El reino de Aragón entre los siglos XIV y XV

Durante estos siglos el reino de Aragón experimentó una importante expansión hacia el Mediterráneo, llegando incluso hasta Nápoles. Dicha empresa estaba directamente relacioanda con el desarrollo comercial de la región.

Los siglos XIV y XV en el reino de Aragón se definieron por una visión contractual del poder político. La dificultad de gobernar territorios de distinta naturaleza institucional y los largos periodos de ausencia de algunos de sus monarcas forzaron una política basada en el pacto. Así, a pesar de que se reforzaron algunas instituciones centrales de gobierno como la Cancillería o el Consejo Real, surgieron una serie de figuras que auxiliaban al monarca en sus funciones o, incluso, hacía uso del poder regio en calidad de delegados. Entre estas destacan el procurador general, que auxiliaba al rey en la administración; o el virrey, en el que se delegaba el poder regio por ausencia del monarca. Además, del reino de Aragón también cabe destacar la gran complejidad que adquirió el proceso de sucesión al trono, en el que se evidenció, no sólo los enfrentamientos entre la nobleza y la monarquía, sino también la división de los tres estados que lo componían: Aragón, Cataluña y Valencia. 

Asimismo, es digno de señalar el proceso de expansión hacia el Mediterráneo que vivió el reino de Aragón desde el siglo XIII y que, sin duda, estuvo vinculado al desarrollo comercial. La expansión definitiva por el Mediterráneo la completó Alfonso V el Magnánimo con la conquista del reino de Nápoles en 1442, aunque éste no se incorporó a la Corona de Aragón. Así, en el siglo XIV este reino peninsular comprendía los siguientes territorios: Reinos de Aragón, Valencia, Mallorca y Sicilia; Principado de Cataluña; Isla de Cerdeña; Rosellón; y Ducados de Atenas y Neopatria.

Según García de Cortázar, la evolución política de Aragón se podría dividir en tres etapas. La primera etapa (1291-1336) se caracteriza por los diferentes avances y retrocesos en el control del Mediterráneo. A pesar de las pérdidas por parte de Jaime II de los reinos de Mallorca y de Sicilia, el Papa le concedió su derecho a conquistar Córcega y Cerdeña, cuyo control, por la oposición de genoveses y sardos, fue difícil de conseguir. En la segunda etapa (1336-1410) sobresalen los enfrentamientos entre la monarquía y la nobleza, que se resistía a perder parte de sus privilegios. Pedro IV, a pesar de los problemas que sufrió derivados de la crisis demográfica y financiera, rescató parte del poder perdido en el Mediterráneo con la recuperación de Mallorca y Sicilia. Por último, la tercer etapa (1410-1479) destaca por los problemas sucesorios heredados de Martín I el Humano, que llevaron al reino a una guerra civil entre aragoneses y catalanes; o los que estuvieron ligados al enfrentamiento entre Juan II y su hijo Carlos, príncipe de Viana, que provocó una crisis social, con protagonismo de la oligarquía catalana.

En tiempos actuales podemos recorrer la historia de estos territorios viendo monumentos en Zaragoza, visitando castillos en Cataluña o recorriendo monumentos populares en Valencia, y recordar el paso de los años siglos atrás.

Foto: antonio castells

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