¿Quién acompaña a la novia al altar y por qué?

¿Por qué el padre acompaña a la novia en su camino hacia el altar cuando está a punto de casarse?

A veces estamos tan habituados a ciertas tradiciones que las replicamos y seguimos, pero sin saber exactamente porqué lo hacemos. Una de las preguntas que nos habéis preguntado en un comentario ha sido «¿Por qué es el padre quien acompaña a la novia al altar en una boda?». Ya sabéis que recibimos preguntas y las respondemos en la medida de lo posible, así que hemos investigado con la intención de poder responder a esta cuestión que, ante todo, resulta de lo más interesante.

Lo cierto es que nosotros no sabíamos cuál era el motivo por el que se realiza esta tradición. Primero pensamos en un motivo religioso que encajaría con otro tipo de acciones. Pero cuando hemos investigado nos hemos encontrado con que el motivo era muy distinto.

Y hay que decir que la explicación original ya no tiene ninguna presencia en la actualidad, aunque la tradición se ha terminado manteniendo. De todas formas, antes de contaros el motivo, sí nos gustaría decir que actualmente es muy frecuente que ya no sea el padre quien lleve a la hija al altar. Se trata de una decisión mucho más dinámica que puede implicar que sea la madre la que lo haga, un padrastro u otro ser querido que la novia quiera que ocupe esa posición.

Y hay casos en los que no solo es una persona la que acompaña a la novia, sino que llegan a ser incluso dos: tanto el padre como la madre. Esto encaja en lo que hemos oído de muchas madres, que argumentan que si alguien tiene que acompañar a la hija al altar debería ser la madre porque, al fin y al cabo, fue ella quien la trajo al mundo y quien dio a luz. A esta idea no le falta razón y apostaríamos por ella en los tiempos actuales.

Pero demos la explicación. El origen de esta tradición se remonta al pasado, muy al pasado. Cuando decimos a muy al pasado nos referimos a tiempos muy medievales, cuando las cosas funcionaban de otra manera. Muchas veces las bodas se organizaban a modo de operaciones comerciales en las que el padre tenía la «propiedad» de su hija como parte de los distintos recursos de su hogar. Por lo tanto, cuando se organizaba una boda, lo que hacía el padre era «entregar» a su hija a la otra parte.

Había casos en los que el momento de la entrega de la hija se acompañaba por la entrega de distintos activos con los que el padre acompañaba el vínculo entre las dos partes. Podía ser dinero, propiedades o materias primas. En otros casos, el que entregaba los «regalos» era la otra parte. Aportaba tierras o distintos elementos a modo de «intercambio», de manera que la familia que se desprendía de su hija al menos conseguía algo a cambio. En algunos casos el beneficio de la familia de la hija era simplemente pasar a formar parte de la historia familiar del otro lado, lo que les repercutía también con beneficios y una mejor presencia en la sociedad.

Esta tradición ha ido perpetuándose con el paso del tiempo, pero olvidándose las implicaciones del pasado que, como poco, han quedado desfasadas (como poco). Por suerte, los tiempos cambian. Hoy día la tradición sigue marcando que sea el padre el que acompañe a la novia y que la madre acompañe al novio, pero se trata solo de una base que se puede modificar dependiendo de cuál sea nuestra situación.

Por ejemplo, ya se han realizado cientos de bodas que rompen con los estereotipos y quienes acompañan a la novia son:

  • Uno de los abuelos: ¿Quién hay más importante que los abuelos para los nietos? Cuando la relación es estrecha suele ser porque la abuela ha sido como una segunda madre. Eso es algo que se aprecia mucho y no puede haber nada más especial que sea tu abuela o tu abuelo quienes te acompañen en ese momento que no olvidarás nunca.
  • Alguno de los hermanos: Muchas personas, desgraciadamente, se encuentran con que sus padres han fallecido o que se encuentran en una situación de minusvalía que les impide recorrer el camino al altar del brazo. Por eso la opción siguiente pueden ser los hermanos. Si tenemos una buena relación con uno de ellos podría llegar a ser una decisión estupenda.
  • Los hijos: Una pareja que ya tiene hijos puede viajar acompañada de ellos para que estos tengan un papel más relevante en la boda de sus padres. Puede ser una imagen de lo más bonita.
  • Las mascotas: Suena muy extraño, pero hay quienes han optado por esta idea. Las mascotas acompañan a los novios e incluso llevan los anillos. Para los invitados es posible que sea algo muy divertido, pero es recomendable que se trate de una decisión justificada (como que no haya ningún familiar que pueda ocupar su papel).
  • En solitario: Lo hizo Meghan Markle, así que…
  • En pareja: Una buena opción: que los novios entren directamente cogidos del brazo. Algo que también está poniéndose de moda.

¿Cuál será la opción por la que optéis vosotras?

Valora esta noticia: 1 estrella2 estrellas3 estrellas4 estrellas5 estrellas (0 votos, media: 0,00 de 5)
Loading ... Loading ...