Cómo Hitler llegó al poder… democráticamente

Adolf Hitler no sólo representa la utilización perfecta, sistemática y mecánica del terror y la barbarie en estado puro y a gran escala. Hitler representa mucho más. Llegó al poder democraticamente gracias a una serie de cínicas y medidas alianzas con aquellos que detestaba.
Era 1933, y el anciano presidente Paul von Hindenburg, convencido o sin otra opción y a regañadientes, accede a nombrar a Hitler canciller el 30 de enero de 1933. Era el comienzo del fin de la Nueva Alemania y del Tercer Reich.

Adolf Hitler no sólo representa la utilización perfecta, sistemática y mecánica del terror y la barbarie en estado puro y a gran escala. Hitler representa mucho más. Llegó al poder democráticamente gracias a una serie de cínicas y medidas alianzas con aquellos que detestaba. Traicionó a sus amigos para obtener el poder y una vez conseguido este, su megalomania creció hasta llevarle a un estado en el que con Berlín en ruinas y el Ejercito Rojo acechando el bunker, continuaba absorto mirando los bocetos del futuro Berlín que los arquitectos Hermann Geisler y Albert Speer habían terminado pocos días antes de la caída del Reichstag.

El origen de la denominación de Tercer Reich tiene su explicación. El primero de los imperios alemanes, se desarrollo durante la Edad Media como Sacro Imperio Romano Germánico, un intento de refundar el antiguo imperio romano y que tras siglos de una existencia regular terminó sus días derrotado por Napoleón. El segundo Reich fue fundado por el kaiser Guillermo II en 1871 en el saló de los Espejos de Versálles tras las entrad de las tropas prusianas en París a sofocar las revueltas populares en este y a petición de los mismos franceses. Terminó desapareciendo con la derrotada sufrida en la Primera Guerra Mundial y la proclamación de la República el 9 de noviembre de 1918.

Era 1933, y el anciano presidente Paul von Hindenburg, convencido o sin otra opción y a regañadientes, accede a nombrar a Hitler canciller el 30 de enero de 1933. Era el comienzo del fin de la Nueva Alemania y del Tercer Reich.

Adolf Hitler nace en Braunau am Inn, ciudad austriaca parte integrantes del imperio austro-húngaro) en 1889. Seis años después se establece en Linz a donde se traslada con la mente puesta en convertirse en un gran artista, pero no consigue convencer a nadie.



Cuando llega la Primera Guerra Mundial, Hitler intenta alistarse pero es rechazado y el Ejercito le declare inútil. Sin embargo más adelante se presenta como voluntario, es aceptado y consigue la graduación de cabo. En 1919, terminada la guerra se afilia al Partido de los Trabajadores Alemanes y se encarga de la propaganda. Alaño siguiente el partido cambia su nombre al de partido Nacionalsocialista (NSDAP).
En 1923, tiene lugar el comienzo del mito. Hitler junto con sus compañeros de partido, protagonizan un golpe de Estado (putsch) en Munich pero este no sale adelante y fracasa.

Condenado a 5 años de prisión en Lansberg, cumple tan sólo 9 meses de forma acomodada y durante ese tiempo escribe, con la ayuda de su mas fiel colaborador, Rudolf Hess, su obra política, Mein Kampf. Tras ser liberado, se dedicará a consolidar su liderazgo en el partido contra Gregor Strasser, la principal figura del NSDAP hasta entonces.

El partido nazi con Hitler a la cabeza, elabora una nueva estrategia a largo plazo en la que desestima tomar el poder por la fuerza y centra todos sus esfuerzos en conseguir el poder por la vía legal, para una vez obtenido iniciar los planes imperiales que comenzaban a tomar forma en las mentes de los futuros jerarcas nazis.

En 1928 el partido nazi apenas lograba el 2% de votos. Adolf Hitler, tenía prohibido celebrar mitines hasta 1927 pero desde entonces, los acontecimientos económicos, la humillación de las anexiones territoriales y los pagos de la Primera Guerra Mundial impuestas por Versalles iban a servir de catalizador para sacar a relucir lo peor de una gran mayoría del pueblo alemán en uno de los peores momentos de su historia moderna.

En las elecciones de 1930, el partido nazi obtiene seis millones de votos, el 18% de los sufragios, un porcentaje que da alas al partido y que renueva los esfuerzos de este para seguir adelante. A la puerta de Hitler comienzan a llamar personajes destacados de las finanzas. Dos años mas tarde, obtendrá el 36,8% en la segunda vuelta de las presidenciales, que gana el ex mariscal Hindenburg.

La élite política en general, desconfiaba de Hitler en extremo y el mismo Hindemburg no tenía ninguna simpatía por aquel “cabo bohemio”. Las intrigas de ciertos políticos y militares que veían en Hitler un personaje fácilmente amaestrable y un instrumento de lucha contra los comunistas, en ascenso en toda Alemania, decantó la balanza en el ascenso de este a los últimos escalones del poder.

En 1933, Hindenburg finalmente le invita a formar gobierno y en enero Hitler se convierte en canciller. En las elecciones de marzo, los nazis consiguen el 43,6% y poco después los diputados nazis, nacionalistas y centristas, otorgan plenos poderes a Hitler. Con la muerte de Hindenburg, se elimina del panorama político al último contrapeso de Hitler en el Gobierno. Este reúne desde entonces los cargos de presidente y canciller (führer ó conducator) en un plebiscito que recibe el 90% de los votos afirmativos.

En 1934, Hitler mueve la ficha que le exigían los políticos y financieros alemanes, terminar con las SA, los compañeros de Hitler que le habían permitido llegar hasta donde había llegado. Las SA, representaban la facción mayoritaria y el sector de izquierdas y populista del partido nazi. Su líder Ernst Rohm era acérrimo partidario de la revolución con el objetivo de eliminar el sistema económico que Hitler tanto había criticado.

El 29 de junio Hitler llevó adelante la “necesaria” purga por la cual un centenar de sus antiguos camaradas fueron asesinados, (bajo falsos cargos de traición) dejando ahora ya via libre a este, para realizar sus megalómanos planes imperiales.

En 1935, la carbonífera región del Sarre es devuelta a Alemania mediante un nuevo plebiscito y en 1938 las tropas alemanas ocupan Austria y los sudetes checos, anexionando ambos. La comunidad internacional y la Sociedad de Naciones callaron. Ese mismo año, Hilter firma el Pacto de Munich junto con Francia y Gran Bretaña para apaciguar a estas y ganar tiempo.

Al año siguiente Alemania ocupa toda Checoslovaquia y Francia, Gran Bretaña y EEUU continuaron impasibles. A continuación Hitler firma el Pacto del Acero con Mussolini y un tratado de no agresión con la URSS. El resto forma parte de la historia… de la peor historia.

FUENTES GRAFICAS: WikiCommons

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