¿Qué gigantes habitaban en Tenerife antes de la llegada de los conquistadores?

Antes de que los españoles llegaran a Tenerife, hubo una civilización conocida como guanche que estuvo aislada durante 2000 años.

Un documental titulado Las momias guanches ha arrojado luz sobre un misterio que aún hoy día se mantenía sin explorar tan a fondo como se ha hecho con este trabajo. Nos referimos al enigma de los gigantes guanches que vivían en Tenerife antes de que los conquistadores de nuestro país llegaran para extenderse en sus tierras. Había mucho que explicar sobre esta sociedad hoy desaparecida que, de manera sorprendente, ha dejado para la historia algo tan impactante como los cuerpos momificados de al menos 20 personas.

Las dudas acerca de estos gigantes eran particulares. Primero, su tamaño, de gran altura y con las extremidades de grandes dimensiones. Unas manos, por ejemplo, que resultaban enormes tal y como se puede comprobar en los cuerpos momificados. Segundo, su método de comunicación, un idioma que los conquistadores no habían escuchado nunca. Y tercero: residían en Tenerife, pero no había ningún tipo de rastro de las embarcaciones que habían utilizado para llegar hasta allí, posiblemente en tiempos muy lejanos.

Y como añadido: los guanche tenían la capacidad y el conocimiento para momificar a sus ciudadanos siguiendo el mismo proceso, aunque un poco modificado, que habían usado los egipcios desde tiempos pasados.

Lo curioso es que estos gigantes no conocían el metal (o al menos no tenían los materiales necesarios para trabajar con él) y tampoco, como hemos dicho, navegaban. Pero aún con todo, eran capaces de momificar a sus muertos. Sin duda, hay algo misterioso alrededor de su existencia. Al mismo tiempo, también hay que decir que los testimonios de los conquistadores castellanos no solo destacan la altura de estos gigantes, sino también el color claro tanto de sus ojos como de sus melenas. Eso les aportaba un aspecto de lo más particular, uno que se ha conservado en la medida de lo posible en las momias.

Resolviendo el misterio

El documental desvela muchas de las respuestas que la comunidad estaba esperando llegar a conocer. Por ejemplo, se explica la procedencia de los guanches. Ahora se sabe que tenían su origen en los bereberes que vivieron en la parte occidental del Sáhara y en el norte de la región de África. Esto los dejaba muy cerca de Egipto, de manera que se entiende cómo pudo ser que llegaran a aprender de los egipcios el proceso de momificación. El destino de los bereberes que acabarían convertidos en los guanches se escribió de forma drástica cuando se levantaron en armas contra Roma.ç

Se trataba del Siglo I y Roma no tenía rival. La rebelión que instigó este grupo no terminó con un final feliz, ya que Roma tomó la decisión de desterrarlos a un lugar lejano del que no pudieran regresar. A la vista de que los bereberes no sabían navegar, lo que decidieron los romanos fue recluirlos en Tenerife, que se consideraba como una de las islas más apartadas de todo. El objetivo era que se quedaran en la isla y que no pudieran salir de la misma en ningún momento de su vida, ni las generaciones de ese momento ni las que vinieran en el futuro. Roma no tuvo sentimientos y los abandonó sabiendo que su supervivencia sería cuanto menos complicada.

Siguieron aislados a lo largo de alrededor 2000 años en los que su sociedad adoptó un sistema complejo con un rey que controlaba toda la región. Contaban con sus propios dioses, actividades, tradiciones y creencias. Cuando a los españoles les faltaban solo alrededor de 100 años para conquistar la zona, el rey de la época, llamado Tinerfe, falleció dejando una gran cantidad de herederos al trono. Tuvo nada más y nada menos que nueve hijos que decidieron cambiar de manera radical la historia de Tenerife y de sus tradiciones. Lo que hicieron fue dividir el territorio en nueve partes para que así todos pudieran llegar a ser reyes.

Estos tuvieron sus propios descendientes que heredaron sus respectivos tronos, pero entre dos y tres generaciones después llegaron los españoles para conquistar la isla. España se encontró, en su camino a la conquista completa de las Canarias, con que Tenerife era un hueso duro de roer. Les costó muchísimo llegar a conquistar el territorio debido a la forma en la que luchaban sus habitantes. Pasaron más de tres décadas desde el primer momento en el que pisaron Tenerife y el día en el que la conquistaron, y eso teniendo en cuenta que los guanche se defendían solo con lanzas, con palos y con piedras.

Durante la conquista los españoles se encontraron con que los distintos territorios de Tenerife se dividieron entre los que decidieron rendirse para evitar la guerra, y los que hicieron totalmente lo contrario. Pero después de un largo enfrentamiento, los guanche no pudieron mantener el nivel defensivo que estaban adoptando. Los españoles no solo traían armamento avanzado, sino que además su presencia trasladó enfermedades a las que los guanche no podían enfrentarse de una manera médica. Esto derivó en que los guanches acabaran desapareciendo como sociedad, aunque los propios habitantes de Tenerife en la actualidad, se estima que entre un 30 y un 50%, descienden de los gigantes por vía de madre.

La cueva más misteriosa

Un momento clave en la historia del pueblo guanche se produjo en el siglo XVIII (entre 1701 y 1800). Un médico originario de Gales viajó hasta Tenerife con la intención de explorarla y descubrir sus secretos. Se encontró algo que hasta ese momento era totalmente secreto: el lugar de descanso de los gigantes. La sorpresa que se llevó el médico fue enorme, pero se encontraba preocupado por lo que la sociedad de la región pudiera hacer al respecto. Por ese motivo recogió testimonio de lo que había visto e indicó, eso sí, que se encontraba en el barranco de Herque, posiblemente porque le presionaron mucho para que soltara prenda.

No mucho tiempo después, en 1764, Luis Román, que ocupaba el puesto de gobernador en la época, tomó la drástica decisión de organizar un grupo que iría de expedición al barranco con la intención de encontrar la cueva. Cuando la encontraron, porque sin duda era algo que ocurriría antes o después, el grupo que formaba la expedición se quedó asombrado. El motivo es que llegaron a encontrar mil momias de los gigantes que el pueblo guanche había ido acumulando a lo largo de los tiempos.

De entre todas las momias, el gobernador eligió la que tenía un aspecto más adecuado para utilizarla como testimonio del descubrimiento que habían realizado. Hasta hoy día la momia sigue expuesta en el Museo Arqueológico Nacional, donde se ha trabajado con ella para profundizar en el origen de los gigantes realizando todo tipo de estudios e incluso una reconstrucción facial.

Tras el descubrimiento de la exploración no se procedió a proteger la cueva de una manera adecuada. Pero la información sobre la misma dio la vuelta al mundo. En ese momento una gran cantidad de universidades, museos y coleccionistas, quisieron tener una de esas momias a su disposición. Esto llevó a que hubiera muchos bandidos y aventureros que buscaban la cueva con el objetivo de robar todas las momias que fuera posible. Muchas de ellas se perdieron, posiblemente otras tantas se destruyeron en los procesos de asalto y otras es posible que estén en esos museos que las compraron de forma tan pertinente.

Las momias de las que se tiene constancia son, como decíamos antes, un total de 21 que estaban distribuidas en museos nacionales y que de esta forma han servido como testimonio vivo de un pueblo extinto.

El proceso de momificación

Los gigantes procedían de Egipto y esto les había permitido aprender las técnicas de estos para la momificación. No tenemos información concreta sobre ello. No sabemos cómo ocurrió, pero existía el pensamiento generalizado de que el proceso de momificación sería algo que ayudaría a que los guanche llegaran a su siguiente vida de una forma más satisfactoria. Los cuerpos se acumulaban en la cueva con un objetivo concreto que se desconoce, o quizá como cementerio donde honrar a los fallecidos.

Lo distinto del proceso de momificación era la forma en la que se llevaba a cabo. Sabemos que la momificación egipcia consistía en vaciar las entrañas de los cuerpos para proceder a la forma en la que se conservarían los cuerpos. Pero lo curioso es que el proceso de momificación de los guanche era distinto, ya que se dejaba el cuerpo tal y como se encontraba en el momento de la muerte. Esto se aplicaba a todos los casos, sin importar aparentemente la clase social o el sexo.

El proceso de momificación consistía en llenar el cuerpo, en su interior y en su exterior, por una mezcla especial. Esta se encontraba preparada con piedra pómez, savia de drago, restos volcánicos, tierra y una combinación de distintas hierbas. Esta mezcla se ponía por encima del cuerpo del fallecido y, al mismo tiempo, se introducía en el cuerpo a través de la boca y del recto. Después de esto se realizaba el proceso de secado, el cual consistía en que el cuerpo estuviera expuesto al calor durante las 24 horas. Por el día se ponía en un lugar donde el sol le pudiera dar de lleno para secarlo. Por la noche se encendían hogueras alrededor del cuerpo. De esta forma, en 15 días se conseguía que la momia estuviera perfecta.

Hay que pensar que los egipcios necesitaban 70 días, por lo que el método de los gigantes era mucho más rápido. Se cree que después del secado ya se introducía el cuerpo en la cueva. Y lo que opinan algunos expertos es que no había solo una cueva, sino varias. Por desgracia, la cueva donde se encontraron las 1000 momias en el pasado, se ha perdido de vista y nadie la ha vuelto a localizar. O quizá no quede ni rastro que pueda indicarnos lo que hubo en ella tiempo atrás.

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