Leyendas de la Plaza Mayor

La Plaza Mayor no sólo es un lugar de interés general para los turistas de todo el mundo que vienen a Madrid, también es el lugar donde la Santa Inquisición católica hace siglos realizaba ejecuciones públicas delante de todo el pueblo madrileño

Como no podía ocurrir de otra forma, la capital de España cuenta con una serie de misterios y leyendas que hacen ver lugares muy transitados por los millones de turistas que cada año la visitan con otros ojos. Ahora que tengo tiempo y he localizado un vuelo barato a Madrid quiero saber algo más sobre algunos de estos rumores y leyendas que han despertado el interés de muchos expertos de la materia.

Tras la populosa imagen de la Plaza Mayor, se esconde un pasado truculento

Precisamente, si hay un punto en el que siempre suelen ir los turistas, es la Plaza Mayor. No en vano además de ser uno de esos lugares icónicos de la ciudad, es el emplazamiento de la principal oficina de turismo. Aunque estoy seguro que muy pocos o ninguno de esos millones de personas que año tras año descubren o revisitan este famoso punto madrileño, tiene una historia tan alejada de esta función amable que algunos podrían replantearse la visita a la Plaza más conocida y bella de Madrid.

Y es que durante siglos fue el escenario escogido por la Santa Inquisición española para realizar ejecuciones públicas. Es evidente que esta histórica (para nuestra desgracia) institución ejecutora de la moral cristiana quiso utilizar este lugar para escarmentar, asustar y provocar un seguimiento masivo de las directrices que desde el Vaticano quisieron remarcar en la sociedad española. Se conoce que en muchas ocasiones fueron asesinadas personas completamente inocentes y que su pecado fue la envidia de vecinos o el interés económicos por propiedades de personas sin escrúpulos.

Fue desde mediados del siglo XVIII, cuando la Inquisición ya era solo cuestión del pasado, que se empezó a dejar testimonios escritos y, sobretodo con el boca a boca, de que cuando el sol ya se había resguardado hasta la mañana siguiente que se veían sombras o fantasmas en algunas de las casas que componían la Plaza Mayor. No sólo eso, sino que se escuchaba quejidos o gemidos cuando era noche cerrada. Poco a poco se llegó a creer que eran los propios muertos ejecutados por el brazo de la Inquisición.

Algo similar, a base de leyendas, de relatos contados de generación a generación, ha querido ver la explicación de los múltiples incendios que ha padecido las instancias que componen esta cuadratura perfecta que es la Plaza Mayor. Ya se sabe que eran instancias reales, la primera planta, y que podía ser producto de estas almas atormentadas que querían reclamar la injusticia que allí se vivió durante muchos años.

Fotografía: Gryffindor

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