La batalla de Muret

La batalla de Muret es el punto más alto de la Cruzada Albigense pues los cruzados al mando de Simón de Montfort lograron el objetivo que se habían trazado, reconquistar la región de Occitania donde los cátaros tenían clara supremacía.

La batalla de Muret es el punto máximo de la Cruzada Albigense iniciándose en setiembre de 1213 las tropas del conde de Tolosa asediaron a los cruzados ubicados detrás de las murallas pero al momento de retirarse a descansar, Simón IV de Montfort da la orden de atacar a sus sitiadores, aprovechando que estaban completamente descansados.

La batalla de Muret

La batalla de Muret

El hecho más curioso de esta batalla se presenta ese mismo día con Pedro II de Aragón, el líder que había reunido tras de sí a los condes de Tolosa, Foix, Cominges y el vizconde de Bearn. El monarca católico decidió demostrar y al mismo tiempo probar su valentía como caballero, intercambiando armaduras con un soldado.

Simón IV de Montfort, le había ordenado a dos de sus hombres ir a por el rey de la forma que sea pues sabía que terminando con su vida, la batalla estaría prácticamente ganada. Así es como Alain de Roucy y Florent de Ville atacaron a quien llevaba la armadura real dándole muerte de forma inmediata.


En ese momento fue que se hizo célebre la frase que exclamó Pedro II de AragónEl rei, ¡heus-el aquí!” (El rey, ¡he aquí!), pero no pudo escapar a la muerte segura pues los soldados de Simón de Montfort prontamente acabaron con él.

¿Por qué es importante este acontecimiento? Porque tras la muerte de Pedro II el Católico, sus tropas quedaron completamente desorientadas debido al pánico generado. En un breve período de tiempo los cruzados terminaron con todos ellos demostrando que Simón IV de Montfort llevaba razón y el único que podría darles lucha era el mismo rey.

Representación de la Batalla de Muret en las "Crónicas de Francia"

Representación de la Batalla de Muret en las "Crónicas de Francia"

Una de las principales consecuencias tras la batalla de Muret, fue lo que obtuvo Simón de Montfort por haberla ganado, pues se transformó conde de Tolosa, duque de Narbona, y vizconde de Beziers y Carcasona, todos títulos nobiliarios de gran importancia en la región.

Además, el triunfo cruzado significó para Francia la recuperación de sus territorios en Occitania, retomando el poder en una región que durante años le fue adversa, no tanto por los cátaros que allí residían, sino por la presión que ejercía la Iglesia para que este reino sea el que las reconquistase por decisión propia. En resumen, los beneficiados fueron Felipe II como rey de Francia y Simón IV de Montfort que logró su gran objetivo, derrotar a su enemigo principal Raimundo VI de Tolosa.

Imagen I: Acoma en Wikimedia
Imagen II: BeatrixBelibaste en Wikipedia

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