Cómo nació la expresión “quedarse a la luna de Valencia”

Si hay una luna famosa en España, esa es la de Valencia. Protagonista de una popular expresión, sobre cuyo origen existen numerosas leyendas, se ha convertido, a lo largo de los siglos, en todo un símbolo del despiste.

Si hay una luna famosa en España, esa es la de Valencia. No es que destaque por su belleza o por verse de una manera diferente a la que se contempla en cualquier otro lugar. Lo es por haberse convertido en el símbolo del despiste. Así lo asegura la popular expresión “quedarse a la luna de Valencia”.

luna

La luna de Valencia, pese a ser la misma que en todo el mundo, ha saltado a la fama gracias al popular dicho.

Esta frase va dirigida a todo aquél con la mente puesta en otro asunto, o que se ha despistado de algún cometido que debía hacer. Pero lo que muchos de los que la emplean no saben, es el curioso origen de la expresión. Para conocerlo debemos trasladarnos unos cuantos siglos atrás, a la Valencia medieval.

Por aquél entonces, existía un toque de queda, tras el cual las puertas de la muralla (de las cuales hoy tan solo quedan en pie las populares Torres de Serranos y las Torres de Quart) se cerraban. Una medida que dejaba a todos aquellos despistados que habían salido y no se daban cuenta de que se acercaba la hora del cierre, fuera de la ciudad durante toda la noche, al raso y con el único amparo de la famosa luna de Valencia.

Esta es la versión más extendida, aunque cabe decir que hay quien valora otros orígenes. Por ejemplo, algunos cronistas de la ciudad escribieron que, tras la expulsión de los moriscos de la ciudad en el siglo XIII, muchos de ellos se quedaron varias noches en las playas de la ciudad, esperando a ser trasladados a las costas de Marruecos, Argelia y Túnez. Las naves no tenían capacidad para llevarlos a todos en un solo viaje, y una gran cantidad se quedó allí, aguardando su regreso bajo la luna de Valencia.

Un tercer posible origen también nos lleva hasta las aguas del Mediterráneo. Allí, en las costas de la ciudad levantina, fueron muchos los barcos que, debido al mal tiempo, tuvieron que esperar a que el mar se calmase para poder atracar. Mientras tanto, los pasajeros permanecían a bordo, esperando a pisar tierra, bajo la noche de la capital del Túria.

Tres historias distintas, por tanto, para uno de los más populares dichos de España. Sea cual sea su origen, este estará siempre plagado de leyendas, pero lo único que queda claro es que, mientras la muralla y los históricos navíos han desaparecido, la expresión ha perdurado a lo largo del tiempo, convirtiendo en todo un mito a la célebre luna de Valencia.

Foto paulinaclemente

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