Los orígenes del Antiguo Egipto

La civilización egipcia antigua fue una de las más importantes de la historia, pero más allá de los períodos dinásticos, sus antiguos protagonistas se asentaron en el fértil valle del Nilo unos cuantos siglos antes. En esta ocasión, compartiremos algunos datos sobre las bases, los antecedentes, de lo que luego fue el Antiguo Egipto.

La civilización egipcia ha sido una de las más antiguas, largas e intensas de la historia: las dinastías egipcias surgieron hace unos 5.000 años atrás a lo largo del río Nilo, el mayor de lo que hoy se conoce como África, y han dejado claros vestigios de su paso por la Tierra -el más emblemático, las Pirámides-.

El Antiguo Egipto que nos legó las pirámides ha de tener también un origen, hace miles de años atrás, tan atrás que se pierde casi en la línea del tiempo

Los historiadores actuales dividen los miles de años que duró su derrotero en tres grandes períodos: el Imperio Antiguo (2.700 al 2.200 a.C), el Imperio Medio (2.050 al 1.750 a.C) y el Imperio Nuevo (del 1.550 al 1.070 a.C).

Pero, ¿cuáles son los orígenes de la civilización egipcia antigua? En principio, se debe hablar del Período Paleolítico, aproximadamente en el milenio XI a.C, cuando los primeros pobladores, que vivían de la caza y la recolección, llegaron al Nilo en busca de su agua.

Existen hallazgos arqueológicos de entonces que corroboran esta teoría, sin embargo, también hay quienes sostienen que los seres humanos ya estaban aquí desde varios milenios antes, para el 17.000 a.C.

Antes de las dinastías, los primeros pobladores se habrían asentado a orillas del Nilo hace más de 10.000 años

El Período Predinástico es el que se desarrolló, precisamente, antes de las conocidas dinastías egipcias. Se calcula que las primeras sociedades agrícolas –que ya habían adquirido técnicas para trabajar la tierra y cultivarla- surgieron entre el 6.000 y 5.000 a.C, es decir, en el neolítico. Estos pueblos también criaban animales, elaboraban cerámicas y arcillas, y utilizaban herramientas de piedra más trabajadas para sus tareas.

En esta etapa proliferaron varias culturas relevantes, sin embargo, la más destacada fue quizá la cultura Naqada II, también conocida como gerzeense, que se desarrolló para el 3.500 a.C y que se fue propagando hacia todo Egipto, proceso que logró una cierta unificación hasta entonces desconocida en la región.

Los ornamentos de sus cerámicas y la aparición de joyas con oro y con trabajos más cuidados, también fueron casi únicos para la época. De todos modos, esta cultura destacó porque fue la base para la aparición de proto – estados, hasta que se llegó a la formación de dos reinos, uno localizado en el Bajo Egipto (el delta) y el otro, en el Alto Egipto.

A finales de este período los historiadores calculan ya se habían producido dos acontecimientos que luego propulsarían cambios en estas sociedades antiguas: las obras de canales para regar y mejorar los cultivos y la aparición de los jeroglíficos, el sistema de escritura que desarrollaron basándose en ideogramas o signos.

La última etapa que puede considerarse como fundamento del Antiguo Egipto fue el Período Protodinástico, en el que se produce ya la unificación al Alto y Bajo Imperio (al 3.100 a.C) para dar inicio luego a la primera dinastía egipcia (ya en el período arcaico).

Foto 1 Wikimedia

Foto 2 Álvaro Medina Ballester en Flickr

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