¿Qué arena le compro a mi gato?

La higiene es uno de los puntos fundamentales para nuestra mascota felina. Uno de los puntos más importantes respecto a esta cuestión es la elección de la arena para sus deposiciones. En la actualidad, por fortuna, el propietario tiene a su disposición una amplia variedad.

gato

A pesar de las ventajas y virtudes de los gatos como mascotas, lo cierto es que nuestro compañero felino no deja de ser un animal que ensucia y cuyas deposiciones desprenden un olor ciertamente intenso. La elección de la arena en este punto es fundamental, pero no es una decisión fácil.

La higiene es una de las características más apreciadas de los gatos. No hace falta lavarlos porque se lamen constantemente, y no necesitan de un paseo diario para llevar a cabo esta necesidad fisiológica porque aprenden a utilizar rápidamente su bandeja de arena. Incluso los hay que saben utilizar la taza del inodoro, aunque son casos aislados.

En la actualidad existe una amplia variedad de arena para gato. Son:

  • Arena tradicional
  • De piedras de sílice
  • Aglomerante
  • Ecológica
  • Aromática

Tradicional

Está compuesta por  piedrecitas grises de sepionita de absorción media. Las  heces quedan enterradas y se tienen que quitar con una paleta. Es fácil de manejar para el gato pero desprende un poco de polvo y la orina queda depositada en la zona inferior formando una película fina de barro que desprende olor.

De piedras de sílice

Su aspecto es muy sugerente. Las piedras son transparente y un poco más grandes que la de la tradicional. Es cara y cuando el gato la estrena hace desaparecer esa apariencia lujosa. Ahora bien, desprende menos polvo, es más absorbente y no huele tanto.

Aglomerante

Las partículas son un poco menores pero además de las heces, también queda aglomerada la orina y se puede retirar con la paleta, así que se mantiene limpia mucho tiempo. El gran atributo de esta arena, frente a las otras, es que se puede cambiar sólo una vez al mes.

Ecológica

Es cara pero, aunque menos que la de sílice,  su calidad es estupenda. Está formada por granos grandes de madera, que se deshacen en contacto con las deposiciones. Lo mejor es que es biodegradable; lo peor: que es difícil de encontrar.

Aromática

Esta característica puede presentarse tanto en la tradicional como en la aglomerante.

Qué factores hay que valorar:

  • Que se puedan tirar al retrete o sean biodegradables supone una tremenda ventaja: normalmente ubicamos el cajón de arena en el cuarto de baño y es mucho más cómodo tirarla directamente de la paleta a la taza. Además evita que el cubo de la basura huela o que se rompa la bolsa de la misma si utilizamos una arena tradicional, cuyas piedras pueden estar afiladas y rasgar el plástico.
  • Precio: la más económica es la tradicional pero no existen grandes diferencias y a la larga lo agradeceremos, nosotros y nuestro minino.
  • Nº de gatos en el hogar: gastan más arena y suponen mayor gasto. Es un factor que influye en la decisión de coger una más cara. Además, si las deposiciones son muchas, en la arena ecológica no se recogen tan bien y acaberemos por cambiar toda la arena.
  • El polvo que desprenden: es un aspecto muy importante para los gatos mayores, pues tienen tendencia a padecer asma, y el polvo que levanta la arena podría provocarles una crisis. La inhalación podría irritarles también la nariz y las mucosas en general.
  • Dónde comprarla: la arena tradicional se encuentra en todos los supermercados e incluso en las tiendas chinas. La aglomerante y la de silice también están presentes en algunos, en grandes superficies y tiendas especializadas. Ahora bien, lo cierto es que en la actualidad existe una gran variedad de páginas web de mascotas que ofrecen mejores precios y en la que encontraremos también la ecológica.
  • Tamaño de la partícula: las que tienen un tamaño medio les son más fáciles de manejar y no se les meten entre las uñas.
  • Perfume: al final los olores se mezclan, y la combinación puede hasta aturdir. Es preferible decantarse por las neutras, que además no confunden al gato.
  • Precio: la más barata es la tradicional, pero entre esta y la aglomerante no hay distinciones notables.
  • Frecuencia en el cambio: la tradicional se tiene que cambiar una vez a la semana por lo menos. Las otras se mantienen más limpias.
  • Que le guste al gato: lo más importante al fin y al cabo. Tampoco ha de gustarle demasiado, pues en algunos casos el animalito se reboza para jugar y acaba cubierto de suciedad.

Fuente/ cosasdegatos.es
Foto/ autora

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