El hundimiento del Titanic

El Titanic, teóricamente a prueba de hundimientos, era el segundo de los buques de un grupo de transatlánticos que se desarrollaron para monopolizar el negocio en auge de los viajes transoceánicos a principios del siglo XX. Su tragedia puso de relieve la falta de rutas seguras y de una mayor cobertura de botes salvavidas y recursos para los naufragios (el Titanic aún así cumplía la legislación en materia de seguridad).

El Titanic, teóricamente a prueba de hundimientos, era el segundo de los buques de un grupo de transatlánticos que se desarrollaron para monopolizar el negocio en auge de los viajes transoceánicos a principios del siglo XX. Su tragedia puso de relieve la falta de rutas seguras y de una mayor cobertura de botes salvavidas y recursos para los naufragios (el Titanic aún así cumplía la legislación en materia de seguridad).

El naufragio provocó que en 1914 se desarrollara el primer Convenio internacional para la protección de la vida humana en el mar (SOLAS). Se adoptaron una serie de medidas para evitar toda la cadena de fallos que provocaron y agravaron la catástrofe, como por ejemplo la adopción de una ruta por el sur más segura en tiempos de deshielo. También se convino en crear una patrulla marítima que informara de forma periódica sobre la existencia de icebergs en la ruta de los trasatlánticos.

El Titanic fue diseñado utilizándose en su construcción las técnicas más avanzadas del momento. Algunas de estas novedosas inclusiones eran los mamparos herméticos que dividían el casco en 17 secciones independientes. En teorías gracias a estas secciones el buque podría quedar a flote en caso de rotura de una parte del casco. Se dotó al Titanic de un servicio de telegrafía y de un nuevo tipo de hélice de tres palas.

El Titanic hasta el momento del accidente, disfrutó de un viaje sin ningún tipo de problemas. Viajo de Southampton a Cherburgo embarcando allí más pasajeros y haciendo lo mismo en Queenstown, Cork, Irlanda. Mientras los días pasaban sin presentar imprevistos, el 13 de abril comienza a llegar al puente de mando los primeros informes que daban cuenta de avistamientos de icerbergs en la ruta que atravesaba el buque. No menos de una docena de estos pudieron ser recibidos, tras lo cual el telégrafo comenzó a fallar pasando a tener 10 horas de retardo.



Cuando se restablecieron las comunicaciones de radio, los radiotelegrafistas volvieron a recibir avisos pero estos no fueron tenidos en cuenta por los que se encontraban al cargo del equipo en aquellos momentos.

El capitán Smith vario el rumbo al acercarse a los grandes bancos de Terranova, desviando un poco este más hacia el sur. El Titanic en ese momento navegaba a 22 nudos mientras pasaba su último atardecer el 14 de abril. La noche junto con la gran calma del mar, complicaron desde entonces la visibilidad.

El capitán Smith solicitó, como ya había hecho antes, a J. Bruce Ismay, vicepresidente de la compañía, reducir la velocidad a lo que Ismay no se negó pero tampoco dio su aprobación. A pesar de que el capitán ordeno aumentar la vigilancia en los mástiles, el impacto llegó a las 23:45. El aviso de avistamiento llegó 5 minutos antes, cuando el iceberg se encontraba al frente, a 600 metros de la proa.

En el puente, el primer oficial Murdoch, que se encontraba de guardia, giró primero el timón todo a babor para a continuación dar marcha atrás, lo que supuso la perdida en buena medida del timón por la presión de virada. Se logro impedir en el último momento el impacto frontal, que como han comentado muchos expertos, le hubiera permitido continuar navegando sin mayores problemas. Pero el iceberg colisionó con el buque lateralmente lo que provocó la rotura de las placas de estribor con 6 brechas diferentes, en total 5 compartimentos con agua. El Titanic que se encontraba a unas 600 millas de la isla de Terranova había sido sentenciado de muerte.

Smith, fue informado del choque haciendo detener el barco para que lo revisara un carpintero. Al principio los daños no parecían revestir grandes problemas pero su diseñador Thomas Andrews, tras realizar una revisión del barco con el carpintero Huchtkins, predijo el hundimiento del Titanic en dos o cuatro horas. El capitán y los oficiales quedaron perplejos.

Se intentó no sembrar el pánico aunque el propio capitán era consciente de que muchos pasajeros perecerían por la falta de botes. Su estado de “shock” le llevó de ahí en adelante y a pesar de su gran experiencia, a comportarse por momentos de forma casi indiferente.

A pesar de disponerse de 1100 plazas en los botes, sólo fueron embarcados en estos 711 personas de la primera y segunda clase, mujeres y niños principalmente. Los pasajeros de tercera perecieron en un 50%.

A las 0:10, Jack Phillips, primer oficial de radio, comienza a enviar telegramas de auxilio pero para las 0:30 la proa ya se encontraba sumergida y a la 1:45 el agua alcanzaba la cubierta de botes. El pánico se adueñó de la situación entre los que se encontraban aún en el buque llegándose a producir disparos y una gran confusión.

El hundimiento del Titanic causo la muerte de 1.500 personas por ahogamiento o hipotermia según la investigación del senado de los EEUU y es considerado como uno de los mayores desastres navales de todos los tiempos y con toda seguridad el más famoso gracias a la difusión que ha tenido este acontecimiento desde el día después del hundimiento.

Se ha especulado desde diversos ámbitos hacia el hundimiento deliberado del buque que se habría producido por unas cargas colocadas debajo de la línea de flotación y en puntos sensibles. El motivo según esta hipótesis, era el cargamento de lingotes de oro puro destinados a la compra de armamento para la próxima en el horizonte Primera Guerra Mundial. Y es que en teoría, espías alemanes en el Reino Unido averiguarían lo que transportaba el barco en secreto y decidieron hundirlo como aviso para evitar otras futuras entregas.

Por último, recordar que el Titanic no puede ser considerado como el mayor desastre de la navegación marítima como se cree desde muchos ámbitos e incluso entre la población en general. Y es que el cine y otras publicaciones sensacionalistas han extendido en gran manera el mito de este buque y de su hundimiento.

Basta recordar el tremendamente desconocido hundimiento del trasatlántico alemán Wilhelm Gustloff al final de la Segunda Guerra Mundial. El 30 de enero de 1945 este buque alemán transportaba cerca de 10000 civiles, principalmente refugiados y tras ser torpedeado se hunde en apenas una hora falleciendo en él entre 8800 y 9300 personas. Tan sólo 3 meses después del hundimiento del Wilhelm Gustloff un nuevo submarino soviético ataca y hunde en tan sólo 7 minutos el barco hospital alemán MS Goya, también lleno de refugiados. Perecieron entre 6100 y 7000 personas.

Y más recientemente, en septiembre de 2002 un barco repleto de inmigrantes, naufrago en la costa de Gambia. Murieron 1800 personas.

FUENTES GRAFICAS: WikiCommons

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