Espeleología: descender a las entrañas de la Tierra

Cuando uno se halla en una cueva subterránea a varios cientos de metros bajo la superficie de la Tierra, sin duda, debe experimentar una sensación especial. Pero la espeleología también puede ser muy peligrosa y siempre requiere, además de forma física, poseer una mente fuerte y disciplinada. Aquí hablamos de esta actividad.

Sin duda, debe ser una sensación especial encontrarse en una cueva subterránea a varias decenas o incluso a varios cientos de metros bajo la superficie terrestre. Pero también se requiere para ello tener una mente fuerte y disciplinada, pues todos los expertos sostienen que el hecho de hallarse aislado en un lugar donde se pierde la noción del espacio y del tiempo y, sobre todo, de saber que se está muy lejos de la salida, requiere una fuerza mental muy importante.

Por supuesto, estamos hablando de la espeleología, una disciplina que surgió en Francia a finales del siglo XIX y rápidamente se extendió por todo el mundo. Fue, concretamente Édouard Alfred Martel, quién fundó de la Sociedad Espeleológica de Francia en 1895. En la actualidad, cuenta con miles de practicantes que también coinciden en que, además de la preparación mental, se necesita estar físicamente en forma, ya que a veces hay que realizar esfuerzos importantes e incluso pasar por zonas muy estrechas.

Foto de un espeleólogo

Un espeleólogo descendiendo a una sima

Podríamos definirla como la disciplina cuyo objeto es la exploración y estudio de cavidades subterráneas, tanto terrestres como marinas. Además, debemos distinguir la espeleología entendida como ciencia de la concebida como deporte: la primera tiene por meta conocer mejor las entrañas de la Tierra y, en otros casos, hallar fósiles o descubrir restos del hombre primitivo tales como pinturas rupestres, mientras que la segunda busca hallar cavidades desconocidas y, sobre todo, experimentar sensaciones fuertes.

En cuanto a ésta última, el espeleólogo debe ser muy precavido, ya que el interior de la Tierra puede resultar bellísimo pero también terrible. Por ello, tiene que ser muy consciente de sus limitaciones y jamás emprender una expedición que supera sus conocimientos técnicos pues, de hacerlo, corre el riesgo de verse atrapado y no poder salir. En este sentido y aunque parezca contradictorio, es muy importante que sea autosuficiente para valerse por sí mismo pero también que tenga un fuerte espíritu de equipo para colaborar con sus compañeros, algo que es imprescindible en determinadas situaciones.

Por otra parte, podemos distinguir tres tipos fundamentales de espeleología: la más frecuente e importante es la kárstica, que se practica en las simas de la corteza terrestre. Pero también existe la volcánica, que como su propio nombre indica se realiza en cuevas formadas a partir de la lava de los volcanes y es muy similar a la anterior. Y, por último, el espeleobuceo, que consiste en adentrarse en cuevas subacuáticas y que exige, además de conocer la disciplina, ser también un excelente buceador especializado.

Fuente: Espeleología.

Foto: RoverO.

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