Nociones generales sobre la demografía

La demografía: una ciencia auxiliar de la historia? ¿Una disciplina a medio camino entre la historia y la matemática o un puente?

Es la demografía, la ciencia que estudia los aspectos cuantitativos referentes a la población humana, ya sea a nivel regional o mundial. Cuando planteamos extender los efectos demográficos a lo largo de la historia, podemos hablar de:
– Historia demográfica, aquella que describe los hechos del pasado, con una fuerte incidencia del comportamiento poblacional como factor determinante.
– Demografía histórica, la disciplina que procura reconstruir una estructura poblacional determinada, analizando y explicando los cambios que en ella se producen a través del tiempo. Por eso requiere de la mayor y mejor captación posible de datos relativos a las relaciones sociales humanas.
En suma, la demografía histórica contempla a todos los seres humanos, a lo largo del tiempo, sin limitaciones de clases, credos o ideas. Pero el objetivo de este estudio singular es la búsqueda de respuestas de alcance global.

poblacion-argentina.jpg Llevar esto a la práctica no es nada fácil. El demógrafo, sin ser un erudito, debe tener un elevado nivel académico, acaparando un amplio campo de conocimientos (económicos, sociológicos, antropológicos, climatológicos, etc.) todos los cuales ayuden a desentrañar el por qué de las distintas manifestaciones sociales y sus consecuencias a nivel histórico. Un investigador capaz, pretenderá un exhaustivo relevamiento de datos pertinentes. Pero tendrá una dificultad extra: No es posible recavar información de cada ser presente o pasado, cualquiera sea el lugar o tiempo a considerar. Los registros disponibles son más escasos, cuanto más nos sumergimos en el pasado. Tampoco son generales. Aquellos seres que no descollaban en un entorno social por su linaje, posesiones, o labores, no fueron estimados directamente. Si entendemos que la mayoría de los hombres están incluidos en este grupo, comprendemos la serie de problemas que acarrean para el demógrafo histórico.

Aún más, el tiempo y la fragilidad de los documentos conspira contra la tarea demográfica. Para tratar de llenar este vacío, se consideran varias posibles fuentes informativas , listadas en orden decreciente de importancia:
– Censos.
– Datos vitales de registro.
– Certificados de defunción.
– Registros parroquiales.
– Documentos fiscales.
– Registros militares.
– Inventarios de propiedades.
– Genealogías.
– Testamentos.
– Acuerdos matrimoniales.
– Estimaciones de testigos presenciales.
– Precios a largo plazo.
– Número y extensión de los pueblos.
– Restos arqueológicos.
– Métodos de economía agrícola.
– Geografía eclesiástica y administrativa.
– Edificios nuevos.
– Colonización de nuevas tierras.
– Datos extraídos del cementerio.

Los datos obtenidos pueden clasificarse según la fuente de origen:
– Datos proto-estadísticos, extraídos de fuentes no convencionales (generalmente arqueológicas).
– Datos pre-estadísticos, obtenidos de fuentes que en su momento de creación servían a otros cometidos (partidas de nacimiento y defunción, registros de aduanas, etc.).
– Datos estadísticos, que derivan específicamente de fuentes construidas con el motivo de registro poblacional.

El demógrafo puede establecer parámetros de comportamiento poblacional. Aquí es donde la matemática y la estadística presentan una ayuda manifiesta. Las tasas de natalidad y mortalidad, junto con el número de casamientos, son la base descriptiva demográfica, de las cuales pueden deducirse otros comportamientos poblacionales más complejos. Estas tasas son más precisas que las tramas económicas (precios, medidas, producción, etc.) cuando miramos al pasado, porque son mejor consideradas, tienen más importancia en el ámbito familiar.

La unidad básica de estudio demográfico es la familia. La elección no tiene nada de artificial; el hombre es un ser de convivencia necesaria, a través de la cual establece relaciones que colman sus necesidades o desarrollan su potencial. Éstas son más estrechas entre aquellos que tienen vínculos de sangre definidos, con una herencia de valores y saberes propios. Esta especie de célula social que es la familia, está profundamente arraigada en la condición gregaria de la gran mayoría de los seres vivos, de la que no escapa el hombre. Por eso, se la considera como núcleo originario de los vínculos sociales, generadora de un entorno de convivencia necesario para la conformación del ser. Los niños crecen absorbiendo las pautas intelectuales y culturales necesarias para su adaptación al mundo que los rodea, más allá de las figuras parentales. Esto es decisivo en el crecimiento del individuo, el cual vivirá en adelante con una “marca familiar” distintiva e imborrable, que seguramente influirá en sus actos y motivaciones futuras.
Evidentemente, el término “familia” en su más amplia acepción no representa una única realidad; varían el número de sus integrantes o las relaciones de parentesco entre ellos.

demografia_web.jpgEse círculo íntimo se altera notoriamente según los nacimientos, defunciones o casamientos que en él ocurran. Si estos cambios son tomados en conjunto, afectan a toda una comunidad. Este carácter flexible de los fenómenos sociales posibilita una transitividad benigna para el demógrafo. Cuando estudia las relaciones familiares, se posibilita su entendimiento de las realidades de una sociedad completa. De allí que se diga que la demografía y el estudio de la sociedad mantuvieron (y mantienen) claras similitudes, con puntos de continuidad. Ambos caminos se complementan, pudiendo explicar los procesos estructurales que poseen los grupos humanos, ya sea económica, cultural o políticamente. Pero al igual que la ciencia histórica, no pretende reconstruir el pasado en su esencia. Los cálculos demográficos basados en fuentes fidedignas, presentan tendencias grupales, no realidades incuestionables. Las vidas de los seres relevados son únicas, como las nuestras. Los cuadros explicativos generados son instrumentos, no más. Analizarlos es dificultoso, y ni así se obtendría certidumbre plena de cada caso.

Esta disciplina es hija del siglo XX, y en él pudo prosperar raudamente. La gran cantidad de fuentes disponibles, torna venturosa la tarea del demógrafo histórico, que tiene su período de auge tras la segunda guerra mundial. Pero los antecedentes fueron muchos y significativos.

Se han registrado inmensas colecciones de datos censados en China, de más de tres mil años de antigüedad. Incluso la Biblia se refiere a los censos, existentes desde la época del rey David (aprox. Siglo – X). La finalidad siempre estribaba en conocer la cantidad de habitantes de un lugar, para servirse de ellos (cobro de impuestos, número de potenciales soldados) por parte de los gobernantes. Roma misma realizaba periódicamente censos con similares intereses. Hay que esperar hasta la República de Venecia en el siglo XV, que vuelven a relevar censos (los primeros desde la desaparición del Imperio Romano) pero por iniciativa de la clase burguesa comerciante; censos orientados al conocimiento del sector económico y productivo. Un caso anterior, de menor magnitud pero único en su género, fue el registro del gran catastro (Domesday Book) ordenado por Guillermo de Normandía “El Conquistador” en 1086, cuando se contabilizaron cabezas de ganado, junto al número de súbditos ingleses. Años más tarde, en 1662, J. Graunt estudió críticamente los registros históricos poblacionales, para demostrar el crecimiento de habitantes y espacio abarcado de la ciudad de Londres. Posteriormente, Rickman organizó los primeros cinco censos de Gran Bretaña, espaciados entre 1801 y 1841, uno en cada década. Tenía el interés de reintegrar el pasado demográfico inglés del siglo XVIII, apelando a los registros de bautismos, entierros y matrimonios. Pese a los grandes vacíos informativos, y a los muchos datos que consideraba inexactos o exagerados, alcanzó su meta extendiéndola hasta 1570.

Existía un clima europeo de aceptación demográfica hacia el siglo XVIII. Kant aprobaba que se pueden obtener comportamientos generales, al considerarse las masas de habitantes, aún en algo tan errático como los acontecimientos históricos. Malthus elabora su teoría de aumento y descenso de población, que fijaba la realidad económica de la sociedad, siempre que poseyera una configuración capitalista.

Para fines del siglo XIX, son varios los polos de interés demográfico, mayormente en Europa, siendo excepciones EE.UU, Canadá y Japón. Pero no podemos hablar de demografía histórica hasta 1945, cuando superada la última gran contienda bélica, se consolida una visión necesaria de la conservación del ser humano, consientes todos del enorme poder de autodestrucción humano. Momentos en los que los investigadores demográficos dejan de considerar prioritario sólo el pasado reciente, para realizar sus aportes académicos también en períodos más alejados en el tiempo. Son relevantes los trabajos de Faber, Géricot, Mols, Dupaquier, Kula o Russell. Pero es el francés Louis Henry quien crea el método de reconstrucción de familias, junto a varias técnicas de análisis estadístico de fuentes, dándole a la demografía histórica una fuerte base científica. Con los registros parroquiales de ciertas regiones rurales francesas, junto al relevamiento matrimonial de ésas áreas, puso en práctica su nueva técnica, que logró amplia aceptación hasta hoy en la comunidad académica. Francia toma la vanguardia, al fundar en 1962 la Sociedad de Demografía Histórica, en París. Desde 1964 emite publicaciones anuales, los Anales, especializada en el campo demohistórico.

En el espacio americano, la Escuela de Berkeley trabajó hacia la década de 1960 las fluctuaciones demográficas que ocurrieron con la conquista europea, logrando hacer aportes sustanciales a la nuestra historiografía. Desde esa fecha hasta hoy, los demógrafos latinoamericanos dirigen su interés a explicar las problemáticas sociales de nuestro continente, en tópicos tales como procesos emigratorios, dependencia económica, conformación racial o políticas de población, su crecimiento y sustentación.

No hay duda de que la demografía histórica se ha ganado un lugar de respeto entre las disciplinas y ciencias humanas, pese a su juventud académica. Eso es otra virtud y a la vez otra responsabilidad, porque es inmenso el camino que queda por delante.

Valora esta noticia: 1 estrella2 estrellas3 estrellas4 estrellas5 estrellas (0 votos, media: 0,00 de 5)
Loading ... Loading ...