España y el monopolio de las Indias

La Casa de la Contratación fue un instrumento más del control que ejercía España sobre el comercio con las Indias. El monopolio español sobre las nuevas tierras se ponía en práctica desde la salida de los barcos de Sevilla.

Ya hemos dicho aquí en alguna ocasión anterior que Sevilla era el centro comercial a nivel mundial tras el descubrimiento de América a finales del siglo XV. Pero aparte también fue el centro de finanzas y de la administración. Para ello, contaba con el personal y los organismos necesarios. Entre ellos destaca, la Casa de la Contratación, creada en 1503, que se encargaba de las relaciones económicas entre España y las Indias. La Casa de la Cotratación tenía varias funciones: controlaba flotas, cargamentos y participantes del comercio con las Indias, regulaba el comercio y ampliaba el monopolio del comercio, abriéndose a empresas privadas. Cada barco que navegaba entre Sevilla y América tenía que registrarse a la ida y a la vuelta en la Casa de la Contratación, que archivaba la información detallada del barco, la compañía y el cargamento. El registro de mercancías era la base para el cálculo de impuestos.

Desde el principio fue necesario proteger las comunicaciones entre España y las Indias de los ataques de los corsarios y piratas, a la vez que proteger el mercado colonial de la actividad de intrusos extranjeros. Por lo que fueron básicas las instalaciones militares en puntos clave de América. Desde 1535 los ataques de los corsarios obligaron tanto a defensas terrestres, como a navales. Aún así, la suma dedicada a la defensa de las Indias era escasa para una potencia mundial. Los ataques de piratas y corsarios intentaban introducirse en el sistema comercial español para luego atacarlo directamente, aunque capturar o destruir una flota era muy difícil. Al aumentar los peligros, la defensa se organizó de forma más eficaz. Por ejemplo, en 1528 se creó una nueva línea defensiva: la armada para la guardia de costa y navíos de Indias. Mientras que el comercio pasó de organizarse mediante travesías independientes a la navegación en convoyes protegidos por barcos de guerra.

En 1540, al ser el volumen del comercio mucho mayor y más tentador para los piratas comenzaron a utilizarse barcos más grandes y potentes para garantizar la seguridad. Los convoyes eran de 10 barcos escoltados por buques de guerras mayores y mejor armados. El sistema de convoyes evolucionó de la navegación conjunta de dos flotas que se separaban en las Pequeñas Antillas al envío de dos convoyes anuales por separado: La flota partía en abril hacia Veracruz, minetras que los galeones lo hacían en agosto hacia Panamá. Así, ambos regresaban juntos al otoño siguiente desde La Habana. Todos los barcos que zarpaban hacia las Indias tenían que navegar en un convoy, excepto los barcos de esclavos, los que poseían armamento suficiente o aquellos que se encargaban de la comunicación.

Foto: Adam Jones

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