La luz oscurece las pinturas de Van Gogh

La oscuridad que atormentaba la mente de V. van Gogh, parece haberse transmitido desde ultratumba hasta llegar al color amarillo que bañaba sus obras y aquí os lo explicamos.

Van Gogh

El 30 de marzo de 1853, el mundo daba la bienvenida al artista postimpresionista Vicent Van Gogh. Nacido en Holanda en el seno de una familia humilde y protestante, Vicent Willem Van Gogh recibió los mismos nombres que le impusieron a un hermano suyo que murió al nacer justo un año antes que él, el mismo día 30 de marzo. Esta casualidad se podría tomar como presagio de una vida que desde sus inicios, estaría fuertemente marcada por la muerte. Y así lo confirmaba el propio pintor con estas palabras: “Mi juventud fue triste y fría y estéril…”.

Esa oscuridad que atormentaba su mente, parece haberse transmitido desde ultratumba hasta llegar al color amarillo que bañaba sus obras.

Una serie de estudios publicados por el ACS’ journal Analytical Chemistry, han revelado que el pigmento amarillo de cromo que el famoso artista utilizó en cientos de pinturas (como en sus famosos Girasoles, la Casa Amarilla o el Campo de trigo con cuervos), es especialmente sensible a algunos tipos de luz, y si estas obras no se protegen con sumo cuidado, es muy probable que el pigmento acabe oscureciendo. Estas conclusiones, podrían ser de gran ayuda en la conservación de otras obras maestras, no sólo de Van Gogh, también de artistas como Gauguin, y Cézanne entre otros.

Este pigmento de cromo en concreto fue muy utilizado por los artistas del siglo XIX y XX, y según han determinado el profesor de química Koen Janssens y sus colegas, es fácilmente susceptible a oscurecerse. Esto quiere decir, que con el paso del tiempo el vibrante amarillo característico de los Girasoles de Van Gogh, puede llegar a convertirse en un marrón enturbiado.

En investigaciones previas, realizadas también por la revista Analytical Chemistry, los científicos concluyeron que esta alteración en el color se debe (por lo menos parcialmente) a un cambio en el estado de oxidación del cromo que se produce con el tiempo.

Y en este último trabajo, desarrollado en base a los resultados anteriores, querían comprobar los cambios que manifiesta este pigmento amarillo ante diferentes pruebas de luz. Para ello, efectuaron varios experimentos en el laboratorio utilizando pigmentos de una composición química similar a la que Van Gogh usaba, además de otras muestras de pinturas históricas de Rik Wouters, (un artista belga de finales del siglo XIX y principios del XX).

Estas muestras de pintura amarillo cromo que también son ricas en sulfatos, resultaron ser altamente susceptibles a teñirse de un color marrón, especialmente ante la luz normal, UV (ultra-violeta) y azul. Las soluciones que los expertos sugieren para evitar el oscurecimiento de las obras, es que los coleccionistas y galeristas reduzcan al mínimo la exposición de los cuadros “a la luz en el rango azul / violeta / ultra-violeta”.

Al igual que el amarillo de sus pinturas, Van Gogh también era susceptible y se alteraba con gran facilidad ante los estímulos externos. Lamentablemente, no gozaba de una buena salud mental, de hecho estuvo ingresado en un hospital psiquiátrico durante sus últimos años. Muchas son los diagnósticos que sus contemporáneos han intentado dar ante la sintomatología que presentaba el pintor. Fuera lo que fuera, esa enfermedad le hizo ser una persona completamente desgraciada.

Sus relaciones personales también se vieron afectadas por sus repentinos cambios de humor. Se sabe que no consiguió mantener una relación sentimental estable con ninguna mujer, y a pesar de que se enamoró varias veces, nunca fue lo suficientemente correspondido.

Era un hombre excéntrico y taciturno, que siempre experimentó una gran pasión por la pintura. Aunque todos sus maestros de arte coincidían en que no llegaría a ser un pintor profesional ya que no sabía pintar. Pero Van Gogh nunca desistió en su empeño.

A partir de los 27 años se centró de lleno en sus dibujos. Le maravillaban las nuevas tendencias artísticas como el impresionismo y el puntillismo, al igual que el arte japonés-cífrense. Gracias a los contactos de su amado hermano Théo, el único amigo que tuvo de verdad, pudo conocer a los artistas más emblemáticos de la época como Émile Bernard, Henri Toulouse- Lautrec, Georges Pierre Seurat, Paul Signac, Camille Pissarro, Paul Cézanne y Paul Gauguin.

Con este último mantuvo una extraña y apasionada amistad. Una de sus frecuentes discusiones fue la desencadenante del ataque más desquiciado que experimentó el pintor en toda su vida (dejando a un lado que se suicidara de un disparo en el pecho a los 37 años).

El 23 de diciembre de 1888, Gauguin y Van Gogh tuvieron un fuerte altercado en el que supuestamente el pintor holandés amenazó a Gauguin con una navaja. Más tarde, decidió cortarse el lóbulo de su propia oreja y entregársela a una prostituta llamada Rachel, como “regalo”.

Sin embargo, no todo el mundo está de acuerdo con esta historia. Tras quince años de duras investigaciones, los historiadores Hans Kaufmann y Rita Wildegans, han llegado a una conclusión de que Gauguin y Van Gogh habrían discutido a la puerta de un prostíbulo. Y con la firme intención de zanjar definitivamente sus diferencias y enfrentamientos, Gauguin sacó su sable (ya que era un gran espadachín) y lanzó mandoble sobre la oreja de su amigo cortándola de un tajo, casi con precisión quirúrgica.

Con el paso de los años, se van descubriendo cada vez más datos relevantes sobre este singular pintor. Quién sabe si algún día, la certeza de que sólo vendió un cuadro en toda su vida, no sea más que un bulo sin fundamento, y que en el fondo Van Gogh fue más conocido en su época de lo que la historia nos deja entrever.

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