incluso tuvo la idea de licenciar su nombre para ser exprimido en la venta de productos derivados, algo con lo que no hay duda de que se adelantó a su época a la vista de cómo esto se trata actualmente de todo un paso lógico para cualquier famoso.

Muerte en las cataratas

Tres años después de casarse, ya en 1883, llegaría su fallecimiento. La popularidad de Webb ya no era la misma que tuvo antaño y los patrocinadores no estaban tan interesados en seguir sus pasos en una nueva hazaña a través del agua. Eso no impidió que el nadador intentara volver a sorprender, en este caso nadando a través de las cataratas del Niágara, algo que muchos expertos consideraban y siguen considerando como una auténtica locura cercana al suicidio. Webb no tenía fines suicidas, sino que quería hacer de nuevo algo grande.

La primera parte del nado al que se enfrentaba Webb la superó sin problemas, lo que dejó esperanzas de que podría superar y dominar las cataratas. Desgraciadamente, un torbellino posterior le ahogó a los diez minutos de haber comenzado su desafío. Con el paso de los años hubo quien repitió el intentó y que incluso lo logró, pero se ha repetido en muchas ocasiones que en realidad su fallecimiento no tuvo que deberse a una falta de habilidad, sino a que el entorno ofrece unas condiciones tan inesperadas que en algunos momentos son más o menos drásticas y peligrosas. Webb tuvo mala suerte de afrontar las cataratas cuando los torbellinos estaban en uno de los momentos más agresivos y terminó por ahogarse.

A posteriori el nadador fue enterrado en el cementerio de Oakwood, en la zona de las Cataratas del Niágara, donde siempre será recordado como un héroe. Tal y como inscribió uno de sus hermanos en una estatua construida en su honor, las cosas grandes no son fáciles. Y eso era algo que también sabía el propio Webb, que falleció a los 35 años dejando a su paso una esposa y dos hijos.

Foto: martajozsaRoselie

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