Los anticonceptivos de la antigüedad

En la antigüedad también se empleaban diferentes tipos de anticonceptivos, siendo el más famoso de todos el Ungüento de Saturno en Grecia. Veamos cómo se preparaba éste y qué otros medios de protección utilizaban los egipcios, griegos y romanos.

Intentando finalizar una introducción general a la sexualidad en la antigüedad, debemos escribir sobre los anticonceptivos que se empleaban en las tres grandes civilizaciones de nuestro pasado, Egipto, Grecia y Roma pues de algún modo debían evitar la procreación, más con lo sexuales que eran.

Aristóteles menciona varios anticonceptivos, entre ellos el Ungüento de Saturno

Si bien es cierto que muchos tenían varios hijos, también existían medios de protección que distan mucho de ser los actuales, pero para ello los comentaremos uno a uno, haciendo especial énfasis en el famoso “Ungüento de Saturno“, del que poco se sabe pero aquí os diremos qué es.

Pero comencemos por el Antiguo Egipto donde el más famoso anticonceptivo eran los tampones vaginales, los cuales se mezclaban con diferentes sustancias ácidas que impedían la penetración del semen en el útero, cuando no lo mataban directamente.


En el caso de la Grecia Antigua podemos tomar en cuenta lo escrito por Aristóteles en su Historia de los Animales, del que no pude hallar una copia digitalizada, donde menciona una pomada de aceite de oliva o incienso, un aceite de cedro, o el más famoso de todos, el “Ungüento de Saturno“, uno de los más tóxicos para lo frecuente que se utilizaba, el que se obtiene, al igual que la “Manteca de Saturno“, mezclando acetato de plomo líquido con aceite común.

Esta combinación en parte, reducía la toxicidad que mencionamos aunque el introducir plomo en la vagina también causaba grandes problemas. De todos modos y en medicina, jamás se puede utilizar el acetato de plomo sólo, con lo que los griegos en parte y dentro de sus posibilidades, se dieron cuenta de ese pequeño truco.

Plinio el Viejo

Finalizamos con Roma, donde tenemos como fuente principal a Plinio el Viejo con su Historia Natural, pero también la obra “Ginecología” de Sorano de Éfeso, quien recomendaba dos métodos anticonceptivos: una mezcla de aceite rancio, miel, oliva y básamo o resina de cedro; y también una bola de lana empapada en vino o una sustancia disuelta en corteza de pino para que quedara de textura gomosa.

Ambos se introducían en el cuello del útero, evitando que el esperma pasase provocando la fecundación. Como curiosidad y ya que estamos hablando de Sorano, el estaba totalmente en contra de un método muy frecuente en Roma, utilizar amuletos para evitar el embarazo. El más extraño de todos, era uno que se fabricaba con una especie de araña determinada, envuelta en piel de ciervo. Éste amuleto se lo debía colgar la mujer antes de la salida del sol para que lograra el efecto esperado.

Existen algunos más que mencionaremos en próximos post, pero aquí tenemos un buen material para asimilar y sobre todo, tenemos la posibilidad de saber qué es el Ungüento de Saturno tan mencionado en muchos sitios, pero que ninguno daba su definición. Para finalizar os recomendaré un muy buen documento escrito por José María Blázquez Martínez sobre los anticonceptivos en la antigüedad.

Imagen Aristóteles: G.dallorto en Wikipedia
Imagen Plinio el Viejo: Floriang en Wikipedia

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