¿Cómo murió de forma accidental Antoni Gaudí?

El comportamiento de los ciudadanos de la época quizá podría haber evitado que Antonio Gaudí falleciera de forma imprevista.

Sagrada Familia

¿Quién no conoce a Antonio Gaudí y su obra? Es un arquitecto mundialmente conocido y respetado como uno de los más grandes de la historia por mucho que su preciada Sagrada Familia quedara sin completar. Su fallecimiento inesperado está listado entre las muertes más curiosas e imprevistas de la historia, habiéndose convertido en un suceso condenado por sus seguidores debido a cómo se quedó su obra, la cual todavía no ha sido completada por mucho que se esté trabajando en ella.

Gaudí nació en 1852 y a lo largo de su carrera diseñó todo tipo de maravillas arquitectónicas. Desde el Parque Güell hasta la Casa Milá, la Casa Calvet o la Casa Batalló, todos estos lugares son una perfecta demostración de cómo el arquitecto dejó una huella increíble en la historia de España. El uso de la naturaleza a su favor, los mosaicos, las grandes ventanas y multitud de otros estilos y detalles hicieron que todo en el trabajo de Gaudí diera de que hablar no solo entonces, sino también a lo largo de las épocas.

¿Pero cómo falleció el arquitecto? ¿qué es lo que pasó para que se convirtiera en una muerte tan inesperada y curiosa a partes iguales? Porque aunque fue un desastroso acontecimiento y una de las grandes pérdidas de España, no se puede negar que no fue una de esas casualidades que todos lamentamos.

La vida personal de Gaudí siempre fue particular. Su interés por la religión católica le llevó a aferrarse a Dios con todas sus fuerzas y dedicar su vida a su fe y a la creación de sus obras. Por ello no tuvo familia y a medida que pasaron los años se fue concentrando más y más en la manera en la que se dedicaba a Dios. Comenzó a comer poco, dejó de cenar, asistía a diario a la iglesia y rezaba de forma constante. En ocasiones solo comía lechuga bañada en leche a lo largo de todo el día. Su situación personal no era buena, y empeoraba cada vez que las personas que estaban cerca de él fallecían.

Sagrada Familia Gaudí

Llegó un momento, sobre la década de 1910, en la cual tanto su familia como sus amigos cercanos, como sus patrones y sus colaboradores habían fallecido. Lo único que le quedaba era Dios y la Sagrada Familia. Eso le llevó a trabajar más duro e incluso decidió trasladarse para vivir dentro del monumento. Para el año 1914 ya había decidido que necesitaba todo su tiempo en la Sagrada Familia, por lo que no aceptaría ningún otro tipo de trabajo e incluso comenzó a rechazar las entrevistas. Quienes trabajaban con él lo definían como una persona con malos hábitos de higiene que no cuidaba su aspecto, no se afeitaba y en general no parecía un hombre de su posición.

Su vida dio un giro cuando de camino a la iglesia para confesarse Gaudí fue golpeado por el tranvía que pasaba por la Gran Vía de les Corts Catalanes. En ese momento el arquitecto ya tenía 73 años y su aspecto físico era más propio de un mendigo que de su persona. Inicialmente nadie le ayudó pensando que sera un mendigo. Gaudí cayó inconsciente y aunque los taxistas no le ayudaban ni nadie lo hacía, un médico llamado Ferrer Solervicens sí que lo hizo. Le llevó al hospital más cercano y lo dejó en manos de los especialistas. El problema es que actuaron como si fuera un mendigo y no le trataron como debía, dándole solo una pequeña atención.

Al día siguiente el capellán de la Sagrada Familia descubrió lo que había ocurrido porque le reconoció, pero aunque se intentó lograr que Gaudí se recuperase, resultó ser demasiado tarde. El día 10, tres días después del accidente, Gaudí fallecía. Todo el mundo se lamentaba por lo ocurrido, por la pérdida de una de las vidas más artísticas del momento y por ver cómo la Sagrada Familia se quedaría huérfana en ese momento, llegando al dramatismo de que posiblemente si no hay contratiempos no será hasta 2026, 100 años después de la muerte del artista, cuando se termine el proyecto. No sabemos si lo sucedido ayudaría a los ciudadanos de la época a entender lo mal que actuaron por creer que Gaudí era un mendigo y por no tratarle como a cualquier otra persona, pero lo más probable es que vieran que sin duda el error había sido fácilmente subsanable.

El funeral protagonizó una procesión a lo largo de toda la ciudad y cuando terminó en la Sagrada Familia se le dejó descansar en la cripta. La historia de Gaudí es particular, triste y al mismo tiempo emotiva por ver cómo el artista siempre se entregó a su obra, terminando dentro de ella como posiblemente habría deseado a la vista de la importancia que tuvo para él en su vida. Quizá no tuviera hijos, pero su obra fue su herencia para el mundo.

Foto: CD_PhotosaddictPatrice_Audet

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