El imperio de Hitler, de Mark Mazower

El Imperio de Hitler de Mark Mazower (Memoria Crítica) es una de las pocas obras que se acerca la figura del líder nazi desde la perspectiva de la política exterior que articuló y de las aspiraciones expansionistas que dieron lugar a su política de aniquilación de los judíos.

Se han publicado muchos libros sobre Hitler, el nazismo, sus conquistas y sus crímenes. La figura de este hombre, capaz de instar a toda una nación a volverse en contra de un pueblo, los judíos  y de no mostrar ni un ápice de arrepentimiento ha suscitado interés entre especialistas y profanos que intentan descifrar el porqué de sus actuaciones.

El imperio de Hitler, de Mark Mazower, es un punto de inflexión en esta tendencia. Lejos de intentar explicar el porqué de la campaña antijudía de Hitler, el autor reflexiona sobre el carisma y la capacidad de Hitler como dirigente de un estado, estudiando cómo se formó el imperio que aspiraba a constituir una Confederación Europea de Estados bajo la tutela nazi, y cómo se gobernaba realmente este Nuevo Orden Europeo. Y es que,  pese a que nunca había estado en el extranjero ni hablaba ningún idioma, Hitler consideró siempre la política exterior como algo de su exclusiva competencia. Su desconfianza llevó a que prescindiera progresivamente de los servicios de los diplomáticos profesionales alemanes.

Mazower nos acerca a la figura del Hitler dirigente del Tercer Reich. Imagen: Bundesarchiv en Wikimedia Commons

Mazower se aleja de la persona para hablarnos del dirigente, para explicarnos cómo  poco a poco  los alemanes se lanzaron a la conquista de nuevas tierras, a la  colonización de territorios germánicos  hablando también de sus formas de explotación o de las resistencias encontradas.

Tampoco se olvida de la idea que Hitler tenía del Tercer Reich, de lo que era y de lo que debía llegar a ser según su mente maquiavélica y enferma. Entre esos proyectos de futuro estaba el establecer un gran dominio africano o la que hubiera sido la mayor empresa de colonización de la historia: el Plan general para el este que aspiraba a ocupar todo el espacio europeo hasta los Urales.

Esos sueños de futuro fueron el desencadenante del horror que se viviría posteriormente. La ocupación suponía eliminar de las tierras a todos los judíos germánicos que en ellas vivían para dejar espacio a los pobladores arios.

Todo ello lo hizo Hitler desde el pleno convencimiento de que era lo mejor para el fututo de su Imperio. La mayoría de sus decisiones  las tomo, tal y como explica Mazower,  en contra de la opinión de sus generales y las victorias de los primeros años le llevaron a una sensación  triunfalista que derivó en medidas catastróficas dictadas a veces más por planteamientos ideológicos que por cálculos estratégicos. El ataque a la Unión Soviética llevó a la batalla de Stalingrado, catástrofe bélica que cambió el curso de la guerra y que, en buena medida, fue motivada por la testaruda actitud del Führer, empecinado en mantener la ciudad que llevaba el nombre del dictador soviético.

El Imperio de Hitler es el retrato de un dirigente cabezota, aspiracionista, maquiavélico y racista que tuvo una visón de un imperio que, afortunadamente, por  diversos aspectos que Mazower da a conocer en esta obra, no pudo materializarse.

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