Las Siete Maravillas del Mundo Antiguo

Las Maravillas del Mundo Antiguo son siete, número místico que encontramos en casi todas las culturas y pueblos ligado a la perfección, a la belleza, a la buena suerte o al encuentro de lo celestial (o divino) con lo humano (terrenal). Las Maravillas del Mundo Antiguo fueron descriptas por primera vez por el poeta griego Antípatro de Sidón, de quien se toma la lista de las 7 construcciones del hombre que enaltecen el espíritu. Estas siete construcciones están íntimamente ligadas al período de esplendor y zona de incumbencia de la cultura helénica, y son construcciones que existieron realmente.

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Antes de que recorramos cada una de estas siete fabulosas obras, conviene detenernos y detallar dos aspectos que ya mencionamos. La lista más antigua de las Siete Maravillas de que se tiene conocimiento corresponde a un poema de Antípatro de Sidón, que vivió en el siglo I a.C, quien menciona siete construcciones prodigiosas que enaltecen al hombre, por sobre las guerras y otros hechos indignos. Aunque existen menciones a listados de obras magníficas realizadas por Heródoto –el padre de la Historia- y otros historiadores, filósofos y poetas helenos, no existen registros conservados de ellos. No obstante se estima que son listados muy similares (sino idénticos), y que el concepto de “siete maravillas” debió haber surgido alrededor del siglo III a.C.

Las obras que menciona Antípatro son todas construcciones que los griegos pudieron apreciar en su momento, en territorio heleno o en territorios próximos (5 de ellas son construcciones helenísticas). Por este motivo, no se incluye entre esta lista a la Muralla China, prodigiosa construcción de defensa edificada en el siglo III a.C., ni obras posteriores en el tiempo como el Coliseo romano. Mientras que el número de siete no es casual, ni tampoco significa que para Antípatro sólo haya siete construcciones dignas de ser mencionadas.

El 7 es un número que encontramos en casi todas las culturas ligado a un fuerte poder místico. Así, son siete las vidas del gato (aunque en culturas anglosajonas, se menciona que tienen nueve), son siete los días de la semana, fueron seis los días en que Dios creó el mundo y al séptimo descansó, son siete los pecados capitales y las virtudes, fueron siete las oraciones que Cristo pronunció en la Cruz, son siete las artes (música, pintura, escultura, literatura, arquitectura, danza, cine), son siete los colores del arco iris, son siete las notas musicales, son siete los chakras según el hinduismo,

Eran siete los astros que cambiaban de posición en el cielo, que los astrónomos de la antigüedad podían observar. El sol (recordemos que se tenía la percepción de que la Tierra estaba fija y todo giraba en torno a ella) y la luna, junto a los cinco planetas observables a simple vista: Mercurio, Venus, Marte, Júpiter y Saturno. El resto de los astros que observaban en el cielo (las estrellas) no cambiaban de posición manteniéndose siempre fijos en el firmamento. En base a los nombres de estos cuerpos celestes se denominó a los días de la semana, que conservan su etimología en inglés (Saturday –Sábado- y Sunday –Domingo-), mientras que en español los nombres de estos dos días sufrieron la influencia del cristianismo.

Así, una lista de siete construcciones realizadas por el hombre tiene un simbolismo destinado a enaltecer el espíritu y las proezas del hombre y su capacidad de superación y conexión con lo divino, como una forma de realzar a la humanidad por sobre las cosas indignas que los mismos hombres generan (tiranías, guerras, muertes, etc).

Aunque existe acuerdo sobre cuáles son las Siete Maravillas del Mundo Antiguo, también se observa que esta lista podría haber estado constituida por algunas otras obras. Por ejemplo, los Jardines Colgantes de Babilonia según algunos historiadores no habrían estado incluidos en los listados originales, y en su sustitución mencionan a las Murallas de Babilonia, o a la Puerta de Istar de Babilonia en reemplazo del Faro de Alejandría. Cabe señalar que Babilonia, pese a ser dominada primero por los persas y luego por Alejandro el Magno igualmente siguió ejerciendo una fuerte influencia cultural sobre los helenos, y sus construcciones, sean las Murallas de la ciudad, la Puerta de Istar en las murallas de acceso o los Jardines Colgantes, deben estar mencionados entre las siete construcciones dignas de ser admiradas por los griegos.

De las Siete Maravillas del Mundo Antiguo, sólo una puede ser observada hoy en la actualidad, la Gran Pirámide de Gizá (en Egipto), dado que las seis restantes fueron destruidas ya sea por cataclismos naturales (terremotos) o a mano del hombre (invasiones y saqueos).

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La construcción de la Pirámide de Giza fue concluida hacia el año 2570 aC, y su destino fue el de tumba para el rey Keops. Es la mayor de las tres grandes pirámides de la Necrópolis de Giza, y hasta el siglo XIX fue el edificio más alto del mundo, superada por la Catedral de Colonia (Alemania) -cuya construcción se realizó a lo largo de 6 siglos-, y por la Torre Eifel (construida en 1889). La Gran Pirámide de Keops, llena de misterios como el conjunto de las pirámides cuya construcción sigue siendo tema de debate hoy en día, es la más antigua de las Maravillas.

En orden cronológico de construcción le siguen los Jardines Colgantes de Babilonia (entre el 605 y el 562 aC), mandados a construir por el rey Nabucodonosor II en honor a su esposa, Amytis. Las construcciones de Babilonia, sus palacios, sus casas, sus calles, tuvieron durante el apogeo del Imperio Babilónico su máximo esplendor, siendo de una belleza admirada por todos los pueblos de la región. Los Jardines Colgantes, según nos llega el testimonio, constaba de una serie de jardines construidos en terrazas sobre la ladera de los cerros con un especial sistema de riego ideado por el propio Nabucodonosor.

El Templo de Artemisa en Éfeso (entonces territorio heleno) fue reconstruido por orden de Alejandro el Magno, dado que el primero se destruyó en un incendio. El templo reconstruido (seguramente el incluido en el listado de las Siete Maravillas), fue finalmente destruido en una invasión por los godos.

statue_of_zeus.jpgLa Estatua de Zeus, otra de las Siete Maravillas, se encontraba dentro del templo dedicado a Zeus en Olimpia. Como vimos en un artículo anterior, Olimpia fue una ciudad consagrada a los dioses, en cuyo monte (Olimpo) moraban. La Estatua de Zeus, cincelada en marfil y recubierta en oro, fue destruida junto a muchas otras esculturas hacia el año 400 de nuestra era, cuando fueron prohibidos los cultos considerados paganos por el cristianismo. Aquí podríamos agregar que la inclusión de la Estatua de Zeus entre las construcciones del listado de Maravillas, haya tenido a su vez un ingrediente especial –además de la admiración propia de una construcción arquitectónica. Seguramente también existió un sentido religioso y de unión con lo divino, en la inclusión de esta obra como una de las Siete Maravillas.

colossus_of_rhodes.jpgEl Coloso de Rodas se encontraba en el puerto de la isla de Rodas, y tuvo una existencia real muy corta. Finalizada su contrucción hacia el año 282 aC, se derrumbó a causa de un terremoto en el año 223 aC. Seguramente la imponencia de llegar a la isla de Rodas y ser recibido por el Coloso, debió haber sido una experiencia inolvidable.

El Faro de Alejandría (Egipto), fue construido para guiar a los barcos que navegaban a la isla de Pharos. Su imponencia fue tal que el nombre de la isla (Pharos) devino en el nombre genérico de las torres que se construyeron a los largo de los siglos para ayudar a los navegantes.

Algo similar que con el Faro de Alejandría, ha ocurrido con el Sepulcro de Mausolo en Halicarnaso (Asia Menor). Hoy decimos mausoleo para referirnos a toda construcción funeraria suntuosa, generalmente dedicada a reyes y emperadores.

Construido hacia 353 adC y situado en la ciudad de Halicarnaso, actual Bodrum (Turquía), soportó la invasión y destrucción de la ciudad por parte de Alejandro el Magno, pero luego de mantenerse en pie a lo largo de siglos, finalmente sucumbió ante una serie de terremotos en 1404, y sus ruinas fueron sucesivamente saqueadas y destruidas por completo.

Sobre el rey Mausolo, los historiadores coinciden en que no hay hechos destacables de relevancia, no obstante su tumba, construida por orden de su hermana y esposa, Artemisa III, fue tan monumental (de mármol blanco) que a la obra arquitectónica por sí sola le bastó para ingresar al prestigioso y selecto grupo de las Siete Maravillas del Mundo Antiguo.

imágenes: Wikimedia

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