¿Cómo funciona el truco o trato?

Si los niños llaman a vuestra puerta en busca de caramelos os interesará saber cómo tenéis que actuar.

Casa con truco o trato

La celebración de Halloween se ha expandido rápidamente en nuestro país, adoptando la tradición norteamericana que, a su vez, se encuentra basada en las costumbres combinadas de muchos otros países. Es por ello que resulta imprescindible que tengamos conocimiento de las tradiciones vinculadas con Halloween por si nuestro vecindario se anima a participar en esta festividad. Y entre todas las cosas el truco o trato se ha transformado en una práctica que cada vez más niños tienen en cuenta para pasárselo bien.

La definición fundamental del truco o trato la aporta el propio nombre: los niños llaman a nuestra puerta y nos dicen esa misma frase. Si les damos algún dulce o caramelo, estaremos aceptando el trato y no nos tendremos de qué preocupar. Pero si no les damos nada será la hora del truco. No hablamos de trucos, sino de gamberradas o de alguna que otra mala pasada que consiga convencernos para que, en el próximo año, sí tengamos algunos caramelos preparados. Dado que la costumbre se impone en niños, tampoco hablamos de gamberradas extremas, pero es posible que unos rollos de papel higiénico acaben en nuestro jardín o que algunos huevos se estrellen contra nuestra puerta.

Si queréis evitar huevos y otras travesuras, lo mejor es tener algunos caramelos preparados o cualquier otro tipo de dulce que los niños se puedan llevar.

El truco o trato suele llevarse a cabo en horas tempranas. En Estados Unidos se realiza a partir de las 17:30 horas y suele durar hasta las 21:30 horas. La hora se puede alargar dependiendo del momento y del lugar, pero ya que se trata de una costumbre practicada por niños, no suele ir mucho más allá. Después de este horario el protagonismo en los barrios lo adoptan las casas del terror, que en Estados Unidos son muy frecuentes.

Quienes no quieran abrir la puerta de forma constante también pueden dejar un recipiente con caramelos en su entrada y dejar que los propios niños los recojan por su cuenta. No obstante, esto puede ser un problema, dado que quizá hay niños que se lleven más caramelos de los que deberían y que dejen el recipiente vacío rápidamente. En los vecindarios hay dos formas de dejarles claros a los niños que estamos participando en la costumbre de dar caramelos. Una de ellas es adornar el exterior. La otra es dejar la luz encendida de afuera para que atraiga a los más pequeños.

Foto: george ruiz

Valora esta noticia: 1 estrella2 estrellas3 estrellas4 estrellas5 estrellas (0 votos, media: 0,00 de 5)
Loading ... Loading ...