¿Quién fue Joel Schumacher?

Joel Schumacher ha fallecido a los 80 años víctima de un cáncer, pero su carrera pasará a la posteridad del cine.

El director Joel Schumacher ha fallecido a los 80 años después de una larga trayectoria en el mundo del cine y una vida que no se puede decir que fuera precisamente aburrida. Conocido por ser uno de los chicos rebeldes de Hollywood y por no cortarse un pelo a la hora de disfrutar de la vida, Schumacher ha dejado un legado notable y una colección de películas con miles y miles de seguidores. También ha sido responsable de haber impulsado la carrera de algunos jóvenes actores que han llegado muy alto gracias a la presencia en algunas de sus películas. Y no olvidemos que también fue el encargado de cargarse la saga Batman en su primera generación en el cine.

Una de cal y una de arena para un hombre que disfrutó de la vida a una velocidad de impacto, que sorprendentemente no se vio salpicado por problemas y que aún así no dejó nada por hacer. Las reacciones que se han publicado después de su fallecimiento por parte de personas que trabajaron con él confirman esa personalidad limpia dentro de lo moral, pero que aún así no dejaba de lado la liberación de adrenalina haciendo cualquier cosa que le apeteciera sin afectar, dañar, ni coaccionar a nadie.

El actor Corey Feldman menciona cómo el director le intentó ayudar a que no cayera en el mundo de las drogas durante la época en la que rodaba Jóvenes ocultos. Para ello le despidió y luego le volvió a contratar preocupándose por él. Corey se mantuvo limpio un año, pero después entró de lleno de nuevo en la adicción a la cocaína.

Al mismo tiempo, Feldman ha reconocido que Joel Schumacher no tuvo nada que ver con la persona que abusó sexualmente de él en el rodaje de la película. Palabras igual de positivas ha tenido el actor Kiefer Sutherland, que dice que nunca olvidará la alegría, el espíritu y el talento que tenía el director y lo cual siempre atesorará en un lugar de su corazón. O Nicolas Cage, con quien rodó Asesinato en 8mm, que menciona que está muy dolido por la pérdida del director debido a su talento y a que lo consideraba un amigo auténtico.

La cantidad de mensajes y dedicatorias que se han publicado es imposible de enumerar. Todo tipo de profesionales del cine que trabajaron en algún momento con Schumacher le han recordado por su intensidad, por su talento, por lo polifacético que resultaba en el trabajo y por ver lo que otras personas no eran capaces de ver. Esto último es lo que le llevó a ayudar al despegue de multitud de carreras de jóvenes actores ahora consagrados. Incluso Jim Carrey, con quien trabajó en Batman Forever, donde interpretó a Enigma, ha hablado de cómo Joel Schumacher vio en él algo que nadie más había visto hasta ese momento. Y no se refiere a Batman, sino al trabajo que realizaron juntos cuando el director realizó la imprescindible El número 23, protagonizada por Carrey.

Joel Schumacher empezó en Hollywood diseñando el vestuario de películas como El dormilón, de Woody Allen, y luego elaboró guiones para distintas películas. Su turno para ponerse detrás de la cámara en el cine llegó con La increíble mujer menguante, pero su primer gran éxito se manifestó en la forma de St. Elmo, punto de encuentro en el año 1985. Este se convirtió en uno de los films más importantes de la época, una de esas películas que marcaría a una generación, tanto de actores como de espectadores. Fue también la película que, junto a El Club de los Cinco, formó el Brat Pack, en el cual estaban actores como Emilio Estevez, Rob Lowe o Judd Nelson. Poco después llegó otro de sus grandes éxitos: Jóvenes ocultos.

En los 90 dirigió la impactante Un día de furia, El cliente y poco después daría un giro importante a su carrera tomando el testigo que había dejado Tim Burton en el cine con las películas de Batman. El proyecto no comenzó bien, puesto que Michael Keaton dejó el papel en compromiso por la marcha de Burton, por lo que se tuvieron que buscar sustitutos. El primero: Val Kilmer en la película Batman Forever, en la cual apareció Jim Carrey como hemos mencionado, así como un elenco en el que también estaban Tommy Lee Jones y Nicole Kidman. El segundo: George Clooney, en Batman y Robin, que también fue un fracaso sonoro, especialmente entre la crítica.

Debido a lo ocurrido, Joel Schumacher decidió dejarse de súper producciones y comenzar a dirigir otro tipo de películas, con acción, pero con un enfoque distinto. Así es como trabajó con Nicolas Cage en Asesinato en 8mm, Nadie es perfecto con Robert De Niro o Tigerland con Colin Farrell. Con este último llevó a cabo una de esas operaciones de descubrimiento estelares y le dio tanto apoyo como se lo había dado a otras jóvenes estrellas en el pasado. Le puso en primer plano en la película Última llamada, donde se arropó por la presencia de su antiguo amigo Kiefer Sutherland. Y luego dirigió otras películas como Veronica Guerin. En busca de la verdad, El fantasma de la ópera de Andrew Lloyd Webber o Twelve.

Su última película en el cine fue Bajo amenaza en el año 2011, con Nicolas Cage y Nicole Kidman, mientras que su último trabajo global fueron dos episodios de la serie de televisión House of Cards en 2013. Su carrera se vio truncada por un cáncer que le frenó, aunque como todos sus conocidos aseguran, vivió una vida plena en la que disfrutó al máximo.

Joel Schumacher era gay y aseguraba que había tenido relaciones con más de 20 mil hombres. Una cifra que nadie ponía en duda a la vista de lo legendarias que habían sido sus fiestas en su juventud. Consumió drogas. Muchas drogas. Desconectaba. Se pasó un verano usando solo un mismo bañador sin preocuparse de nada. Su melenita le caracterizaba. También sus frases icónicas y lo bien que se relacionaba. Todo el mundo le apreciaba y no ocultaba nada detrás de una capa de cordialidad.

Comenzó a experimentar con la sexualidad a los 11 años y decía que no exageraba cuando afirmaba la cantidad de 20 mil amantes porque siendo un hombre gay, según él, era tremendamente sencillo encontrar personas interesadas. En su juventud también tuvo algunas relaciones con chicas e incluso cuando era joven, en la década de los 50, tuvo relaciones frecuentes con hombres mayores. Tuvo relaciones con compañeros de instituto, en el equipo de béisbol, con un hombre maduro que vivía en su vecindario… afirma que en ningún momento creyó que estuvieran abusando de él.

Su comportamiento era destructivo y siempre actuaba sin ningún tipo de miedo o preocupación. Él mismo comenta que para él había sido un chico que se había ido de fiesta a los 11 años y que no había vuelto a casa hasta los 52, cuando comenzó a comportarse de una manera más seria. También afirma que en parte su vida de descontrol y promiscuidad estuvo marcada por la época. Porque como él menciona, en su época no podías entrar en un bar gay y preguntar a 200 hombres que estuvieran allí si alguno querría tener una casa, un perro y una familia con él, porque nadie se mostraría interesado. Pero cuando él preguntaba si alguien quería relaciones, no tenía problemas en encontrar compañía.

También habló de cómo el consumo de drogas y alcohol le conducía a una misma meta: tener más relaciones de una mayor intensidad. Cuando su carrera despegó supo que tenía que controlarse, de forma que redujo el consumo de drogas cada vez que tenía un proyecto cerca. Hacía paradas de abstinencia un mes o dos meses antes de comenzar a rodar y no consumía absolutamente nada hasta que ya habían terminado la película. Reconoció que era un buen amigo de todos, pero un mal compañero y que a lo largo de su vida había destruido toda la parte que podría haberle llevado a ser una persona que se enamorara y fuera feliz de una forma romántica.

En una de sus declaraciones mencionó que si en algún momento estás en una relación y te planteas si deberías seguir en ella, es porque realmente no debes seguir en ella. Para el director no había lógica en mantener una pareja en la cual tuvieras ese tipo de dudas.

Su vida fue intensa, no se paró en ningún momento, disfrutó de éxitos y tuvo miles de conquistas. Nunca habló de las personas con las que había llegado a compartir algo más que caricias. Esa personalidad, ese carácter que le llevaba a controlar sus adicciones, a mantener a raya las tentaciones de hablar públicamente y que siempre ponía la amistad por encima de todo, le convirtió en leyenda. Y eso hacía que tuviera un aura que destilaba confianza. Eso fue lo que justamente le ocurrió con el autor John Grisham, que durante años se mantuvo reacio a dejar que alguien hiciera una adaptación de su novela, Tiempo de matar. Todo cambió cuando conoció a Joel Schumacher, momento en el que pensó que finalmente había encontrado a una persona en Hollywood en la que podía confiar.

Lo que se ha llevado al director ha sido un cáncer de estómago. Ha fallecido el 22 de junio en Nueva York, la misma ciudad que le vio nacer en el año 1939. Diseñó vestuario, escribió guiones, dirigió películas, dirigió episodios de series de televisión y también dirigió videoclips. Trabajó con algunos de los actores más conocidos de Hollywood y se divirtió. Vivió la vida rápidamente. No tuvo familia, ni adoptó hijos, ni se casó, Pero aún así, son muchas las personas que han llorado su pérdida.

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