Phineas Gage, el hombre con un agujero en su cabeza

El caso de Phineas Gage causó conmoción en su época y permitió grandes avances en la neurociencia pues su característica principal era el tener un enorme agujero en su cabeza, causado en un accidente.

Una canción popular que se canta en la zona de Vermont en los Estados Unidos, dice lo siguiente «Phineas Gage tenía un agujero en la cabeza, y todos sabemos que debería estar muerto. ¿Fue el destino o la suerte ciega?…”.

Recreación del cráneo, que está en exhibición en un museo de Vermont

Esta parece ser la típica canción que cantan las personas mayores que aprendieron en su niñez y que de cierto tienen muy poco. Pero aunque parezca increíble, lo que dice la letra es cierto: Phineas Gage tenía un agujero en la cabeza. Este hombre, por un accidente, tenía un agujero en la cabeza y contra todo pronóstico, no murió. Esta historia ha cambiado del estudio de la neurociencia para siempre.

Phineas Gage era un trabajador del ferrocarril en la ya mencionada localidad de Vermont. Él se encargaba de despejar las rocas para que se pudiera poner las diferentes líneas de ferrocarril. Para las rocas más grandes, éste hacia unos agujeros en las rocas y para ellos se ayudaba de barras de hierro. Con ellas apisonaba explosivos antes de encender la mecha. Toda la vida realizando el mismo trabajo, hasta que el 13 de septiembre de 1848, este procedimiento le jugó una mala pasada: una de las varas de hierro rayó la roca, por lo que se produjo una chispa que hizo estallar la pólvora que había en su interior.

Phineas Gage, el hombre con el agujero en la cabeza

Esta explosión hizo que la barra de metal de cerca de un metro de largo y 3 centímetros de diámetro, se incrustara en la cabeza del trabajador. Ésta paso cerca de su ojo izquierdo y salió por la parte superior de la cabeza, y fue a parar a unos 30 metros del lugar. Con esa distancia, podemos hacernos la idea de la velocidad y fuerza con la que salió disparada.

Phineas estuvo inconsciente durante un buen rato con un enorme agujero en su cabeza, hasta que consiguió levantarse, pero aún así estaba vivo y además era capaz de hablar. Durante más de 12 años, el doctor John Harlow estuvo viendo las secuelas que le habían dejado el incidente. Lo que nunca pudo imaginar Phineas, es que se convertiría en uno de los casos más famosos de la ciencia del cerebro que hasta hoy día se conoce.

Aunque es cierto que Phineas sobrevivió al accidente, se dice que no fue el mismo desde ese instante, que no era de fiar, que era poco parcial en sus juicios y que en muchos casos, hacía comentarios inapropiados. Parecía que era una persona desinhibida, algo que les pasa a las personas que sufren algún daño en sus lóbulos frontales.

Este suceso para los especialistas fue una revelación asombrosa, ya que es la primera vez que se tenía prueba de que los daños en el cerebro podrían afectar en alguna manera a nuestro comportamiento y personalidad, por lo que este accidente fue un punto inicial para la nueva comprensión del funcionamiento del cerebro humano.

Imágenes: Dominio Público

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