La formación del imperio del sol naciente

Japón fue una nación que permaneció en construcción y lucha durante siglos. También se mantuvo aislada del resto del mundo como pocas naciones. Con la llegada del siglo XX, la nación japonesa dejó ver sus dos caras. Una de ellas nos provoca terror por como ejecutó sus políticas expansionistas en el oriente y otra respecto por su dedicación e innovación en diversos ámbitos de la tecnología y el arte.

Japón fue una nación que permaneció en construcción y lucha durante siglos. También se mantuvo aislada del resto del mundo como pocas naciones. Con la llegada del siglo XX, la nación japonesa dejó ver sus dos caras. Una de ellas nos provoca terror por como ejecutó sus políticas expansionistas en el oriente y otra respecto por su dedicación e innovación en diversos ámbitos de la tecnologia y el arte.

Hacia el 400 a.C. las técnicas del cultivo de arroz llegaron a la isla de Kyushu, situada en el extremo sur del Japón. Este conocimiento conocimiento se expandió por el resto de islas que componen el archipiélago, llegando a la costa oriental de la isla central y principal, Honshu hacia el año 100 a.C. Se cree que el budismo y el confucionismo fueron introducidos a la par que un gran número de inmigrantes procedentes de China y otras nacionales orientales llegaron al Japón introduciendo con ellas, las mencionadas técnicas para el cultivo.

Tanto el confucionismo como el budismo se integrarían con el sintoísmo (originario de Japón y consistente en la veneración de los muertos), l conformando el pilar central sobre el que se asentaban las creencias religiosas y sociales japonesas.

El progreso tardó, y mucho, en llegar al norte, concretamente a la isla de Hokkaido. A esta las técnicas de agricultura no arrivaron inexplicablemente hasta el siglo XIX. El resultado fue que la cultura de caza y recolección, tal y como se había practicado ancestralmente, sobrevivió en ella hasta hace poco.



Ya en el siglo VII d.C. los soberanos de Yamato, comenzaron a aplicar los conceptos de gobierno que los chinos venían utilizando desde hace siglos. Estos soberanos dominaban un parte importante del centro y oeste de Japón y se dispusieron a instalar un emperador al estilo chino hacia el 710-84 en la ciudad de Nara, la cual también compartia similares características a las ciudades imperiales chinas.

Posteriormente, este sistema evolucionaria hacia lo que conocemos por el Japón feudal del siglo XII en adelante. A partir de entonces los soberanos de las provincias, llamados daimyos, comenzaron a tener un gran poder que era defendido mediante grupos de guerreros que debían plena obediencia y lealtad a su señor. Estos guerreros se les conoció por el nombre de samurais, palabra cuyo significado es “servir”. La separación entre el poder real y el estatus imperial del que gozaban otros soberanos asiáticos, se hizo aún mas patente desde 1185 en que Yoritomo gobernó, con el titulo de shogun, un titulo militar que en realidad no poseía poder político sobre todo el Japón.

Este periodo se caracterizó por los enfrentamientos entre poderes pronvinciales que buscana obtener mejores posesiones y mayor influencia o simplementar defenderse y sobrevivir pero nadie buscó unificar las provincias en un solo Estado. El poder real lo seguirían ostentaban otras personalidades diferentes al shogun.

Con la llegada de los primeros comerciantes y misioneros europeos (principalmente portugueses) a partir del siglo XVI, la sociedad japonesa sufrió un gran impacto. Las ideas occidentales y sobre todo el cristianismo tuvieron mayor repercursión que los avances tecnologicos llevados por los europeos. En este momento, tres jefes mlitares sucesivos, impusieron un control total sobre el Japón y expulsaron a comerciantes y misioneros. Sólo fueron tolerados los comerciantes holandeses siempre y cuando se mantuvieran en el mismo puerto de Nagasaki. El uso de armas de fuego fue restringido por el gobierno.

El último de estos tres jefes militares, el shogun Tokugawa, instalado ya en Edo (Tokio), baso su poder en conceptos feudales, aunque su forma de gobierno era de corte militar. Aislado del mundo, Japón mantuvo durante un gran periodo de tiempo una sociedad estable preindustrial prospera en muchos ambitos capaz de mantener grandes ciudades y un gran administración de manera eficiente haciendo frente al reto de la nueva industrialización del mundo.

Durante todo este periodo la tradición guerrera japonesa fue dejando paso poco a poco a una nueva sociedad. A partir de siglo XVII, la estabilidad que trajo el shogun Tokugawa, hizo que las posibilidades de promoción mediante la lucha real descendieran y los guerreros se convirtieran practicmente en elementos ceremoniales. Muchos samurais llegaron a convertirse en burócratas mientras que otra buena parte de ellos se endeudaron con los comerciantes que pertenecian a la escala más baja de aquella sociedad feudal.

Pero esta situación terminó por llevar al Japón a un callejón sin salida. Llegaron nuevos occidentales e impusieron a Japón su entrada en el sistema comercial mundial lo que conllevo una gran perdida de prestigio y una destacada desestabilización de la sociedad. El régimen comenzó a debilitarse y entre 1867-68, un grupo que representaba a los daimyos del oeste de Japón tomaron el poder en Kyoto junto con cortesanos imperiales reformistas.

Desde entonces, el emperador recuperó su prestigio. El nuevo emperador Mutsuhito se instaló en Edo, que se rebautizó Tokio («la capital del este»). El emperador con poder ejecutivo adoptó el nombre real de «Meiji» («gobierno iluminado»), que tambien dio nombre a su reinado (1867-1912). En la decada de 1870, algunos samurais perdieron honores lo que provocó una rebelión contra los reformadores Meiji que fue sofocada, relegando a los antiguos guerreros a la historia.

Un nuevo grupo de consejeros que poseían un gran poder en nombre del emperador, comenzó a transformar Japón. En apenas diez años los consejeros habían eliminado gran parte del feudalismo que caracterizó a Japón durante siglos. Los campesinos recibieron en tierras que cultivaban y para 1889 se introdujeron leyes de corte occidental en la legislación y administración. A estas leyes le seguirían una constitución y un parlamento también al estilo occidental.

Con el moderno desarrollo del país llegaron también nuevas necesidades. Mayores recursos para ampliar y desarrollar su industria en expansión. Estas necesidades llevaron al moderno imperialismo japones que tras la Primera Guerra Mundial se dio rienda suelta. Japón se deshizo de los injustos tratados comerciales que le habían sido impuestos y empezó a entablar y ganar guerras al estilo occidental, primero contra China en 1894-95 y luego contra Rusia en 1904-5, lo que llevó al establecimiento de un imperio colonial en Taiwan, Corea y el sur de Manchuria.

En septiembre de 1931, Japón se lanzó a la conquista de toda Manchuria y posteriormente de grandes zonas de China y del Pacífico. Esta expansión llevo a horrores nunca vistos en la región. Los japoneses recurrieron grandes masacres de población civil y a la guerra biológica, esparciendo agentes de la peste bubónica a lo largo de grandes zonas. Como acto último de salvajismo extremo, los japoneses, desarrollaron un proyecto de investigación para mejorar su armamento biológico y militar. La unidad 731 al mando del general Shiro Ishi realizó todo tipo de abyectos experimentos con humanos.

Hoy en día, gran parte de la sociedad japonesa sigue viendo con buenos ojos aquellos que lucharon por imponer un imperio a otros pueblos a sangre y fuego y riden sus respetos a abyectos criminales de guerra en el monasterio de Yasukuni (literalmente: «santuario de un pueblo pacífico«)), lo que ha generado con no poca razón sentimientos de ira principalmente en China que sufrió como pocos el imperialismo japones y sus atrocidades sin parangón.

FUENTES GRAFICAS: WikiCommons

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