La Operación Tormenta del Desierto

La Operación Tormenta del Desierto es un episodio de la Guerra del Golfo, llevada adelante a comienzos de la década de 1990 que enfrentó a Irak con Kuwait, éste apoyado por varios países aliados como EEUU o Gran Bretaña.

Se ha cumplido 20 años del inicio de la Operación Tormenta del Desierto, lo que marcó el comienzo de la Primera Guerra del Golfo y lo que supuso el primer conflicto seguido minuto a minuto y en directo, gracias a la CNN.

La Operación Tormenta del Desierto fue un plan de ataque en dos fases llevado a cabo por Estados Unidos y otras 34 naciones con el apoyo del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas. El objetivo era liberar la ciudad de Kuwait de la invasión de Irak iniciada el 2 de agosto de 1990.

Mapa de la invasión en la Operación Tormenta del Desierto

El Consejo de Seguridad de la ONU condenó la ocupación y autorizó el empleo de la fuerza el 15 de enero de 1991 para obligar a Irak a retirarse de Kuwait. Anteriormente, a finales de 1990, este mismo Consejo, con el acuerdo de la Liga Árabe, había intentado valerse de misiones diplomáticas para mantener la paz y resolver la cuestión de forma pacífica e, incluso, llegó a bloquear totalmente a Irak ante la negativa de Sadam Hussein de acatar lo propuesto. Es por ello, que la ONU advirtió a Sadam: los iraquíes debían abandonar Kuwait o entrarían en guerra.

Finalmente, en la madrugada del 16 al 17 de enero, poco antes de las tres de la madrugada, las fuerzas militares multinacionales, al mando del general estadounidense Norman Schwazkopf, iniciaron los bombardeos aéreos que se sucederían durante un mes. El objetivo era evacuar Kuwait y propiciar la caída de la autoridad iraquí.

El presidente de EEUU en esa época, George Bush (padre), anunciaba al mundo la decisión de EEUU de atacar Irak con una frase que puede resultar familiar si miramos las declaraciones que haría más tarde su hijo, justificando la invasión al mismo país en el 2003: «Estamos decididos a eliminar la amenaza nuclear de Sadam Husein. También destruiremos las instalaciones de producción de armas químicas«.

Sadam Husein no era un desconocido para Occidente ya que, en 1980, tanto Estados Unidos como Gran Bretaña le habían apoyado cuando invadió Irán dotando a su ejército con las mejores armas. Sin embargo, cuando invadió Kuwait se temió que continuara su invasión ocupando los pozos petrolíferos de Arabia Saudí porque, en caso de conseguirlo, se haría dueño de la reserva petrolífera más grande del mundo.

Es por ello que se diseño una estrategia que constaba de dos fases. En primer lugar, una guerra aérea iniciada esa madrugada del 17 de enero pues, dada la gran capacidad de la aviación, se reduciría al ejército iraquí, atrincherado en las arenas del desierto.

Los aviones estaban preparados para bloquear los radares enemigos y así crear pasillos aéreos para permitir a los aviones bombarderos lanzar las bombas guiadas con gran precisión destinadas a eliminar los centros de mando y las defensas antiaéreas y así destruir sus centros de información.

El fin era asustar al enemigo usando el concepto del comandante en jefe y estratega Jon Boyd «ODDA» que es el acrónimo de Observación, Orientación, Decisión, Acción. Esto, en la práctica, quiere decir que debes pensar y actuar antes que el enemigo destruyendo a si mismo su capacidad de pensar y actuar. Es por ello que primero decidieron atacar esos centros de control, para impedirles actuar.

La respuesta de Irak fue el ataque con misiles en la región de Arabia Saudí e Israel. También usaron los cohetes Patriot que a través de la teledirección por láser son capaces de neutralizar en vuelo a los misiles.

La segunda fase de esta Operación consistió en el ataque por tierra ingresando los tanques en territorio iraquí. Éste duró sólo cuatro días, desde el 24 al 27 de febrero, durante los que, tanto Kuwait como el sur de Irak, fueron fuertemente bombardeadas, sin embargo, se consiguió la liberación de la capital kuwaití pues obligó a retroceder a las fuerzas de Sadam Husein. Finalizando la guerra 42 días después de haber comenzado.

Las consecuencias de este conflicto fueron, en términos de vidas cobradas, doscientos mil iraquíes, de los cuales, la mayoría eran militares.

Por otra parte, se acentuaron las tensiones internas entre los países árabes, entre aquellos que estuvieron a favor de Irak (Jordania, Yemen, Argelia, Túnez y la Organización para la Liberación Palestiina) y los que se pronunciaron en contra (Egipto, Arabia Saudía, Marruecos y Siria). Kuwait recuperó su Emirato, permitiendo regresar a su Emir que estaba refugiado en Arabia Saudí.

Sin embargo, no consiguieron derrocar a Sadam Husein y su gobierno lo que ocurriría el 13 de diciembre de 2003 durante la Guerra de Irak, pero eso ya es otra historia.

Imagen: Dominio Público

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