Las memorias de Höss, viaje al interior de una mente enferma

Yo comandante de Auschwitz es el título que Rudolph Höss, creador y dirigente del campo de concentración más famoso de todos los tiempos dio a sus memorias. Un relato frío y calculador de las decisiones que se tomaron para llegar a ejecutar la ” solución final”.

La historia del Holocausto nos sigue fascinando. Por algún extraño motivo que no logramos comprender, lo cierto es que nos sentimos atraídos por las vidas de aquellos que participaron en aquellos crímenes tan atroces, quizá en un intento por llegar a comprender cómo alguien puede decidir que debe matar a millones de personas en nombre de una concepto tan abstracto como es la raza y, una vez que lo está haciendo, cómo puede esa persona levantarse cada mañana como si nada hubiera sucedido y seguir justificando un hecho tan atroz.

La autobiografía de Rudolph Höss,  ha sido, en este sentido, uno de los mejores testimonios que nos han dejado los dirigentes nazis sobre su forma de pensary sobre las explicaciones y justificaciones que ellos ismos esgrimían para cometer actos tan repulsivos como los que cometieron. Un libro de obligada lectura para todos aquellos que quieren entender un poco mejor lo que pasó en aquellos años horribles en los que las vidas de millones de judíos quedaron detenidas en una cámara de gas.

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Quienes esperan encontrar arrepentimiento en las memorias de Höss, nombrado comandante del campo de concentración de Auschwitz, (donde se calcula que perdieron la vida más de 1,3 millones de judíos), se llevarán una gran decepción tras leer el libro. Lejos de cualquier sentimiento similar a la culpa o la compasión por quienes perdieron la vida por sus decisiones, el dirigente nazi se regodea una y otra vez en la tragedia y solo lamenta no haber podido levara su cruzada anti judía más allá. ¿Se pudo hacer más para eliminar a los judíos? Son las únicas peguntas que asaltan la mente de un hombre que, incluso en sus últimos días en una vieja celda carcelaria de Cracovia, esperando la muerte en la horca, relata de manera fiel yu orgullosa cada paso que se dio para cavar con los judíos.

El comandante del campo de Treblinka me dijo que habían liquidado a uno 80.000 (judíos) en el transcurso de medio año. Sobre todo liquidaban a los judíos del gueto de Varsovia. Usaba gas monóxido. Yo no creía que sus métodos fuesen eficaces, así que cuando construí el campo de exterminación de Austchwitz, use Cyclon B, un ácido cristalizado. Nos llevaba solo entre 3 y 15 minutos acabar con ellos, dependiendo de las condiciones climáticas”, explica.

Yo, comandante de Auschwitz, es una obra diferente a las muchas que se han escrito sobre el Holocausto, difícil de leer por lo maquiavélico de la mente de quien lo escribe y solo y comparable solo a las memorias de la joven Ana Frank en lo que a la descripción vívida y cruel de la realidad de ese momento se refiere, la obra nos ofrece una oportunidad sin igual de conocer qué pasaba por la mente de los nazis antes de cometer tan atroces asesinatos.

Foto: Wikipedia

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