El holocausto americano. Parte 3.

Franceses, holandeses e ingleses utilizarían métodos similares a los utilizados por los españoles para conseguir lo mismo que estos últimos, métodos que seguían consistiendo en la expulsión de las tribus de sus tierras milenarias mediante la amenaza o mediante salvajes ataques, propagación de virus entre las poblaciones locales, «compras» de tierras a precios ridiculos etc.

Uno de los casos más famosos de “compras” de tierras (mas bien eran robos de tierras) fue el de la “compra” a los indios algonquinos de la isla de Manhattan en fecha tan temprana como 1626, por Peter Minuit, el gobernador de la colonia holandesa de Nueva Holanda. El “precio”, 60 florines de la época, unos 24 dólares de hoy. Muchos hoy en día tendrían la osadía de decir que los indigenas eran libres de no haberla vendido, sin embargo dentro de no mucho tiempo, a otros indigenas también se les ofrecería“comprar” sus tierras y a los que se negaron serían exterminados o reasentados repetidamente.

Durante la guerra franco – india o guerra de los “Siete Años” (1754–1763), los indigenas líderados por el jefe de la tribu Ottawa, Bwon-Diac (1720-1769), habían conseguido imponerse momentaneamente a ingleses y franceses. Estos útlimos optaron por aliarse estratégicamente con los indigenas contra los ingleses. El 27 de abril de 1763 doce tribus entre las que se incluían los Ottawa, Chippewas, Shawnee, Mingo y Delaware, forman una coalición con el fin de expulsar definitivamente a los ingleses, iniciándose a continuación el sitio de los últimos fuertes, Pitt y Detroit. Nueve de los once fuerte ingleses ya habían caído. El capitán Simeón Ecuyer, estaba al mando del fuerte Pitt. Informaba al coronel Henry Bouquet en Filadelfia que a su vez informaba al general Amherst.

Aunque la resistencia en el fuerte Pitt se mantuvo, la viruela comenzo a hacer acto de presencia entre los sitiados. En un memorando sin fecha, el general Sir Jeffery Amherst, preguntó al coronel Bouquet, «¿ Podría idearse el enviar la viruela a esas tribus de indios descontentos ?».

Bouquet respondió (el 13 de julio), «Voy a tratar de inocularlos con algunas cobijas que caigan en su poder, teniendo cuidado de no contraer yo mismo la enfermedad «. Tres días después Amherst declaraba a Bouquet» Hará bien con tratar de inocular a los indios por medio de mantas, como también trate de utilizar cualquier otro método que pueda servir para extirpar esa aborrecible raza «.


El 24 de junio , recibió a dos emisarios Delaware, Corazón de Tortuga y Mamaltee, que solicitaron su rendición. Los ingleses se negaron y entregaron a Corazón de Tortuga y Mamaltee dos mantas y un pañuelo de seda infestados de viruela. William Trent, un soldado del fuerte escribiría posteriormente en su diario, » Esperamos que tengan los efectos deseados «.

Los efectos, deseados, fueron conseguidos con creces. La epidemia se extendió entre las poblaciones de los alrededores del fuerte Pitt. «…que la viruela ha estado generalizada y furiosa entre los indios desde la primavera pasada y que treinta o cuarenta Mingos, Delaware y algún Shawneese han muerto de viruela desde entonces, que esto todavía sigue entre ellos «, relató el explorador Gershom Hicks en abril de 1764 tras haber sido capturado un años antes por los Shawnee y Delaware.

Lejos de ser un hecho aislado, el ejercito británico y algunos colonos habían venido propagando la viruela entre los tribus indigenas del noroeste del “Nuevo Mundo” desde 1755. Un brote de viruela en 1757, diezmó a los Potawatomis que eran aliados de los franceses, adversarios de los ingleses en la colonización de America. [16]

Gracias a métodos como este y otros igual de infames, los colonizadores y sus secuaces, se deshicieron de comunidades enteras que se negaban a plegarse a las arrogantes exigencias de los imperios, en este caso del británico. Franceses e ingleses también se encargaron de enfrentar entre sí a las comunidades, con el fin de utilizarlas para sus objetivos imperiales al mismo tiempo que las debilitaban mediante el engaño y una gran varidad de trucos sucios.

El legendario racismo de los europeos y la consideración de las tribus americanas como “ meros salvajes” [17] (Adam Smith), contrastaba con el carácter pacífico y amistoso de muchas de las tribus masacradas. Otros intelectuales y destacados personajes de la historia europea, al igual que Adam Smith, han considerado a los indígenas, sus costumbres y sociedad como de “incivilizados”. El gran filósofo Hegel, consideraba a los indígenas como » una raza débil que va extinguiéndose » o «físicamente y psiquicamente impotente». Su cultura era tan limitada que «no podía por menos que expirar tan pronto como el Espíritu se aproximó a ella». En efecto, «los aborigenes …. desaparecieron gradualmente ante el soplo de la actividad europea». [18]

En sudamerica, las elites blancas “criollas” se instalaron de norte a sur en los puestos de mando (virreinatos y otras formas de gobierno), hicieron enormes fortunas, desplazaron y erradicaron los sistemas de gobierno local indígena por la fuerza y la represión marginandolos de cualquier decisión mientras eran sistemáticamente amenazados explotados y marginados socialmente por su supuesta condicion racial inferior y despreciando su cultura y costumbres.

Tras la independencia de estas regiones de sus metrópolis, los indigenas adquirieron muchos de los derechos fundamentales que los anteriores gobernantes les habían negado. Aunque en realidad unas élites blancas cínicas y deshonestas fueron sustituidas a otras similares y en la práctica los indigenas superviventes siguieron marginados y explotados por los gobernantes de turno, so pena de intervención del nuevo poder emergente del hemisferio, EEUU o de las antiguas metrópolis, cuya retirada no había sido total si no táctica.

Muchos europeos, entre ellos muchos españoles, regresaron a sus países de origen, con fortunas que ni la “ avaricia es capaz de imaginar ”. Hoy sus descendientes son aristócratas y/ó grandes terratenientes que a pesar de su riqueza y estatus poseen destacados privilegios, exenciones de impuestos, etc mientras siguen proclamando al viento la gloria de sus antepasados.

FUENTES GRAFICAS: WikiCommons

FUENTES
[16] La guerra biológica en la conquista del nuevo mundo. Una revisión histórica y sistemática de la literatura – Alexis Diomedi
http://www.scielo.cl/scielo.php?pid=S0716-10182003000100003&script=sci_arttext&tlng=es#16
[17, 18] Año 501, la conquista continua – Noam Chomsky
[19,20,21,22] Año 501, la conquista continua – Noam Chomsky

Valora esta noticia: 1 estrella2 estrellas3 estrellas4 estrellas5 estrellas (0 votos, media: 0,00 de 5)
Loading ... Loading ...