¿Cómo se formaron los reinos cristianos en la Península Ibérica?

El reino astur, a través de la ideología neogoticista, se erigió en continuador del proyecto político iniciado por los visigodos e interrumpido por la aparición del elemento musulmán en la Península Ibérica.

El punto de partida de la Reconquista se encuentra en la zona astur-cántabra. Los pueblos de aquel territorio se opusieron a los musulmanes. Hay que decir que en aquella parte del norte de la Península la presión musulmana era menor que en otras como la pirenaica. El vacío de poder dejado por los visigodos será sustituido por estos núcleos de resistencia contra el Islam, entre los cabe destacar el protagonismo del reino astur, que se consideró como el principal heredero del reino de Toledo. La resistencia en Asturias estuvo protagonizada en un principio por un noble visigodo que se refugió en la Cordillera Cantábrica tras la invasión musulmana. Pelayo, como así se le conoce por las crónicas de Alfonso III, encabezó la primera resistencia contra las fuerzas musulmanas.

Entre las actuaciones más destacadas caben destacar la denominada Batalla de Covadonga (722), de la que no se sabe mucho, pero que parece ser que fue decisiva en el surgimiento del núcleo asturiano y en el afianzamiento de Pelayo como caudillo. A pesar de la importancia que se le ha dado a esta escaramuza (algunos clérigos la consideraron como la salvación de Hispania), la historiografía actual sostiene que no fue un elemento de reconquista sino de resistencia a ser conquistado. Aun así, sí es cierto que a partir de entonces surgió la idea de una Hispania dirigida bajo la batuta de los reyes astur-leoneses.

La principal preocupación que éstos tuvieron fue hacerse distinguir de los otros poderes extranjeros que «amenazaban» la Península: el Emirato de Córdoba y el Imperio Carolingio. En este sentido, cabe destacar la obra política de Alfonso II y de Alfonso III, quienes consolidaron la independencia del reino astur frente a estas fuerzas, configurando una ideología firme que eliminaría cualquier vínculo con dichos poderes: el neogoticismo. Para historiadores como F. J. Simonet, el neogoticismo astur-leonés fue un hecho de primera importancia en la configuración de ideas sobre España, sobre todo, a medida que se vincularon otras como la de reconquista.

La ideología neogoticista procede de los eclesiásticos mozárabes que emigraron de Al-Andalus paraincorporarse a la repoblación de la meseta. Algunos de éstos fueron intelectuales que aportaron la idea de que el reino astur era sucesor de la monarquía hispanogoda. Con el reinado de Alfonso II, el reino astur pasó a llamarse reino gótico, cuya capital fue Oviedo.

La aceptación de neogoticismo como ideología se contradice con la ruptura con la Iglesia de Toledo, al considerar herejía el adopcionismo seguido por la Iglesia mozárabe. Este proyecto de independencia política frente al Emirato de Córdoba y al Imperio Carolingio, y religiosa frente a la Iglesia de Toledo coge especial fuerza con el reinado de Alfonso III, que se hizo llamar emperador para distinguirse plenamente de estos dos poderes. Con Alfonso III la ideología neogoticista se consolidó a través de dos crónicas (La crónica de Albelda y La crónica de Alfonso III) en las que un listado de reyes conectaba a los reyes hispanogodos con los reyes astures.

Foto: Manuel M. V.

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