El manuscrito Voynich

Hoy día, prácticamente cualquier escrito secreto puede ser descodificado. Pero existe un manuscrito redactado en una lengua desconocida que aún no ha sido posible traducir. Se trata del llamado Manuscrito Voynich, en honor a quién lo difundió. Escrito en un alfabeto hasta ahora nunca visto, se especula con que sea una falsificación. Y probablemente sea así, pues resulta dificil de creer que hace unos 600 años -época en que se cree que fue escrito- la lengua de una cultura tan avanzada como refleja la obra fuese totalmente desconocida.

Hoy día, con los medios disponibles, casi cualquier texto codificado o escrito en una lengua desconocida puede ser descifrado. Por ello, la existencia de una obra cuyo lenguaje es tan críptico que, hasta ahora, nadie ha podido ni siquiera comprender una sola de sus letras resulta cuando menos curioso.

Detalle del manuscrito

Detalle del manuscrito

Este texto es el llamado Manuscrito Voynich, en honor a quién, tras comprarlo, lo dió a conocer, Wilfrid M. Voynich. Actualmente, se encuentra archivado en la Universidad de Yale, en Estados Unidos.

Sus ilustraciones delatan que se trata de una especie de enciclopedia que engloba biología, astronomía, botánica, farmacología y cosmología, además de recetas que bien pudieran ser medicinales. Consta de unas doscientas cuarenta páginas y se cree que data de hace, aproximadamente, seiscientos años.

Pero nada de esto tiene importancia. Lo realmente destacado es su lenguaje. Escrito de izquierda a derecha, como hacemos los occidentales, no parece tener signos de puntuación. Y, observando el texto, se calcula que el número de letras que tenía el alfabeto de la desconocida lengua en que fue escrito era de unas treinta.


Ante tanto misterio, la deducción lógica es que se trate de una falsificación. Pero a ello se oponen dos argumentos. Por una parte, la llamada ley de Zipf que, sintetizando, viene a decir que, cuanto más aparece una palabra en una lengua, menor es su extensión, debido a que el hablante va haciéndolas más breves por comodidad lingüística. Y, por otra, lo que la Teoría de la Información denomina ‘entropía’ y que indica que la repetición de grafías no es tan aleatoria como parece sino que, hasta cierto punto, sigue un orden lógico. Ambas tesis se cumplen en el libro.

Uno de los muchos dibujos de la obra

Uno de los muchos dibujos de la obra

Además, las cerca de 35000 palabras que contiene el texto parecen mostrar una fonética y unas reglas ortográficas que se aproximan a los sistemas de las lenguas conocidas.

Así las cosas, las especulaciones acerca de su autoría se han disparado. Desde Roger Bacon hasta el propio Voynich, pasando por el alquimista Edgard Kelley o el botánico Sinapius, han sido propuestos como autores.

A nosotros nos parece que es imposible que hacia el año 1400 hubiera una lengua totalmente desconocida, más aún cuando debía pertenecer a una cultura importante, como se desprende de la amplitud de conocimientos vertidos en el libro. Por tanto –conociendo la pillería de algunos estudiosos-, nos inclinamos por pensar que se trata de una broma bien trabajada y, sin duda, muy curiosa.

Fotos: Detalle del manuscrito: ROC en Wikipedia | Dibujo de la obra: Melesse en Wikipedia

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