Kung fu: filosofía y valores

Aunque los occidentales tomamos al Kung fu como un deporte o una forma de defensa personal, es mucho más que eso. Se trata de toda una filosofía de vida conformada a través de cientos de años y que busca la armonía espiritual. No en balde surgió en un monasterio. Aquí explicamos sus principios y valores.

Aunque con frecuencia, en Occidente, tomamos las artes marciales como un simple deporte o como mera herramienta de defensa personal, sus antiguos creadores trataban de ir mucho más allá, brindando a sus discípulos toda una filosofía de vida y de conducta que, con el paso del tiempo, se ha convertido en un saber milenario. Esto sucede con el llamado Kung fu, que en China se denomina Wushu y que popularizarían entre nosotros una famosa serie de televisión de los años setenta y las películas de Bruce Lee.

Kung fu, se podría traducir por “trabajo continuo”. Como su propio nombre indica, significa, por tanto, habilidad adquirida a través del tiempo mediante la dedicación personal y el esfuerzo. Pero, evidentemente, ello no se refiere sólo a una cualidad física sino, en un sentido mucho más profundo, a un entrenamiento del carácter y la personalidad que nos permite expandir nuestra mente y desarrollar nuestra espiritualidad.

Foto de una exhibición de Kung fu

Una exhibición de Kung fu

Según la layenda, Bodhidharma –en chino, Ta-Mo– arribó al templo de Shaolin para preparar a sus monjes. Pero, como éstos se volvieran débiles, aquél desarrolló un cuadro de ejercicios basado en doce animales –el tigre, la grulla o la serpiente, por ejemplo-, posteriormente ampliados a dieciocho. Más tarde y para defenderse de los frecuentes asaltantes, complementó estos movimientos con un sistema de defensa que se basaba en las leyes del Universo y de la Naturaleza, dando lugar así al Kung fu de Shaolin, que, con el tiempo, derivaría en varias escuelas.

No obstante, la filosofía de este arte marcial sigue siendo la misma. Se basa en las llamadas “ocho llaves del éxito”. La primera es el respeto hacia los mayores y hacia los demás en general. La segunda es la resistencia para ser capaz de soportar el entrenamiento. Seguidamente vienen la búsqueda y el encuentro, es decir, esforzarse por adquirir conocimientos. A continuación, la confianza para ser capaz de enfrentarnos a nuestros miedos y, en especial, al temor al fracaso, que es parte del aprendizaje.

En quinto lugar, está la honestidad respecto a uno mismo y a los demás, único medio para que éstos confíen en nosotros. Luego viene la humildad para considerarnos un elemento más de la Naturaleza y vivir en armonía con ella. Y, por último, están la compasión hacia los otros y la paciencia para poder afrontar con entereza los altibajos de la vida y, así, adquirir la necesaria experiencia. Es decir, toda una filosofía para conducirse en la vida y lograr la paz espiritual.

Fuente: Tap-Lim.

Foto: Superwebdeveloper.

Valora esta noticia: 1 estrella2 estrellas3 estrellas4 estrellas5 estrellas (0 votos, media: 0,00 de 5)
Loading ... Loading ...