¿Qué secuestro puso en jaque al mundo del fútbol en 1981?

En el año 1981 un grupo de parados secuestró a una de las estrellas del fútbol español para pedir 100 millones de pesetas por él.

Fútbol Club Barcelona

Tras el lamentable fallecimiento de Quini, uno de los jugadores más históricos del fútbol español, se ha recordado con fuerza uno de los incidentes que han puesto en jaque a las autoridades y a los aficionados del deporte rey. Se trata del secuestro que se produjo en 1981 y que tuvo como protagonista al propio Quini, que tras uno de los partidos disputados cuando jugaba en el Fútbol Club Barcelona fue introducido en una furgoneta y secuestrado sin que nadie lo percibiera.

El jugador pasó casi un mes recluido en un sótano de Zaragoza en el cual lo tenían retenido los secuestradores, quienes habían invertido 250 mil pesetas de la época con la intención de solicitar al equipo 100 millones de pesetas. Las negociaciones con los secuestradores duraron más de 20 días en los que la espera para la familia del jugador se hizo insoportable. Mientras Quini seguía desaparecido el equipo perdía partidos y se alejaba de la liga que prácticamente tenía en el bolsillo gracias a los goles del delantero.

Al final los secuestradores tomaron una decisión y dieron un número de cuenta donde el equipo y la familia tenían que depositar el dinero que se había pactado. Era la señal para llevar a cabo la detención.

Así es como se descubrió el nombre de uno de los secuestradores, que fue cazado con las manos en la masa cuando se dirigió a realizar la retirada del efectivo. Las autoridades le detuvieron y este confesó el lugar donde se encontraba el jugador. Por suerte para Quini, los secuestradores no eran terroristas o personas que se dedicaran a ello profesionalmente, sino unos trabajadores que se habían quedado en el paro y que fruto de la desesperación habían tomado la decisión de sacarle el dinero de sus jubilaciones al equipo en el que jugaba Quini.

La historia terminó bien y Quini, que salió liberado llorando de emoción y con una larga barba, no solo se recuperó, sino que además perdonó a sus secuestradores. El público nunca olvidó la reacción del jugador, el talante del que hizo gala y esa fuerza personal que aún no se sabe de dónde salió como para que fuera capaz de olvidar y perdonar todo lo que había ocurrido. Esto no marcó el punto y final en la trayectoria de Quini, que continuó jugando en el Fútbol Club Barcelona y que incluso tras valorar su retirada prefirió volver al Sporting para ocupar sus últimos años profesionales.

Foto: Lenaeriksson

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