Los Etruscos, un pueblo misterioso

Los Etruscos eran conocidos también como Rasena o Tirrenos por los griegos, a causa de su cercanía al mar. Sin embargo los latinos los llamaron Etrusci (Etruscos) o Tusci (Toscanos). Pueblo culto, con expresiones artísticas particulares y un gran desarrollo técnico, fueron los precursores del poder de Roma.

Según afirma Dionisio de Halicarnaso (historiador del I a.C.), los Etruscos eran conocidos también como Rasena o Tirrenos por los griegos, a causa de su cercanía al mar. Sin embargo los latinos los llamaron Etrusci (Etruscos) o Tusci (Toscanos); aunque según pruebas arqueológicas sus dominios llegaron mas aya de la actual Toscana. La tierra de los Etruscos correspondía a la región comprendida entre el rió Arno al Norte, el Tiber al Sur y al Este y el mar Tirreno al Oeste. Llegando a extenderse con el tiempo y las conquistas hasta la Campania al Sur y la llanura del rió Po al Norte.

Etruria se dividía en doce ciudades-estado independientes entre sí: la Liga etrusca (dodecápolis), cada uno de ellas gobernada por una especie de rey-sacerdote denominado lucumón y un magistrado escogido de una familia patricia. Dichas ciudades formaban una alianza militar. Con el correr del tiempo, el rey-sacerdote fue reemplazado por un funcionario elegido por votación. Esta liga de ciudades estado, conocida como pan etrusca, no tenía una unidad real, su principal elemento de unión era la religión común a todas las ciudades; los representantes de las mismas se reunían anualmente en el santuario de Voltumna, en Volsinii (Bolsena), más o menos en primavera, santuario consagrado a Tinia, el Júpiter de la mitología Etrusca.

El origen de este pueblo misterioso no esta muy claro, su lengua no es de origen indoeuropeo y no guarda relación con ninguna de la región. Aparentemente llegaron desde el Asia Menor, específicamente de Lidia por mar; según cuenta Heródoto, el gran historiador. Otros autores como Virgilio, los llama “lidios”, aduciendo su relación la antigua Lidia; sin embargo Dionisio de Halicarnaso creía firmemente que su origen era de la península Itálica. Actualmente gracias a las excavaciones y estudios arqueológicos se ha determinado que los etruscos vivían ya en la Toscana durante el periodo de la vilano-viana, por Villanova, localidad cerca de Bolonia, donde se encontraron restos de esta cultura de la edad del hierro.


Un pueblo lleno de arte.

La sociedad Etrusca era rica, no sólo en riqueza material sino en expresiones artísticas. Los artesanos griegos apostados en Etruria desde finales del siglo VII y durante el siglo VI antes de Cristo, contribuyeron al desarrollo de la artesanía de este pueblo, en especial su influencia se vio en la cerámica. Etruria poseía una rica tierra, de campos fértiles, con minas de hierro, zinc, plomo y cobre. Por ende fueron metalúrgicos, empleaban el hierro en aplicaciones militares, así como el bronce, se han encontrado espejos decorados hechos de bronce pulido por un lado y decorado por el otro y hermosas fíbulas de oro. Ellos trabajaban el metal con técnicas de repujado y muchas veces adornaban el acabado con aplicaciones de granulado, por lo cual se deduce que conocían muy bien los grados de fundición, manejo de moldes; así como la resistencia y maleabilidad de los metales.

En el ámbito vitivinícola alcanzaron resultados de proporciones, era famoso el vino de Etruria, se sabe que a fines del siglo VII a.C., las regiones de Provenza y Languedoc, recibían miles de ánforas de vino Etrusco. Esta riqueza agrícola se baso en tecnología, específicamente en e manejo del agua y los suelos, ellos inventaron el “sistema de drenaje de suelos”, ejemplo sorprendente puede verse aún hoy en la ciudad de Veyes, al norte de Roma, donde el territorio agrícola esta atravesado por una serie de canales, de 25 kilómetros de extensión y por el Ponte Sodo, una inmensa galería excavada en la roca de 70 metros de largo que facilitaba el paso del preciado líquido elemento.

Sin embargo mucho de su arte y cultura lo conocemos por sus tumbas, podemos ver a través de los frescos que eran un pueblo que acostumbraba de reuniones elegantes y que muchos pueblos interpretaron como misteriosas, por lo cual los Etruscos trasmitieron recelo y temor a sus vecinos, así como admiración y envidia por parte de todos los pueblos antiguos que los conocieron. En las gigantescas necrópolis Etruscas se han hallado objetos de uso cotidiano y de culto; debemos señalar además que el arte etrusco está definitivamente muy relacionado a los rituales funerarios: los bustos en bronce fundido son un invento etrusco, dejando claro que el verdadero concepto de busto es en el que se representa a la persona tal cual fue, como es el caso del arte etrurio. Con respecto a la pintura sus colores favoritos fueron el rojo, verde y el azul, según algunas teorías debido a la relación religiosa de estos colores (fuego-inframundo, naturaleza-mundo y cielo).

Escritura e Idioma.

Como señalamos la lengua Etrusca no es indoeuropea, es un lenguaje único. Se han encontrado pocos textos, siendo el más complejo y extenso el lino de Liber Linteus o texto de Agram, una escritura con 281 líneas y unas 1300 palabras, escrito en un rollo de lino y encontrado en Egipto, envolviendo la momia de una mujer; sin embargo el que más útil ha sido a los estudiosos es la inscripción de Pyrgi, encontrada en 1964, escrita sobre láminas de oro presenta la particularidad de ser un texto bilingüe en etrusco y púnico-fenicio, lo bueno es que el segundo idioma es traducible y ello ha permitido comprender una parte del idioma etrusco.

El comercio Etrusco.

A partir de finales del siglo VII a.C., el comercio Etrusco se extendió por todo el Mediterráneo. Sus barcos transportaban minerales como el preciado hierro, alumbre y mercurio; se comerciaba su afamado vino y aceite en ánforas así como recipientes de bronce y cerámica hasta lejanas tierras, donde eran intercambiados por oro, plata, ámbar y marfil.

Epílogo.

Hacia el siglo V a. C. el poder de este pueblo comenzó a deteriorarse, como muchas otras civilizaciones, debido a las guerras e invasiones de otros pueblos; debieron hacer frente a los ataques de celtas y las invasiones de griegos y cartagineses, para ser derrotados en definitiva por los romanos. Como sabemos la unión hace la fuerza, y ese no fue el caso de los Etruscos, su división en ciudades independientes, facilito el trabajo a los romanos, los que poco a poco fueron venciendo a dichas ciudades y asimilándolas en su cultura, terminando con esta cultura alrededor del 265 a.C.

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