¿Qué es la Hidroterapia?

En los últimos tiempos, han surgido gran número de terapias medicinales alternativas. Entre las más útiles, se encuentra la llamada Hidroterapia, que se basa en técnicas milenarias (ya era utilizada por los romanos) y que puede usarse -siempre bajo prescripción médica- para aliviar gran número de enfermedades. Aquí explicamos en qué consiste.

En los últimos años han surgido todo tipo de medicinas alternativas que ofertan tratamientos para aliviar diferentes enfermedades. Algunas son eficaces pero otras no pasan de ser mera excusa para ocultar intereses turísticos y, por tanto, económicos. Por ello, es importante que sepamos distinguir entre unos y otros para no hacernos falsas ilusiones.

Entre las que sí son realmente útiles se encuentra la Hidroterapia, tratamiento milenario que consiste –como su propio nombre indica- en utilizar el agua como agente terapéutico para curar o, al menos, aliviar distintas enfermedades. Se realiza en balnearios que aprovechan manantiales naturales de agua y, en este sentido, se diferencia de la Talasoterapia, que usa la del mar.

La Hidroterapia se realiza en balnearios

La Hidroterapia se realiza en balnearios como el de la foto.

Y decimos que se trata de un tratamiento milenario porque ya era utilizado en la Antigüedad clásica. De hecho, en época de los romanos los balnearios eran una de las principales fuentes curativas (aún hoy se conservan termas de ese periodo). Se basa en aprovechar las propiedades químicas, mecánicas y térmicas del agua y, por tanto, posee un soporte científico. Las químicas permiten, al ser combinadas con otros elementos, realizar acciones terapéuticas que ayudan al organismo a mejorar de diferentes patologías.

En lo que respecta a la mecánica, debemos tener en cuenta tres factores: el hidrostático (en el agua nuestro cuerpo flota, por tanto pesa menos y así sus movimientos se realizan con más facilidad), el hidrodinámico (a pesar del anterior, la presión es más alta y la musculatura se refuerza al moverse) y el hidrocinético (los chorros de agua a presión masajean el cuerpo). Y, por último, en cuanto a las propiedades térmicas, se vinculan a las diferentes formas de propagación del calor a través del organismo. Así, el agua caliente produce analgesia y dilatación de venas y arterias que, a su vez, propicia aumento de la temperatura corporal y relajación de los músculos. Por su parte, el agua fría provoca vasoconstricción y con ello reduce los procesos inflamatorios.

Como fruto de todo ello, la Hidroterapia es beneficiosa para muchas enfermedades. No obstante, siempre debe hacerse bajo prescripción médica pues cada persona puede tener algún padecimiento que lo contraindique. En líneas generales, es buena para el sistema respiratorio, para el músculo-esquelético, para el sistema nervioso e incluso para la circulación sanguínea y para el correcto funcionamiento de ciertos órganos tales como el intestino o los riñones. Pero, como decíamos, es imprescindible realizar antes una visita a nuestro médico para descartar contraindicaciones. Por tanto, nunca debe utilizarse la Hidroterapia sin cumplir este requisito.

Fuente: Abalnearios.com.

Foto: Choffee.

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