El Santo Grial de Valencia ¿mito o realidad?

Los expertos que han analizado el vaso conservado en la Catedral de Valencia aseguran que podría ser el Santo Cáliz empleado en la última Cena

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Son muchas las leyendas que hablan de la búsqueda del Santo Cáliz o Santo Grial por parte de los templarios y las teorías que especulan sobre el destino final del vaso empleado por Cristo en la última Cena. Incluso hay quienes aseguran, como quedó retratado en la novela de Dan Brown El código Da Vinci, que la expresión “Santo Grial” es un acrónimo de sangre real y que hace referencia l vientre de María Magdalena que, según esas mismas teorías, se habría convertido en la esposa de Jesucristo y en la mujer que llevó en su vientre a sus hijos, los descendientes del Mesías portadores de la real sangre. ¿Qué hay de cierto en todo esto?

Un poco de historia

En la Catedral de Valencia se conserva una copa de piedra ágata cornalina que es venerada por los católicos que consideran que esta reliquia es el verdadero santo Cáliz empleado en la Última Cena. Y lo cierto es que , conjeturas y misterios aparte, los científicos que han conseguido el permiso vaticano para examinar la pieza- sometida a varias pruebas alo largo de la historia-  han concluido que hay sobrados motivos para concluir que es auténtica.

Según la investigadora Janice Bennet, autora de la obra San Lorenzo y el Santo Grial, la historia del Santo Cáliz de Valencia publicada por la Editorial Ciudadela,  es imposible negar el hecho histórico de la última Cena. “Es innegable que Jesús utilizó una copa para la consagración y que esta copa es un objeto histórico, no un mito”.

Partiendo de esa base, y asumiendo por lo tanto, que los seguidores de Cristo acudieron a esa cena y otorgaron un carácter sagrado al cáliz empleado por Cristo, la mayoría de los historiadores consideran muy probable que ese objeto fuese después llevado a Roma por los primeros cristianos para que fuese empleado por los Primeros Papas en sus ceremonias.Ese habría sido, por lo tanto, el destino de la reliquia hasta el año 258.

En ese momento , las crónicas de la época hablan del comienzo de una persecución de los cristianos promovida por el emperador Valeriano. Con el fin de impedir que el Santo Cáliz sufriera algún daño, el Papa Sixto II lo entregó en custodia a uno de los diáconos de Roma, llamado Lorenzo, cuyos padres era originarios de Huesca, lugar donde fue trasladado el Cáliz.

El Santo Cáliz permanecería escondido en Huesca hasta el año 711, se supone que guardado en la Iglesia del Santo Pedro el Viejo de dicha localidad, custodiado por los monjes que ya lo veneraban como pertenciente al Hijo de Dios.

Sin embargo, cuando en el año el año 711 comenzó la invasión árabe de España, el entonces obispo de Huesca, llamado  Acilso,  abandonó su ciudad junto con el Cáliz y otras reliquias. La antigua sede episcopal de Huesca iniciaría así un largo período itinerante, en el que sucesivamente iría cambiando su emplazamiento. Cada cambio de sede episcopal suponía al mismo tiempo el traslado de la ubicación del Santo Cáliz.

Comienza la leyenda

La larga permanencia del Santo Cáliz en el monasterio de San Juan de la Peña (desde comienzos del siglo XI hasta 1399) dio lugar a que surgieran las narraciones medievales sobre el Santo Grial, que hablan de la búsqueda de la reliquia por parte de los Caballeros de la Orden del Temple. Las tradiciones más conocidas son la versión francesa de Chretien de Troyes (escrita entre 1181 y 1191) y la alemana de Wolfram von Echembach (finalizada en 1215).

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El 17 de marzo de 1437 el rey Alfonso V de Aragón, llamado el Magnánimo, hizo entrega solemne del Santo Cáliz a la Catedral de Valencia. De esta donación se conserva el documento público en el que se levantó acta de la misma. Allí permaneció la reliquia, custodiada por los clérigos valencianos que solo consintieron trasladarla en momentos de gran inestabilidad política como el paso de las tropas francesas por España en 1809 y la etapa de la Guerra Civil, cuando la reliquia salió del templo para refugiarse en las casas de distintos valencianos humildes que lo salvaron del expolio.

El dictamen de los expertos

Para Antonio Beltrán, Catedrático de Arqueología de la Universidad de Zaragoza, fundador del Museo Arqueológico de Cartagena y asesor de la UNESCO , que tuvo oportunidad de hacer un análisis de la reliquia en los años 50, no hay datos que lleven a pensar que el cáliz conservado en la Catedral de Valencia no sea el que se empleó en la cena que Cristo mantuvo con sus discípulos.  Así lo explicaba recientemente en una entrevista concedida a la revista Más Allá: “No puedo asegurar que éste sea el cáliz de la Ultima Cena. Lo que sí puedo asegurar; como arqueólogo, es que no hay ningún argumento en contra que determine que este cáliz pudiera haber sido utilizado en la cena pascual. Si estuvo o no estuvo, no lo sé”.

Qué averiguaron los historiadores sobre la copa conservada en Valencia es una de las cuestiones más importantes de cara a considerar la posible autenticidad del cáliz y una de las que más veces se le han hecho a este arqueólogo que explicaba sus hallazgos en la ya mencionada entrevista.

“La parte superior del cáliz, la copa, está labrada en calcedonia -mineralógicamente un conglomerado de cristales sub microscópicos de cuarzo-, en una variedad llamada cornalina, de color rojo cereza, que también es conocida como cornarina o cornerina oriental.” Explicaba Beltrán, que añadía que “se trata de un trabajo finísimo cuyo resultado produce que el material sea traslúcido. Mide 9,5 cms. de diámetro medio en la boca, 5,5 cms. de profundidad por el interior y 7 cms. de altura desde la base hasta el borde. Tras los dos viajes que realicé a Londres para entrevistarme y consultar con el doctor Hardem, para mí el mayor especialista en vasos antiguos y más concretamente en los llamados vasos murrinos, determinamos que esta pieza procede de un taller de Antioquía o Alejandría. El resto de elementos son añadidos, quizás de origen carolingio con una orfebrería excepcional”.

En resumen, toda una maravilla de la historia que, con independencia de nuestras creencias, todos deberíamos admirar por su resistencia al paso del tiempo.

Bibliografía relacionada:

Starbird, M. María Magdalena y el Santo Grial: La verdad sobre el linaje de Cristo. Planeta 2004

González, J.G. Grandes misterios del cristianismo. Ediciones Nowtilus. 2007

Beltran, A. Estudio sobre el Santo Cáliz de la Catedral de Valencia. Instituto Diocesano Valentino.1960

Antuñano Alea, S. El misterio del Santo Grial. Misterio y leyenda del Santo Cáliz.  EDICEP. 1999

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