Jesse James, ¿bandido o héroe confederado?

La imagen de Jesse James está íntimamente ligada al acontecimiento más penoso de la Historia estadounidense, la Guerra de Secesión. Desde 1861 a 1865, los estados confederados del sur entre los que se encontraba Missouri, hogar del propio James, se enfrentaron en una cruel guerra fratricida contra los estados del norte.

La imagen de Jesse James está íntimamente ligada al acontecimiento más penoso de la Historia estadounidense, la Guerra de Secesión. Desde 1861 a 1865, los estados confederados del sur entre los que se encontraba Missouri, hogar del propio James, se enfrentaron en una cruel guerra fratricida contra los estados del norte.

Jesse James

Las razones de aquella masacre se pueden resumir en una revolución social y económica que no favoreció a todos y creó grandes desigualdades entre el norte de los Estados Unidos, fuertemente industrializado y de ideología antiesclavista y el sur, predominantemente agrario, de ideología librecambista y cuya economía se basaba en la gran labor productiva y de bajo coste que generaba la mano de obra esclava.

Jesse y sus hermanos participaron en aquel enfrentamiento con tan sólo dieciséis años, uniéndose a las tropas irregulares de la confederación. Junto a otros hombres cometió actos de guerra deleznables como la matanza de Centralia, donde se asesinó a sangre fría todo un convoy de soldados desarmados de la Unión, que regresaban de permiso a sus hogares.

Aquella guerra duró cuatro años y se saldo con más de 600.000 muertos, y la victoria de los estados del norte gracias a su superioridad económica, militar y demográfica.

Derrotado, Jesse James y sus hermanos regresaron a su hogar para ver como éste estaba tomado por el bando vencedor, que oprimía a los ex confederados, apartándoles de las administraciones y arrebatándoles sus tierras.

Jesse James se negó a soportar la opresión de los vencedores y junto a otros hombres se reveló, comenzando así su época de bandido, asaltando bancos y trenes postales. Sin embargo para otros, aquellos que habían luchado por los intereses sudistas, Jesse no era un vulgar malhechor sino uno de los últimos soldados confederados que se negaba a rendirse frente a los norteños.

Hay que decir, no obstante, que Jesse no hacía distinción sobre los bancos que robaba e incluso hubo bancos de su propio estado que fueron presa de su banda, por lo que no todos los sureños le creían el héroe que los excombatientes veían en él.

Tanto los dueños de los ferrocarriles como los principales banqueros hicieron casa común y contrataron a la agencia nacional de detectives Pinkerton para que dieran caza a James y su banda y acabaran con sus felonías.

Sin embargo, todo parece indicar, que ofuscados por las constantes fugas del vaquero y su grupo, los hombres de Pinkerton atentaron contra la casa de James acabando con la vida de uno de sus hermanos y mutilando a su anciana madre.

Éste hecho no hizo más que enfurecer a James y sus actos fueron aún más notables y más simpatías levantó entre su gente, que le veían como un rebelde desafiante del poder norteño. Claro que, James no era ni mucho menos un modelo de hombre pío y desinteresado. Aquello que robaba no era para repartirlo entre sus convecinos del sur, sino para engrosar sus propia bolsa, y los asaltos que realizaba se hacían a punta de pistola y siempre dejaban un reguero de sangre tras de sí.

Con el transcurrir de los meses, el grupo se redujo notablemente tanto por las detenciones como por las bajas propias del asalto armado y el hostigamiento hacia los bandidos fue tal que comenzaron las rencillas entre sus miembros.
Jesse necesitaba reunir nuevos hombres y así se unió a otro grupo de bandidos, los hermanos Robert y Charlie Ford, cometiendo el error más grande de su vida, pues aunque al principio las cosas parecían salirles a la perfección, pronto comenzó de nuevo el acoso, los encarcelamientos y las bajas.

Cuando en 1881, se fijó precio a la cabeza de Jesse James; “10.000 dólares vivo o muerto”, Robert Ford, en quien James confiaba como en un hermano, aprovechó un momento de descuido de James, se acercó por su espalda mientras este, desarmado, colgaba un cuadro en la pared y le disparó directamente a la nunca, acabando de súbito con la vida del forajido.

En ese preciso momento, mientras su vida se apagaba, fue cuando comenzó la leyenda de quien mantuvo en jaque a las fuerzas del orden durante dieciséis largos años.

Imagen: Dominio Público

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