Atlantropa, la descabellada idea de un visionario

Tras los avances científicos del siglo XIX, algunos visionarios se lanzaron a plantear ideas megalómanas. Una de éstas fue el proyecto Atlantropa del arquitecto alemán Herman Sörgel, que consistía nada menos que en construir una presa en el estrecho de Gibraltar para desecar el mar Mediterráneo y así ganar nuevos territorios para Europa y el norte de África. Al parecer, nunca pensó en el éxodo de personas que ello provocaría ni el el desastre ecológico consiguiente.

Todas las ciencias progresaron enormemente en el periodo que abarca el siglo XIX y el primer tercio del XX. Pero realmente no sabemos si hasta el punto de poder crear un nuevo continente que se uniese a los naturales. No obstante, algunos visionarios estaban convencidos de que ello era posible.

Foto de un mapa del proyecto

Mapa del Proyecto Atlantropa

Concretamente el arquitecto alemán Herman Sörgel (Regensburg, 1885-1952), quién concibió el proyecto de crear una nueva Atlántida en el mar Mediterráneo que bautizaría como ‘Atlantropa’. La idea era grandiosa por la magnitud de su desarrollo pero el concepto era bien sencillo: aprovechar la diferencia de nivel existente entre las aguas del Mediterráneo y el Atlántico para, apoyándose en una enorme presa, resecar el primero de estos dos mares liberando una ingente cantidad de tierra fértil.

El agua que vierten los grandes ríos en el Mediterráneo no es suficiente para  compensar las pérdidas que sufre por efecto de la evaporación. Así se produce la citada diferencia de nivel que hace que el Atlántico vierta sobre aquél 88000 metros cúbicos de agua por segundo.

El proyecto de Sörgel consistía en edificar una enorme presa de treinta y cinco kilómetros de longitud y quinientos cincuenta metros de anchura. Con ese dique –que a su vez alimentaría un megaproyecto eléctrico-, las aguas del Mediterráneo descenderían unos cien metros de nivel –a razón de un centímetro y medio por año- y, así, islas como Córcega y Cerdeña se unirían, Sicilia aumentaría de tamaño e Italia ganaría en el Adriático una enorme masa de tierra fértil, al igual que el norte de África al otro lado.


El proyecto tardaría unos dos siglos en estar acabado y, como la resecación eliminaría los principales puertos marítimos, entretanto se proponía la sustitución de éstos por enormes pontones flotantes hasta la finalización del proyecto, momento en que se crearían nuevas ciudades al borde del mar.

Pero aún quedaba un problema por resolver. ¿Qué hacer con la enorme masa de agua sobrante? Sörgel que, al parecer, estaba en todo proponía bombearla sobre el Sahara africano para así hacerlo fértil.

Recreación del nuevo espacio liberado

Recreación ficticia en que puede verse, de color más claro, la tierra liberada

Cualquiera de los que leáis estas líneas, aún sin ser expertos, pensareis con razón que esta obra megalómana supondría el movimiento de miles de seres humanos además de un desastre ecológico de incalculables consecuencias.

Pero en la mente del arquitecto alemán, al parecer, no tenían cabida estos escrúpulos. Afortunadamente nadie en aquellos alocados años treinta le hizo el menor caso. Aunque algunos trataron más tarde de recuperar el ‘Proyecto Atlantropa’ para otras zonas del mundo.

Fotos: Mapa del proyecto:Devilm 25 en Wikipedia | Vista ficticia del resultado: Ittiz en Wikipedia

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