Guerra del Golfo, un conflicto con muchas aristas

La Guerra del Golfo tuvo lugar a principios de la década del 90 cuando Irak, bajo el régimen de Saddam Hussein, invadió el vecino Kuwait para anexarlo a su dominio y reconstruirse como país y potencia en la región. Ante la invasión, Estados Unidos y una coalición de 34 naciones, dieron inicio a la acción que llamaron «Operación Tormenta del Desierto».

El siglo pasado también fue un período de guerras en la historia de la humanidad: ya con grandes avances en la industria armamentística, con la bomba atómica y la guerra biológica como amenazas, con un mapa mundial varias veces sacudido (las dos Guerras Mundiales fueron las mayores, pero  no las únicas), muchos intereses de por medio y pujas de poder -aunque con Estados Unidos como claro ganador tras la Guerra Fría-, el siglo XX terminó, muy lamentablemente, con varias llagas abiertas.

La Guerra del Golf Pérsico tuvo lugar a principios de la década del 90

Una de las zonas geográficas más candentes en este sentido ha sido el Oriente Medio, y la Guerra del Golfo, o guerra de Irak, dejó su huella en la región y significó una nueva conmoción en el orden mundial. El conflicto bélico se inició a principios de la década del 90 por la tensión entre Irak y Kuwait, y cuando éste primero, con Saddam Hussein como dictador, invadió al segundo con el fin de anexarlo a su dominio.

Unos años antes, ambos países habían sido alianza en la lucha de Irak contra Irán, por cuestiones territoriales y religiosas, enfrentamiento que también dejó sus consecuencias negativas para Irak, que en 1990 decidió invadir el vecino estado de Kuwait (que históricamente había pertenecido a la provincia Basora del Imperio Otomano, en Irak, para luego declarar su independencia en la década del 60).

Mucho se ha especulado sobre las verdaderas razones de dicha invasión -y posterior guerra- pero claro está que Kuwait era (y sigue siendo) una de las reservas más grandes de petróleo, por lo que ninguna acción fue inocente en este sentido. Además, Kuwait ayudaría al régimen de Hussein a salir de la crisis post guerra con Irán, y le permitiría crear un puerto de aguas profundas, entre otros beneficios.

Estados Unidos comandó la "Operación Tormenta del Desierto"

El Palacio del Emir fue el epicentro de las acciones iraníes en territorio de Kuwait, que terminó con el palacio tomado. En general, los más de 100.000 hombres de Hussein superaron ampliamente a los 20.000 que defendían su independencia y monarquía.

Con la invasión iraquí, hubo varios llamados a desistir por parte de las Naciones Unidas, así como se implementó un embargo económico, pero ante la no respuesta, Estados Unidos, como cabeza de una coalición de más de 30 naciones, dio inicio a la «Operación Tormenta del Desierto«, con el apoyo y la colaboración de varios otros países. Las negociaciones previas habían fracasado y se enviaron así unos 800.000 hombres en total (de los cuales, más de 500.000 eran norteamericanos).

Así, el 17 de enero de 1991, las fuerzas norteamericanas atacaron por aire con el primer objetivo de debilitar a los iraquíes, operación que fue en un principio exitosa. Sin embargo, el escenario se fue complicando al querer llegar a otros blancos (redes eléctricas, caminos estratégicos, bases) ya que por lo general se encontraban en áreas civiles. Muchas de estas muertes de inocentes fueron entonces llamados «daños colaterales».

Finalmente, con amenazas de armas químicas en el medio, enfrentamientos intestinos, entre otros factores determinantes, el 24 de febrero se lanzó la mayor ofensiva, esta vez por tierra, y en sólo cuatro días las tropas de la coalición alcanzaron su objetivo de rodear y debilitar las fuerzas iraquíes. El 2 de marzo, el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas dictó el cese al fuego.

El escenario en Kuwait quedó dividido internamente (entre kurdos en el norte y chiítas en el sur), quienes habían iniciado la rebelión contra el régimen iraquí y fueron, en definitiva, los protagonista de su posterior desvanecimiento.

Como resultado, Irak no sólo no logró sus objetivos, sino que quedó más debilitado, con constantes sanciones por parte de la ONU, en una pésima situación tanto económica como militar y tuvo que, incluso, a lo largo de los siguientes años, pagar daños a Kuwait. En 2003, la historia terminó para el dictador iraquí, ya que, una vez más, Estados Unidos tomó partido y abolió su régimen. En 2006, tras ser condenado por crímenes de lesa humanidad, Saddam Hussein fue ejecutado.

Fotos Wikimedia 1 y 2

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