La Revolución Urbana o el inicio de las civilizaciones

La “Revolución Urbana” hace referencia a un paso de la aldea a la ciudad, así como a una superación de la etapa neolítica previa y el surgimiento de las primeras civilizaciones.

revolucion

De Vere Gordon Childe se conoce, sobre todo, su teoría sobre la “Revolución Neolítica”. Sin embargo, el arqueólogo australiano no sólo aplicó el término “revolución” para hacer referencia al cambio que había supuesto el Neolítico en el hombre, sino también para describir la transformación en el modo de vida que el hombre había adoptado tras el Neolítico. Me refiero al paso de la aldea a la ciudad y de la cultura neolítica a la civilización en lo que se conoce como “Revolución Urbana”. En su obra Los orígenes de la civilización utiliza esta noción para tratar la aparición de las primeras sociedades urbanas y, con ellas, los primeros Estados. Sin embargo, Gordon Childe no fue el único que teorizó acerca de los orígenes de la civilización. De hecho, se han propuesto una gran cantidad de modelos que tratan de explicar el nacimiento de la vida urbana y, como consecuencia de ésta, el origen del Estado.

Entre las teorías más destacadas, aparte de la de Gordon Childe, hallamos la de C. Renfrew, la de K. Wittfogel o la de R. Carneiro. En primer lugar, según Renfrew, la productividad económica, que conlleva un intercambio y redistribución de excedentes, necesita una autoridad fuerte que, a su vez, incremente la productividad económica (proceso de retroalimentación). En segundo lugar, según Wittfogel, el urbanismo y el Estado aparecen como consecuencia de la organización del riego a gran escala, bajo el control de una clase dominante. Y en tercer lugar, según Carneiro, el aumento de la población provoca constantes conflictos. Con la lucha y conquista bélica se establecen relaciones de dominadores y dominados que aumenta la complejidad social, propiciando la centralización del poder.

Aunque existan varias teorías que lo expliquen, sin duda, hay varias características generales que son comunes a todas las sociedades urbanas. Destacamos las siguientes: una economía basada en la agricultura y la ganadería intensiva a través del control del agua y los regadíos; unos excedentes de producción que permiten una especialización laboral, apareciendo los primeros artesanos, funcionarios o militares; una complejidad social y política derivada de esta especialización laboral; una autoridad política-militar que tiene estrechos vínculos con el sistema religioso; una sociedad piramidal en cuya cúspide esta la autoridad política; una sociedad sedentaria y tributaria, que trabaja para el gobernante como mano de obra organizada; una economía de prestigio, basada en el intercambio de materias primas locales con prestigiosos objetos rituales; un alto crecimiento demográfico, que provoca una expansión de los asentamientos aldeanos y, en consecuencia, la formación de los primeros núcleos urbanos; una religión politeísta y naturalista, cuyos dioses tienen características humanas; y la aparición de la escritura, que da comienzo a la Historia y que surge por necesidades administrativas.

Foto: Seetheholyland.net

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