El hombre del tanque de Tian’anmen

El hombre del tanque de Tian`anmen es el nombre por el que conocemos a uno de los más grandes héroes del siglo XX. Jamás sabremos su nombre, o todo nos hace pensar eso, pero su actitud ha marcado una época.

Es curioso como las personas anónimas pueden cambiar el acontecimiento de la Historia. Este es el caso de “El hombre del tanque” un personaje totalmente desconocido, incluso a día de hoy, que se interpuso en la marcha de los tanques en la plaza pequinesa de Tian’anmen.

Nos situamos en el 5 de junio de 1989 en Pekín. Las revueltas estudiantiles se suceden entre el 15 de abril y el 4 de junio. Los manifestantes provienen de diferentes grupos: desde intelectuales que creen que el gobierno del Partido Comunista era demasiado represivo y corrupto, a trabajadores de la ciudad y estudiantes que creían que la alta tasa de inflación y el desempleo estaban amenazando sus vidas.

El hombre del tanque de Tian`anmen

El gobierno, ante las protestas, en lugar de atender a las reivindicaciones, optó por suprimir las protestas por la fuerza y después de proclamar la Ley marcial el 20 de mayo, en la noche del 3 de junio, los tanques y la infantería aparecieron en la Plaza de Tian’anmen para disolver la concentración.

Uno de los últimos días de la revuelta, cuando los tanques marchaban por la Gran Avenida de la Paz Eterna (Cháng An Dà Jie) que lleva a la Ciudad Prohibida, un hombre anónimo, con dos bolsas similares en las manos, se plantó solo ante un convoy militar, haciendo que el primer tanque tuviera que detenerse para no atropellarlo.
Cuando el convoy intentó esquivarlo, pasándole de lado, el hombre se movió, interponiéndose de nuevo en el trayecto del tanque. Al final, la fila de tanques pararon y el héroe no dudó en subirse al primer tanque dónde habló con el conductor.

Lo primero que te puede venir a la mente es ¿qué le diría al conductor? Pero esto es un misterio. Aunque algunas especulaciones giran en torno a frases como “¿Por qué están aquí? Mi ciudad es un caos por su culpa“; “Retrocedan, den la vuelta y dejen de matar a mi gente” o “Váyanse“.

La identidad del hombre también es un misterio. The Sunday Express publicó que respondía al nombre de Wang Weilin, un estudiante de 19 años. También se especula con que murió asesinado, horas o meses después, o que sobrevive escondido en Taiwán.

Las imágenes dieron la vuelta al mundo e incluso, en abril de 1998, la revista Time le incluyó en la lista de las 100 personas más influyentes del siglo XX. Sin embargo, como todas, las imágenes fueron interpretadas desde diversos puntos de vista.

El Gobierno chino la usó como símbolo de respeto del Ejército Popular de Liberación hacia el pueblo chino, pues desobedeció las órdenes para proteger a un ciudadano. Por otra parte, el mundo occidental la interpretó como un símbolo del movimiento democrático en la que un hombre arriesgaba la vida para oponerse a un escuadrón militar.

Independientemente de quién era el hombre, lo más destacable es lo qué hizo. Si sintió miedo o no al actuar de esa forma nunca lo sabremos, lo que sí sabemos es que, teniendo en cuenta lo que dijo Victor Hugo “el futuro tiene muchos nombres: para el débil es lo inalcanzable, para el miedoso, lo desconocido. Para el valiente, la oportunidad“, podemos decir, que “El hombre del tanque de Tian’anmenfue valiente, pues vio el hecho de enfrentarse al convoy militar como una oportunidad para ver una China mejor.

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