Lluvia de animales

¿Cuántas veces hemos escuchado sobre la lluvia de animales? ¿Cómo se producen? Hay muchos misterios en torno a ellas. Los científicos aducen que se debe a trombas marinas o tornados, pero jamás pudieron explicar por qué «llueve» una sola especie cada vez que ocurre.

Con seguridad, conoces alguna historia sobre lluvia de animales, un fenómeno meteorológico muy poco frecuente, por el que literalmente, “llueven animales” que suelen ser peces, sapos y pájaros en su mayoría, aunque también hay registros de otras especies.

Hay decenas de teorías e hipótesis sobre este fenómeno que no deja de extrañarnos, e incluso, con casos probados fehacientemente, encontramos algunos que continúan sin creer que algo así sea posible, acusando a la imaginación humana como responsable.

Grabado que muestra una lluvia de peces

Podríamos decir que éstos escépticos están influenciados indirectamente por Teofasto (371 – h. 287 a. C.), filósofo griego, negó la existencia de lluvias de sapos por la sencilla razón de que éstos no caen cuando llueve, sino que ésta les hace salir de la tierra. Pero no, él estaba equivocado y quienes no lo creáis, también.

El motivo por el que sucede puede ser discutido, sin duda, pero no el hecho en sí pues hay vídeos, imágenes, escritos y miles de testigos, desde la misma antigüedad, aunque no podemos hacer referencia al “Papiro de Alberto Tulli” (lleva el nombre de su comprador), un texto que se dice fue escrito por los antiguos egipcios en el que consta no sólo la lluvia de animales, sino también la aparición de un OVNI, pero jamás nadie ha visto el mismo, ni existe un documento, ni nada, sólo rumores, con lo que la teoría se cae a pedazos.

La Biblia hace mención varias veces a lluvias extrañas, aunque resalta de piedras que cayeron sobre el ejército amorita, ayudando así a Josué y los suyos, como también tenemos un escritor griego no tan conocido como otros, Ateneo de Náucratis, quién menciona una extraña lluvia de peces que duró tres días en el Peloponeso.

Ya en la Edad Media las historias son abundantes, quizá por el misticismo que encerraba este fenómeno. Lo más frecuente era la lluvia de peces, con lo que se llegó a creer que estos animales crecían en el cielo y ya adultos caían al mar.

El mayor registro de documentos lo encontramos ya desde la Época Moderna hasta la actualidad, donde resalta una carta enviada el 11 de julio de 1836 por M. Pontus, un profesor de Cahors, a M. Arago de la Academia de Ciencias de Francia que decía:

Esta nube tronó sobre el camino, a unas sesenta toesas de donde estábamos. Dos caballeros que venían de Tolosa, nuestro destino, y que estuvieron expuestos a la tormenta, se vieron obligados a usar sus abrigos; pero la tormenta los sorprendió y los asustó, ya que se vieron víctimas de una lluvia de sapos! Aceleraron su marcha y se apresuraron; al encontrar la diligencia nos contaron lo que les acababa de suceder. Vi entonces que al sacudir sus abrigos delante de nosotros, cayeron pequeños sapos”.

Una de las más extrañas fue la registrada en Valencia en el año 1880, cuando la ciudad se vio sacudida por una extraña lluvia de codornices, aunque el país con más sucesos de este estilo es Estados Unidos, que sólo en el siglo XIX se realizaron 15 informes oficiales de lluvias de animales. Esto está avalado por la revista Scientific American. Y el 7 de septiembre de 1953 se registró uno de los más atractivos, cuando millares de ranas cayeron sobre el cielo de Leicester, en Massachusetts.

Más cerca en el tiempo, el diario Le Monde de Francia hizo una gran descripción sobre una lluvia de peces en Grecia:

«Atenas no es siempre bella, y menos aún lo son las montañas al norte de Grecia. Pero las tormentas a veces tienen el buen gusto de ayudar a sonreír y a soñar. El martes, han llovido centenas de pececitos en la aldea de Korona, en las altas montañas«. Pierre Georges. «Poissons volent» artículo en Le Monde, 13 de diciembre de 2002.

Lluvia de ratas

Muy interesante la lista pero vamos a lo que realmente interesa: ¿qué explicación racional encontramos a este fenómeno? La explicación científica lo atribuye a las trombas marinas, en el caso de peces, y a los tornados cuando de animales de tierra hablamos.

El fuerte viento “levanta” estos animales y los lanzaría a grandes distancias, logrando que la “lluvia de animales” sea un suceso muy frecuente. La potencia de este viento puede mover grandes animales, con lo que es más sencillo hacerlo con los pequeños, y siempre son éstos los que suelen caer.

Pero hay una duda muy inquietante y que no tiene explicación científica, o al menos los grandes expertos dicen “casualidad”, algo que ellos utilizan para todo lo que no pueden explicar.

¿Tan inteligente es el viento qué sólo escoge animales de una especie?

Ponemos el ejemplo de los peces. Puede ser casualidad pues justo había un cardumen cerca de la tromba pero ¿no se lleva jamás un alga cuando menos? ¿Un pez diferente, de otra especie? ¿Todas las ranas son de la misma especie? ¿Los pájaros lo mismo? ¿Jamás caen una paloma junto a los canarios, mirlos, o especie que sea? ¿No es extraño?

¿Cómo se explica la lluvia de arañas ocurrida en el año 2007 en Salta, Argentina? ¿Y los cangrejos de 1978 en Nueva Gales del Sur, en Australia? Más sorprendente aún, fue la lluvia de 1968 registrada en varias partes de Brasil, cuando cayó una impresionante lluvia de carne y sangre, esta última no tan extraña, aunque muchos podáis creer lo contrario.

Otros científicos creen que se trata de una broma, y a ellos deberían quitarle su título por payasos, pues es necesario que alguien explique cómo podemos hacer para enviar 5.000 ranas sobre una ciudad, a menos que Estados Unidos esté probando una nueva arma, o jugando con sus bases espaciales. Y menciono ese país pues ya tiene unas cuentas conspiranoicas encima y “no le hace nada una mancha más al tigre”, como dice la célebre frase.

Se baraja la opción de OVNIS, pues serían o bien su alimento, o bien objetos de estudio, y dejan caer un remanente que excede el peso de los almacenes de su nave.

Otra teoría y creo que no estaría tan mal, es la de la teletransportación. Según los creyentes de esta hipótesis, existiría alguna anomalía “espacio-tiempo” ya sea en la Tierra, o bien en otras dimensiones, que hacen se abran portales y los animales caigan sobre alguna de las ciudades mencionadas, o de las otras tantas que registran sucesos de esta clase.

Imágenes: Dominio Público

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