No sólo Alemania cometió atrocidades

El historiador Jorg Friedrich y el novelista Gunter Grass recientemente han pegado un toque de atención respecto a los acontecimientos acaecidos al final de la Segunda Guerra Mundial, en los que los mandos militares aliados involucraron deliberadamente a la población civil alemana para tratar de esta manera de acelerar la caída del Tercer Reich. No lo consiguieron y 600.000 muertos civiles entre ellos 75.000 niños perdieron la vida durante los bombardeos “estrategicos”. ¿Puede hablarse pues, de victoria moral en la guerra, teniendo en cuenta sólo estos hechos?.

El historiador Jorg Friedrich y el novelista Gunter Grass recientemente han pegado un toque de atención respecto a los acontecimientos acaecidos al final de la Segunda Guerra Mundial, en los que los mandos militares aliados involucraron deliberadamente a la población civil alemana para tratar de esta manera de acelerar la caída del Tercer Reich. No lo consiguieron y 600.000 muertos civiles entre ellos 75.000 niños perdieron la vida durante los bombardeos “estratégicos”. ¿Puede hablarse pues, de victoria moral en la guerra, teniendo en cuenta sólo estos hechos?.

Tras finalizar la guerra, gran parte de la sociedad alemana quedó traumatizada por el grado de devastación que sufrió el país y por las atrocidades que inflingieron las criminales y genocídas políticas del Tercer Reich en su propio país y en los países vecinos. Este trauma se convirtió durante muchos años en una conciencia de culpa ya fuera por colaboración indirecta, por no atreverse a rebelarse, por haber denunciado a un vecino o por haber creído en una banda de criminales sin escrúpulos alguno que incluso asesinaban en secreto a aquellos que consideraban “inferiores mentales”.

En las últimas décadas surgieron voces aisladas pero firmes en Alemania, que pedían ó exigían aún con la voz baja el derecho de los alemanes a al recuerdo de las propias victimas civiles. En los últimos años estas voces se hicieron oir más y terminaron por desatar una polémica que como tantas otras a menudo se tergiversa. Y es que en esta polémica no se trata de defender a los militares o al personal militar caído.



Este debate, de gran actualidad, suscita la pregunta acerca de si fueron necesarios los bombardeos de los aliados sobre zonas civiles, que causaron tan espantosa cantidad de muertos y heridos. Existía y existe un gran riesgo de de ser catalogado de revisionista además de estar expuesto a los ataques de los investigadores británicos que consideran que se esta cuestionando la moralidad de su héroe nacional, Winston Churchill.

Hasta ahora la tesis era que todas las atrocidades ocurridas durante la Segunda Guerra Mundial, eran obra de Hitler y por tanto salirse de ese guión, supondria cuanto menos, un error.

El diario inglés Daily Mail expresó en su momento que Jorg Friedrich “tergiversa los hechos históricos para justificar los crímenes de Hitler” y el The Independent en una editorial comentaba que “Estoy dispuesto a presentar mis excusas a los indios, a los descendientes de los esclavos africanos que nosotros hemos deportado, a todas las razas que hemos sometido, pero no a los alemanes“. El nieto de Winston Churchill expresó a la BBC: “Quien comenzó la guerra, quien invadió Checoslovaquia ó PoIonia? Quien comenzó los bombardeos destinados a aterrorizar a la población?…“. Otro ejemplo de cierre de filas fue la opinión de Richard Overy, profesor del King’s College, de Londres, que declaró a Liberation que los bombardeos no representaban acto de venganza, sino de actos de guerra “estrechamente vinculados a las operaciones terrestres“.

Otros británico no menos ilustres tuvieron serias dudas a pesar de que hablaban mientras se producían los hechos tratados. Tal es el caso de George Bell, que se dirigió a la Cámara de los Lores, en 9 de abril de 1944 con estas palabras. “Cómo es posible que el Ministerio de la Guerra no entienda que la devastación progresiva de las ciudades es una amenaza para las raíces de la civilización misma? Los aliados representan algo mas que el mero poder. Sobre nuestra bandera destaca la palabra Ley”.
En la misma línea Richard Strokes, diputado laborista, sugirió el 6 de marzo de 1945, durante el debate parlamentario a cuenta del bombardeo de Dresde que “Desde mi punto de vista, no se pueden admitir bajo ningún concepto los bombardeos de terror“.

Al menos 160 ciudades de más de 100.000 habitantes fueron atacadas desde el aire por los aliados, principalmente por la aviación britanica, liderada por el llamado Bombardero Harris. El circulo del mariscal del aire Arthur Harris, era partidario acerrimo del bombardeo estrategico y querian devolver de forma centuplicada los daños que la Luftwaffe había provocado en Inglaterra.En total los bombarderos aliados soltaron 1,27 millones de toneladas de bombas sobre territorio aleman.

El libro de Friedrich, Der Brand (El incendio) relata la memoria de las victitmas de aquellos bombardeos, una tarea que hasta entonces nadie se había encargado de recopilar de la forma en que lo ha hecho este. El libro recoge principalmente de actas de la policia, que interrogaha a los supervivientes tras terminar el bombardeo.

Uno de los raids aéreos, la operación sobre Wuppertal fue considerada como un gran éxito y el Times comentó que ninguna otra ciudad industrial alemana había sido borrada del mapa como esta. Se tardó semanas en contarse las vícitimas. El 80% de los edificios fueron destruidos y 3400 personas murieron. En este ataque se utilizaron por primera vez de forma “exitosa” las bombas incendiarias y desde entonces se haría uso de estas de forma masiva y terrorifica.

La estrategia de bombardeo estratégico de los aliados se comenzó a especificar durante el verano de 1941. Conocido como “moral bombing” estaba destinado no solo a reducir la producción armamentística, sino también y más importante quizás a desmoralizar a la población alemana, con la convicción de que esta, para librarse de aquel infierno, se rebelaría contra sus lideres.

La ofensiva aérea aliada llegó a su cenit entre enero y mayo de 1945, cuando ya era conocido el colapso cercano de la maquinaria de guerra nazi. Sin embargo las bombas siguieron cayendo sin piedad y según algunas fuentes, el 80% de las bombas que alcanzaron Alemania desde el aire fueron lanzadas a partir de agosto de 1944, cuando el final de la guerra estaba tan cerca como ineficaz se volvia el Ejército alemán.

En el libro, “A paso de cangrejo”, de Gunter Grass, el escritor declaró: “Nunca deberlamos haber silenciado este sufrimiento solo por el hecho de que nuestra culpa era omnipresente y nuestros lamentos ocuparon todos estos años, mientras dejábamos que la ultraderecha se apropiara de esa realidad“.

FUENTES GRAFICAS: WikiCommons

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