La historia de la Calle Sierpes

Sevilla es una ciudad con cientos de leyendas pero una de ellas es la que esconde la famosa Calle Sierpes, la más famosa de las calles de este maravilloso sitio.

Todas las ciudades del mundo tienen un lado oculto, un misterio que mostrarnos y que forman parte de la tradición de cada uno de los sitios que conocemos. Una de las ciudades con más leyendas y misterios es Sevilla y no las comentaremos todas para no abrumar, pero si me apetece una en especial que me ha llamado poderosamente la atención.

Calle Sierpes

Calle Sierpes

En este caso se trata de la leyenda de la Calle Sierpes, aunque correctamente sería denominarle “la Calle de la Sierpe“, que se volvería famosa por aparecer en relatos de grandes escritores como Cervantes, a partir del siglo XV. Y es justamente a finales de este siglo donde se sucedieron los hechos que a continuación mencionaremos.

En este tiempo, comenzaron a desaparecer niños misteriosamente sin dejar ningún rastro a toda hora, tanto en la mañana como en el noche, hasta que un día se le dio alerta al Comendador de León, Alfonso de Cárdenas y era el regente de la ciudad cuando esos hechos se sucedieron.


El alerta le fue dado por una persona que no quiso dar su nombre y prometió contar la historia y decir quién era el culpable, sólo si se cumplía su petición que era obtener la libertad. Alfonso de Cárdenas acepta la petición y envía a su escribano con el fin de obtener los datos para formalizar la petición.

Calle de la Sierpe en Sevilla

Calle de la Sierpe en Sevilla

Allí se descubre que era Melchor de Quintana y Argüeso, un bachiller de letras preso por participar en una rebelión contra el Rey. Allí, el testigo, cuenta cómo descubrió al culpable y para ello narra su intento de fuga de la prisión.

Realizó un túnel con el fin de huir, que le llevó a las galerías subterráneas de Sevilla que datan de épocas romanas y musulmanas. Dio con ellas por casualidad, pero no dudó en aprovechar lo que había descubierto para escapar de allí.

En su escape, se topó con el ladrón de niños a quien, aseguró, dio muerte en esa huida y luego, retornó a la cárcel. Con esta declaración, solo fue necesario guiar al Comendador y su grupo de hombres al lugar donde aseguró que se encontraba el culpable, ya muerto.

Y efectivamente encontraron al culpable de ello con una daga en el pecho que confirmaba su muerte, como así los restos de huesos a su lado que le señalaban como responsable. El culpable, era una enorme serpiente cuyo tamaño era similar al de un hombre, que luego fue presentada en público en la calle Espaderos, también conocida como “Calle de la Sierpe“.

Imagen 1: Leonudio en Wikimedia
Imagen 2: Kilezz en Wikimedia

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