¿Qué impide regalar manzanas de caramelo en Halloween?

La historia de Halloween se encuentra vinculada de forma clásica con la entrega de manzanas de caramelo a los niños que pedían puerta por puerta.

Una historia sobre Halloween

En nuestro país no estamos todavía acostumbrados a que los niños vayan puerta tras puerta haciendo el truco o trato para conseguir caramelos en la celebración de Halloween. Es algo más propio de Estados Unidos, si bien también se está extendiendo en nuestras fronteras, especialmente en urbanizaciones privadas. Si rebuscamos en la historia, apreciamos algunas cosas interesantes sobre la práctica del truco o trato según se realiza en territorio norteamericano.

Por ejemplo, descubrimos que si bien actualmente no es algo normal, tiempo atrás era habitual regalar a los niños manzanas de caramelo y no unos simples caramelos o chucherías. Era algo más complejo y molesto en todos los aspectos, dado que no nos imaginamos a un niño cargando con 50 manzanas de caramelo en una bolsa, pero resultaba parte de la tradición. La gran pregunta se encuentra en qué impide a día de hoy que se siga esta tradición y se regalen aún manzanas de caramelo.

La respuesta es bastante interesante, y en cierto modo propia de una sociedad como la norteamericana, que suele dar demasiada importancia a los medios periodísticos. Por lo que parece, tiempo atrás las manzanas de caramelo se regalaban a diestro y siniestro a los niños. Pero en un momento determinado del pasado se comenzaron a escuchar rumores sobre niños que habían encontrado en sus manzanas cuchillas de afeitar e incluso clavos.

La policía no llegó a dar parte de ninguno de estos casos, lo que hacía pensar que eran un simple bulo, pero la información se extendió rápidamente y las familias empezaron a desconfiar de este regalo. Se pensó que era algo muy peligroso y que podría ocurrir en cualquier momento, por lo que los padres decidieron que no permitirían que sus hijos aceptaran este regalo, a fin de poder evitar un susto. Como muchos niños seguían aceptando las manzanas y también se llegó a pensar que los clavos y demás elementos dañinos se podían meter en otros dulces, en algunos hospitales se unieron a la histeria.

Estos comenzaron a ofrecer un servicio gratuito de rayos X para las bolsas de caramelos de los niños. El niño iba al hospital con la bolsa, en el mismo lo pasaban por los rayos X y así llegaban al veredicto de si los caramelos se podían comer o no. Las dudas sobre si la radiación era mala para los caramelos o no se quedaron al margen, y todo al final terminó desapareciendo cuando la costumbre de regalar manzanas de caramelo se disipó.

Foto: Jocelyn

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