Bicentenarios de Uruguay, Paraguay y Venezuela

Uruguay, Paraguay y Venezuela cumplen 200 años desde sus respectivas independencias. Estas tres naciones sudamericanas comparten un pasado en común, una misma colonizadora y un similar proceso independentista, con conexiones y libertadores en común.

Los años 2010 y 2011 han sido muy especiales para varios países de América del Sur: no sólo Argentina celebró su bicentenario (de lo que nos ocuparemos en otro artículo) sino también su vecino Uruguay, Paraguay y Venezuela, son naciones que han conmemorado (o, en el último caso, está próximo a hacerlo) dos siglos desde su Independencia de la Corona Española.

Inicio de la Revolución de Uruguay. La mañana de Asencio, fresco de Carlos María Herrera

Estos tres países hermanos comparten un pasado en común: si bien cada uno de los procesos de liberación tuvo sus características propias, todos se beneficiaron de un mismo acontecimiento histórico, la guerra española contra la ocupación francesa, en 1808.

A principios del siglo XIX, Uruguay vivió un episodio que dejó a sus pobladores perplejos y en estado de alerta: la entrada de las tropas británicas a Buenos Aires, su ciudad par al otro lado del Río de La Plata.

Esta crisis tan cercana sirvió de impulso a muchos montevideanos para accionar por su propia independencia. El entonces gobernador de Montevideo, Francisco Javier de Elío, consiguió formar en Cabildo Abierto una Junta rebelde, aunque sin éxito, ya que la Junta Central de Sevilla la disolvió (órgano entonces gobernante en España bajo el mando de Napoleón).

La Revolución de Mayo de Buenos Aires también tuvo mucho que ver en los movimientos revolucionarios de sus países vecinos, también bajo dominio español

Tras la Revolución de Mayo de Buenos Aires (mayo de 1810) quedaron planteadas las diferencias entre la Buenos Aires independentista y el gobierno de Montevideo que había decidido por entonces permanecer fiel a España. Esta situación no hizo más que crear más tensiones entre los pueblos platenses y entre los propios uruguayos.

Elío, finalmente, declaró la guerra a la Junta de Buenos Aires, lo que produjo una respuesta revulsiva entre muchos de los criollos montevideanos que comenzaron un levantamiento revolucionario conocido como el grito de Asencio, el 28 de febrero de 1811. De este modo, quedó iniciado, formalmente, el proceso de emancipación uruguayo.

Paraguay también vivió su proceso interno para la misma fecha, en concreto, logró su independencia el 14 de mayo de 1811, gracias a un movimiento militar liderado por Juan Pedro Caballero.

Sin embargo, la inquietud social y política en Paraguay había comenzado a gestarse un año antes, en 1810, e impulsado en parte por el contacto con el general revolucionario argentino, Manuel Belgrano. El ascenso de Napoleón había puesto en tela de juicio la legitimidad del gobierno.

La principal característica de la independencia paraguaya ha sido, sin embargo, que fue la única que se logró de forma pacífica, cuando Caballero en compañía de otros generales, como José Gaspar Rodríguez de Francia, Fulgencio Yegrós y Vicente Ignacio Iturbide, depusieron casi sin violencia al entonces gobernador español Bernardo de Velasco, para conformar, un poco después, la primera Junta de Gobierno.

Finalmente, Venezuela también se vio beneficiada por el avance de las tropas napoleónicas en la península Ibérica a principios del s. XIX, ya que forzó a los criollos venezolanos a conformar en Caracas (19 de abril de 1810) una Junta Suprema, en principio, para defender los derechos del rey español Fernando VII.

Pero, al mismo tiempo, se fue originando y ganando más cantidad de adeptos una Sociedad Patriótica que derivó en el encuentro de los nacionalistas más radicales y decididos. De este modo, la acción de esta Sociedad y la guerra en España propició la independencia, y el Congreso la declaró formalmente el 5 de julio de 1811.

Imágenes Wikimedia 1 y 2

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