La Doctrina fascista

El Fascismo ascendió velozmente en Europa en la década de 1920 pero jamás se pudo imaginar que se trataría de un gobierno autoritario de los más violentos de la historia. La prueba está con Mussolini y Hitler y pro ello en este caso les traemos las doctrinas principales de esta ideología donde se explicará un poco más el por qué de sus acciones.

Creo que en una simple frase podemos definir toda la doctrina fascista, movimiento político que asumió al poder en Italia de la mano de Benito Mussolini, «el Duce» quien gobernó de forma autoritaria ese país desde 1924 hasta su muerte en 1945.

Saludo fascista

Saludo Fascista. Foto: Lampiao3 en Wikipedia

La frase mencionada es la siguiente:

«Ha salvado a su tierra natal de la tiranía bolchevique como Bruto la salvó de la tiranía regia. La figura de Cicerón palidece cuando se compara con él. No, no es posible encontrar en la historia un salvador del propio país tan completo como el Duce del Fascismo Italiano«.

Estas palabras de adulación extrema fueron pronunciadas por Rafael de Lauro en el preciso instante en que Mussolini era conducido a Roma para llevar al fascismo al poder. Al leerlas uno pensaría que se trata de la llegada de un nuevo salvador al mundo, pero en realidad son todo lo contrario y la historia se ha encargado de demostrarlo en más de una oportunidad.


Durante los años de la década de 1920 aparecen en toda Europa una serie de ideologías para hacer frente al ascendente socialismo. Empleando los medios revolucionarios de izquierda, terminaban imponiendo una revolución de ultra derecha, donde el autoritarismo y el ejército harían estragos en varios países de ese continente como ser la propia Italia o Alemania.

Mussolini como el ultimo soldadoAlgunas cosas se pueden apreciar de estos movimientos que se han constituido en una especia de doctrina fascista y a continuación las mencionaremos todas ellas, con sus respectivos detalles para una mejor comprensión.

Y el primer punto que resalta es la Omnipotencia del Estado, donde todos los individuos están completamente subordinados al mismo, debiendo pasar todo por éste. «Todo en el Estado, nada fuera de éste» dijo Mussolini, esa es la fórmula a seguir. Se suprimen todos los partidos políticos, no se acata la división de poderes y por supuesto que la intelectualidad la verdad era monopolizada por el Estado. De más está decir que están prohibidas las críticas.

En un segundo punto encontramos la exaltación de un líder carismático ya que una nación fuerte necesita indudablemente un hombre excepcional, o el famoso superhombre de Nietzche (lógicamente tergiversando absolutamente todo el pensamiento de este filósofo). Esta medida lleva hasta las últimas consecuencias la desigualdad de los hombres.

Para poder compararlo en alguna medida, debemos mencionar que las grandiosas escenografías que planteaba Mussolini se solía invocar a la Antigua Roma. Se sentía un emperador, el hombre indiscutido e histórico que llevará a su nación a la más alta gloria, la que en verdad le corresponde.

Unido a este último punto encontramos otro de los rasgos característicos, el Imperialismo debido a la estrecha línea que separa esta política del nacionalismo. Se toma el fascismo como un nacionalismo de vencidos, un nacionalismo que nace de la humillación por la derrota y para ello cuentan con el antecedente de la Primera Guerra pero sobre todo, en el Antiguo Imperio Romano.

«Una gran nación encuentra su horizonte en la formación de un imperio» (sic) leí en alguna oportunidad y desde la perspectiva nacionalsocialista es una realidad, como también sucedió en Alemania. Ambas naciones se creían superiores y como nación superior tienen derecho a disponer de cualquier espacio y conquistarlo ya que ese derecho de supremacía vale más que el propio derecho internacional.

Mussolini y sus condecoraciones

Mussolini y la élite muestran sus condecoraciones. Foto: Synek125 en Wikipedia

El protagonismo de las élites es otro de los puntos a tratar en esta doctrina fascista. Esto quiere decir que una minoría debe gobernar ya que debemos recordar que se parte de la premisa de la desigualdad de los hombres. En particular, Mussolini niega que el número pueda dirigir a las sociedades humanas, es decir que las elecciones puedan llevar al gobierno a un buen gobernante.

Por otro lado Hitler va más allá y expresó en su momento «es más fácil ver a un camello pasar por el ojo de una aguja que descubrir un gran hombre por medio de elección». Esta desigualdad plantada por ambos, Hitler la eleva aún más respecto a la mujer al decir que deben respetar las tres K, «Kinder, Küche, Kirche» es decir «niños, cocina, iglesia«.

Ese es el objeto que para el Führer debían cumplir las mujeres quedando completamente subordinadas al hombre, convirtiéndose así en ciudadanos de segunda clase. Y más si tenemos en cuenta que según su percepción son incapaces de usar armas y eso directamente las desvaloriza.

Por otro lado encontramos las desigualdades raciales, muy recordada en Hitler con la famosa «superioridad aria» aunque Mussolini no se quedaba detrás al hablar de la superioridad de los gobernantes y del pueblo italiano el que está llamado a regir y dominar al resto de los países (excepto a sus aliados obviamente).

Finalmente encontramos la desconfianza en la razón, repudiando los legados griegos en occidente y adoptando posturas completamente antirracionalistas mientras se exaltan los elementos irracionales de la conducta, el fanatismo y los sentimientos intensos. De esa línea parten los dogmas y los ideales de superioridad o bien de raza o bien de gobierno.

Mussolini y HitlerAparte de esto, los temas tabú son muy comunes, existiendo por el contrario elementos que deben aceptarse sin discusión alguna y mucho menos siendo sometido a análisis, son costumbres de todos los gobiernos autoritarios.

Estos son los puntos fundamentales, las ideas o doctrinas que practica el fascismo, en este caso utilizado para emplearlo en el caso italiano aunque se puede aplicar en el caso alemán también, y si quieren ir un poco más lejos en el asunto, en el caso de la U.R.S.S. que pese a ser socialista también pregonaba los mismos ideales aunque para la oposición política.

Antes de criticar esto, jamás olviden una cosa…los extremos, cuando son muy extremistas se terminan juntando, porque siempre hablamos del genocidio de Hitler pero por ser el perdedor de la guerra, por el contrario poco hablamos del realizado por Stalin en la Unión Soviética y aunque les cueste asumirlo a muchos debemos comenzar a reconocer algunas verdades ya que el número de muertos que posee Stalin será muy difícil de superar en varios años más de historia, superando enormemente las más de 20 millones de personas de Mao en China y ni que hablar de los de Hitler que fueron mucho menores.

Imagen póster de Mussolini:Jarekt en Wikipedia
Imagen Hitler y Mussolini: Torvindus en Wikipedia

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